
Paz Total a las patadas: el gol agónico que Petro quiere meter
Mientras el Gobierno insiste en avanzar con las Zonas de Ubicación Temporal para el Clan del Golfo, la Fiscalía sostiene que las órdenes de captura de 29 de sus integrantes —incluidos varios extraditables— siguen vigentes porque aún no hay suficientes garantías. CAMBIO traza un panorama de la pelea política y jurídica que se desató mientras los integrantes del grupo criminal empiezan a reunirse.
Por: Javier Patiño C, Sylvia Charry
Los habitantes de los ríos Salaquí, Truandó y Buchadó, corredores fluviales del Chocó donde el Estado suele llegar tarde y la guerra casi siempre llega primero, despertaron en la madrugada del jueves 14 de mayo por el ruido de varias lanchas que avanzaban río arriba cargadas de hombres armados. Cerca de veinte embarcaciones atravesaron las aguas oscuras rumbo a distintos puntos de Unguía, Acandí y Capurganá. En ellas viajaban integrantes de la subestructura Pablo José Montalvo Cuitiva, una facción del Clan del Golfo que controla rutas del narcotráfico en Riosucio, Belén de Bajirá y varios pasos fronterizos con Panamá.
En la región nadie tenía claro qué estaba ocurriendo. Algunos pobladores creyeron que se trataba del primer desplazamiento hacia las Zonas de Ubicación Temporal —ZUT— acordadas con el Gobierno dentro de la política de paz total. Otros sospecharon que era, simplemente, otro movimiento de cargamentos represados por operaciones militares de los últimos meses. Lo único evidente era el mensaje: alias ‘Chiquito Malo’ y alias ‘El Cura’ seguían demostrando que, incluso mientras el Estado discute artículos, competencias y resoluciones, el control territorial continúa en manos de la organización armada.

Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios












