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Biocombustibles: pilar de la descarbonización y la seguridad energética en Colombia

La descarbonización del sector transporte, uno de los principales emisores de CO2, es fundamental para combatir el cambio climático. En este contexto, los biocombustibles emergen como un componente clave para avanzar en la transición hacia fuentes de energía renovable y garantizar la seguridad energética del país.

Por: Contenido especial

Esta energía líquida renovable que se obtiene a partir de fuentes vegetales o animales diversifica la matriz energética al reducir la dependencia de los combustibles fósiles y ofrece una alternativa para el desarrollo bajo en carbono. Según Carolina Rojas, presidente de Fedebiocombustibles, “los biocombustibles son un elemento clave para la seguridad energética del país, además de tener un papel fundamental en la transición hacia una movilidad limpia y sostenible, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero, contribuyen al crecimiento económico en diversas regiones de Colombia y a la reactivación del sector agroindustrial”, indicó.

Los biocombustibles se dividen en dos categorías principales: de primera y segunda generación. Los de primera generación se producen a partir de cultivos como la caña de azúcar y el aceite de palma, de los cuales se obtienen bioetanol y biodiésel, respectivamente. En Colombia, actualmente todas las gasolinas distribuidas en el país contienen un 10 % de bioetanol, denominadas E10, y todo el diésel incluye un 10 % de biodiésel, denominado B10. Además, existen programas piloto que utilizan mezclas con un 20 %, 50 % y hasta ciento por ciento de estos biocombustibles.

Por otro lado, los biocombustibles de segunda generación se producen a partir de materias primas como el aceite de cocina usado y sebos residuales. Estas fuentes se emplean principalmente para la producción de diésel renovable, combustibles sostenibles marítimos y combustibles sostenibles de aviación (SAF, por sus siglas en inglés). Este último es esencial para la descarbonización del sector aéreo, ya que los expertos estiman que podría contribuir hasta en un 65 % a las reducciones de carbono necesarias para alcanzar la neutralidad de carbono en el año 2050.

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