
Una condena de muerte, la razón por la que alias Kevin y Giovanny se entregaron a las autoridades
Tras la pérdida de 42 toneladas de cocaína y un depósito de armas, ambos cabecillas del frente Carlos Patiño, de las disidencias de las Farc, recibieron la orden de alias Iván Mordisco.
Por: Javier Patiño C
Tras la pérdida de 42 toneladas de cocaína y un depósito de armas, ambos cabecillas del frente Carlos Patiño, de las disidencias de las Farc, recibieron la orden de alias Iván Mordisco.
Hasta el miércoles 27 de agosto, el cabecilla del frente Carlos Patiño, Anderson Andrey Vargas, alias Kevin, vivía una vida de ostentación. Portaba un reloj Rolex cuyo precio en el mercado supera los 300 millones de pesos y se había realizado una operación de diseño de sonrisa,que costó más de 70 millones de pesos.
Rodeado de cerca de 1.000 hombres que custodiaban todos sus movimientos en el Cañón del Micay, Kevin parecía ajeno a los avances que realizaban las tropas de la Tercera División en la Operación Perseo. Su aparente tranquilidad no se veía afectada por los esfuerzos de las Fuerzas Armadas.
Por su parte, Brayan Jair Delgado Rojas, alias Giovanny, segundo al mando de la estructura ilegal, se dedicaba a ejercer presión sobre las autoridades. Ordenaba asonadas en el corregimiento de El Plateado y Honduras, donde las tropas avanzaban en su tarea de recuperar el control del Cañón del Micay.
La vida de Giovanny dentro del frente tuvo un cambio radical tras una operación militar que movilizó a más de 300 uniformados hacia la zona rural de El Tambo, Cauca, en la madrugada del 20 de agosto. El objetivo de la operación era la captura de alias Giovanny y la destrucción del principal depósito de armas y explosivos de la organización ilegal.
El cabecilla, que se encontraba en una fiesta en la zona, alcanzó a escapar, pero los uniformados encontraron el depósito ilegal. Según el Ejército, se incautaron más de 250,000 cartuchos de diferentes calibres, dos armas largas, una mini-Uzi artesanal, cerca de 5,000 proveedores, más de 200 partes de fusiles, 400 detonadores de fabricación improvisada, 180 artefactos explosivos improvisados, 83 minas antipersona, 78 artefactos explosivos improvisados adaptados para drones, material para la elaboración de 1,200 minas antipersona, 700 metros de cable dúplex y cordón detonante, además de otros elementos de intendencia y propaganda alusiva al grupo terrorista.
Según inteligencia, la incautación y destrucción de este material desató una investigación dentro de las disidencias para buscar a los responsables de garantizar que las autoridades no encontraran el depósito. Los señalados fueron alias Kevin y alias Giovanny.
“Mordisco le ordenó a alias Marlon, cabecilla del bloque Isaías Pardo, al que pertenece el frente Carlos Patiño, que citara a sus dos cabecillas para realizarles un juicio por la pérdida del arsenal”, afirmó un oficial de inteligencia.
Además, las autoridades supieron que los dos cabecillas también eran responsables de la pérdida de 42 toneladas de cocaína que habían negociado con carteles mexicanos, por lo que exigían el regreso de la inversión.
Ante la orden de fusilarlos por parte de Iván Mordisco, alias Kevin buscó apoyo de infiltrados, lo que lo llevó a un bar en El Tambo, Cauca. Allí lo esperaban dos agentes de inteligencia para trasladarlo en helicóptero hacia Bogotá.
“Su entrega se realizó con mucha cautela para evitar su fuga; solo sabían de ella el comandante del Ejército y algunos oficiales de inteligencia”, indicó un uniformado que participó en la operación.
Una semana después, en la tarde del martes 3 de septiembre, tropas de la Brigada 23 que realizaban operaciones en Nariño fueron enviadas a un punto en la zona rural, donde alias Giovanny, junto con un escolta, se entregó a las autoridades.
“Él no confiaba en las tropas que operaban en el Cauca. Para asegurar su tranquilidad, se trasladó un grupo de soldados desde Nariño. Se entregó con varias municiones y barras de oro”, detalló un uniformado.
Los dos desmovilizados permanecen en Bogotá bajo la custodia del Ejército. Allí sostienen reuniones con integrantes de la Fiscalía e inteligencia militar para proporcionar información sobre los movimientos de las disidencias en el suroccidente del país.
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