Ir al contenido principal
photologuephotos2024-11_dsc3992_1jpg
Denis Valdés, socia fundadora de Maizal Roceño
Contenido especial

Emprender, un acto de amor y persistencia

Con el apoyo del programa ‘Compromiso Rural’, el emprendimiento Maizal Roceño ha crecido y con ello ha impactado a la comunidad de Rozo y Palmira, en el Valle del Cauca.

Por: Olga Sanmartín

En 2015, con la llegada tardía del acueducto a la población de Rozo, Valle del Cauca, el futuro de Luis Ernesto García, un roceño de 60 años, y de su compañera Denis Valdés, paisa de 48, dio un vuelco definitivo por una paradoja de la vida. Mientras el pueblo celebraba la llegada del acueducto, aquella pareja perdía el próspero negocio de años como único repartidor de ese líquido vital en el pueblo y sus alrededores.

Llegó la época de vacas flacas, o más bien de sequía, pero ellos no se rindieron. “En medio de la escasez –cuenta Denis–, un día volteé la mirada hacia el maizal que tanto había cuidado mi suegro. La familia de Luis Ernesto le vendía las mazorcas a un intermediario que, a su vez, las revendía cuatro o cinco veces más caras de lo que nos pagaba a nosotros. Entonces les dije: ‘hagamos arepas de choclo’. Y al principio fue muy duro. Empezamos hace más de 10 años y hasta hace poco pudimos sacar el producto al mercado con nuestra marca Maizal Roceño, gracias al apoyo de ‘Compromiso Rural’.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales