
La importancia del gas natural en Colombia
La ministra de Minas y Energía, Irene Vélez, lo ha dicho claramente: el actual gobierno no firmará nuevos contratos de exploración de hidrocarburos, entre estos, gas natural. Si bien tal afirmación ha sido matizada por diferentes funcionarios, lo que en realidad queda planteado es que Gustavo Petro le va a meter el acelerador a la transición energética del país.
Por: Contenido especial
Si Colombia renuncia a la exploración de gas natural, la matriz energética del país va a cambiar. Según Global Energy Monitor, el gas natural representa 25% de los energéticos que se consumen en Colombia, antecedido por el petróleo y sus derivados con 38%; y en tercer renglón está el carbón con 13%. Es decir, hoy este energético representa una cuarta parte de toda la energía que requiere el país.
¿Qué es la transición energética?
Actualmente, Colombia cuenta con tres fuentes principales de gas natural conectadas al sistema de gasoductos del país: los campos de Ballena en la Guajira, los de Cusiana y Cupiagua en Casanare y los yacimientos en Córdoba y Sucre. Sumados, estos campos suplen la demanda interna, que se consume principalmente en generación de energía térmica, usos industriales y gas natural domiciliario.
Según la fuente de información –incluso las cifras oficiales del Ministerio de Minas y Energía difieren–, las reservas actuales probadas alcanzan para un plazo que está entre 10 y 20 años. Si nos ubicamos en ese momento, cuando escasee el gas natural nacional, es posible anticipar dos consecuencias: la primera es que el país tendrá que importar el recurso para suplir la demanda primordial, y la segunda es que los usos donde no sea indispensable tendrán que reducirse.
Pero, ¿por qué se está hablando con insistencia sobre transición energética? La crisis climática ha conducido a grandes cambios alrededor del mundo. Uno de estos es que se ha advertido la necesidad de reducir la dependencia de los energéticos fósiles, y son crecientes las acciones que toman los países al respecto. La Organización de Naciones Unidas ONU ha sentado su posición afirmando que tal reducción es un imperativo para la humanidad.

Pero, por otro lado, es necesario reconocer los beneficios que un combustible como el gas natural ha traído a Colombia y la dificultad que significa reemplazarlo.
Una fuente de energía amiga
Entre todos los combustibles fósiles, el gas natural es el que menor impacto tiene en términos medioambientales. De allí que en Colombia se impulsó la masificación de este energético en los últimos 40 años. Hoy, ocho de cada diez hogares colombianos están conectados a la red de gas natural, con estufas y calentadores haciendo la vida más fácil y más saludable.
La expansión del gas natural ha significado que miles de hogares dejen de utilizar la leña y el peligroso cocinol como combustibles de cocina, con lo cual se contribuye con la salud y el bienestar de las familias colombianas, y además se reduce la deforestación por subsistencia. Además, es un combustible económico: según cálculos de Promigas, al pasar de usar gas en cilindro a gas natural domiciliario una familia promedio genera ahorros por 52.000 pesos al mes.
También es una fuerza que mueve al país: según la Asociación Colombiana de Gas Natural (Naturgas), actualmente 639 mil vehículos livianos y cuatro mil pesados funcionan con este combustible, reduciendo sus emisiones y su impacto medioambiental. Por ejemplo, la flota de Transmilenio en Bogotá tiene rodando 741 articulados alimentados con gas natural. Y en cuanto a los usos industriales, ha reemplazado al coque y el carbón –más contaminantes– en la generación de calor y energía en las fábricas colombianas.

Los expertos señalan que el combustible más apropiado para llevar a Colombia a la necesaria transición energética es el gas natural, así que este podría ser la respuesta a las preguntas que surgen alrededor de esta propuesta. Las agremiaciones del sector de la energía están expectantes a la espera de las definiciones que debe hacer el gobierno de Gustavo Petro sobre el futuro del gas natural, uno de los energéticos que más ha contribuido con el desarrollo del país.
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