
‘Fact-check’: ¿qué se sabe realmente del cometa 3I/ATLAS y el supuesto protocolo de defensa planetaria que activó la NASA?
El paso del cometa interestelar 3I/ATLAS ha desatado una ola de desinformación sobre supuestos protocolos secretos de la NASA y hasta de naves espaciales. Le contamos qué es lo cierto sobre este cometa que ha causado tantas especulaciones.
Por: Gabriela Casanova
En los últimos días, medios de comunicación y usuarios en redes sociales han asegurado que la NASA habría activado su protocolo de defensa planetaria “en silencio” ante la supuesta amenaza del cometa 3I/ATLAS. Sin embargo, se trata de una confusión que ha tomado gran relevancia, pues coincidió con las declaraciones de un astrofísico que sugirió la posibilidad de que dicho objeto interestelar no sea un cometa, sino algo de naturaleza tecnológica. Esto ha sido interpretado por muchos como una posible nave espacial.
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En 2016, la NASA creó la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria (PDCO, por su sigla en inglés) para “gestionar la misión de la agencia de encontrar, rastrear y comprender mejor los asteroides y cometas que podrían representar un riesgo de impacto para la Tierra”. Pero el cometa 3I/ATLAS no aparece en la lista de objetos con potencial de impacto. De hecho, la agencia ha reiterado que este cometa no representa una amenaza y se mantendrá alejado del planeta. Según la organización, lo más cerca que se aproximará es alrededor de 1,8 unidades astronómicas (unos 270 millones de kilómetros o 170 millones de millas).
Además, el supuesto “protocolo” se habría confundido con la campaña de observación de la International Asteroid Warning Network (IAWN), una red de colaboración científica en la que participa la NASA. Hace pocos días, la entidad anunció que la campaña comenzará el 28 de noviembre y finalizará el 27 de enero, con el fin de aprovechar la prolongada visibilidad del cometa desde la Tierra durante esos meses. El objetivo es “poner a prueba la capacidad de la comunidad científica para obtener datos astrométricos precisos”, no porque el cometa represente una amenaza.

Lo que sí se sabe de 3I/ATLAS
El cometa 3I/ATLAS es el tercer objeto que proviene del exterior de nuestro sistema solar que se ha descubierto hasta ahora, tras el paso de Oumuamua, en 2017 y 2I/Borisov, en 2019. Fue captado por el telescopio de sondeo Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides (ATLAS, por su sigla en inglés), en Río Hurtado, Chile, y reportado al Centro de Planetas Menores el 1° de julio de 2025.
Las observaciones de la trayectoria del cometa muestran que se está moviendo demasiado rápido, a tal punto que no es atraído por la gravedad del Sol. De hecho, cuando fue descubierto, viajaba a unos 221.000 kilómetros por hora, o 61 kilómetros por segundo. También sigue lo que se conoce como una trayectoria hiperbólica. Esto quiere decir que su órbita no sigue una ruta cerrada alrededor del Sol y que solo está pasando por nuestro sistema solar antes de continuar su viaje hacia el espacio interestelar.
Go, Comet 3I/ATLAS, go! ☄️
— Hubble (@NASAHubble) August 7, 2025
Hurtling at a whopping 130,000 miles per hour, this comet has the highest velocity ever recorded for a solar system visitor.
Hubble observations allow astronomers to more accurately estimate the comet's size: https://t.co/s5XkgJcWkF pic.twitter.com/3MihzFCXVx
Los astrónomos determinaron que es un cometa porque el objeto interestelar tiene actividad, como la emisión de gas y polvo, lo que significa que posee un núcleo helado y una ‘coma’: una nube brillante de gas y polvo que rodea al cometa a medida que se acerca al Sol.
También el radiotelescopio MeerKAT, situado en Sudáfrica, registró el pasado 24 de octubre una señal de radio proveniente del 3I/ATLAS. Se trata de líneas de absorción de moléculas hidroxilo (OH) en las frecuencias 1665 y 1667 MHz, lo que representa un comportamiento típico de un cometa activo.
Su perihelio, el punto más cercano al Sol, lo alcanzó el 29 de octubre de 2025, momento en el que su visibilidad se dificultó por el brillo de la estrella. Según la plataforma EarthSky, aunque el cometa llegará a su punto más cercano a la Tierra alrededor del 19 de diciembre de 2025, podrá observarse con telescopios de al menos 8 pulgadas a finales de noviembre, cuando el objeto aún esté en el cielo matutino. Según la misma fuente, el cometa nunca será visible a simple vista desde la Tierra.
¿De dónde surgió la versión de la “nave espacial”?
Desde su descubrimiento, el 3I/ATLAS ha sido fotografiado en varias ocasiones, entre ellas por el telescopio Hubble el 21 de julio, y el Orbitador de Gases Traza ExoMars (TGO) y la nave espacial Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA), que lo observaron entre el 1° y el 7 de octubre cuando pasó cerca de Marte, a unos 30 millones de kilómetros.
☄️ #3I/ATLAS comet update!
— European Space Agency (@esa) October 7, 2025
On 3 October, our ExoMars Trace Gas Orbiter (TGO) turned its eyes towards interstellar comet 3I/ATLAS as it passed close to Mars.
Together with Mars Express, ExoMars TGO had the closest view of the comet of all of our spacecraft. It looked towards the… pic.twitter.com/HJE1CeaEwq
No obstante, en los últimos días han circulado en redes sociales imágenes falsas y videos manipulados que muestran una supuesta nave espacial, atribuyéndolos al cometa. Estas imágenes no provienen de fuentes oficiales y difieren totalmente de las captadas por observatorios. Algunos usuarios las han tomado como una broma, pero otros las han creído, sobre todo después de recientes declaraciones del astrofísico Abraham ‘Avi’ Loeb, quien sugirió que el cometa podría tener una naturaleza tecnológica.
Última imagen del Atlas 3I filtrada por la
— 🌐EL GRAN DESPERTAR🌐 (@destapandolose1) October 21, 2025
(Jaxa) Agencia Espacial Japonesa.
Se mueve como una gigante nave interestelar.....🎯 pic.twitter.com/67pXjEAU06
‘Avi’ Loeb y su hipótesis de que el cometa podría ser un caballo de Troya
Loeb utiliza una escala de 0 a 10 (creada por él), donde 0 corresponde a un objeto natural y 10 a uno de origen tecnológico. En ella, ubica a 3I/ATLAS en un nivel 4, al considerar que presenta una serie de anomalías, como su gran tamaño y una composición química inusual: según un estudio reciente, la nube de gas del cometa muestra más níquel que hierro. “Este escenario de baja probabilidad incluye la posibilidad de un evento inesperado, similar a un caballo de Troya, donde un objeto tecnológico se hace pasar por un cometa natural”, explicó Loeb.
De todas formas, señaló que su estimación podría “evolucionar” con los nuevos datos que surjan en los próximos meses, incluyendo observaciones de la sonda JUICE, en noviembre, así como de observatorios terrestres y espaciales durante su acercamiento máximo a la Tierra y datos de la sonda Juno, cuando pase a millones de kilómetros de Júpiter, en marzo de 2026.
En cuanto al perihelio del 29 de octubre, aseguró que, en caso de ser un objeto tecnológico, sería el momento óptimo para la aceleración o desaceleración de un motor, gracias a la asistencia gravitacional del Sol:
“El perihelio constituye la prueba de fuego para 3I/ATLAS. Si se trata de un cometa natural unido por fuerzas débiles, su calentamiento a 770 vatios por metro cuadrado podría fragmentarlo, evaporándose más rápidamente debido a su gran superficie por unidad de masa. El resultado podría generar una nube de gas y polvo mucho más brillante a su alrededor”, dice un artículo de Loeb publicado en Medium el día del perihelio.
A lo que agregó: “Sin embargo, si 3I/ATLAS fue fabricado tecnológicamente —como sugiere su alta concentración de níquel en relación con el hierro—, podría maniobrar o liberar minisondas”.

Tras el evento, el astrofísico publicó un nuevo artículo en el que explica que las nuevas imágenes del objeto interestelar 3I/ATLAS, tomadas desde observatorios espaciales y un satélite, revelan un rápido aumento de brillo y un color más azul que el del Sol, lo cual considera lo suficientemente inusual para agregarlo a su lista de anomalías que sustentan su teoría sobre una posible naturaleza tecnológica. “¿Acaso utiliza una fuente de energía más caliente que el Sol?”, escribió.
A causa de los recortes presupuestales, desde el 30 de septiembre la NASA no ha vuelto a pronunciarse sobre el 3I/ATLAS ni sobre ninguna clase de observación, proyecto o iniciativa en la que esté trabajando. Sin embargo, eso no significa que esté ocultando información sobre el cometa. Otras entidades oficiales dedicadas a la investigación espacial, como la Agencia Espacial Europea, también han puesto la lupa sobre el astro y no han comunicado ningún tipo de información alarmante, como una posible colisión con la Tierra o la hipótesis de que es una nave espacial o tenga un origen tecnológico.
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