
Los valores que redefinen y transforman a Colombia
Los valores que predominan en una sociedad influyen en cómo se organiza la vida cotidiana y en la forma en que se proyecta su desarrollo económico, social y político. ¿Cuáles son hoy los principales valores en el país?
En momentos de cambios acelerados, como los que dejó la pospandemia, comprender la estabilidad o las variaciones en los valores personales permite leer mejor los comportamientos colectivos y los procesos de transformación social. Los valores son elementos cambiantes que se modifican con el tiempo, los contextos y las presiones de cada época. Y, cuando cambian, inciden en diversos ámbitos: desde las dinámicas familiares y las formas de confianza hasta las expectativas frente al Estado, la democracia y el tipo de nación que la gente imagina.
El Mapa Cultural Mundial de Inglehart–Welzel distingue entre sociedades tradicionales y sociedades racionales o seculares. En las primeras, la religión, los lazos entre padres e hijos y el respeto a la autoridad ocupan un lugar central. En las segundas, el peso de la religión y de las normas familiares tradicionales disminuye. Las sociedades tradicionales suelen rechazar el divorcio, el aborto, la eutanasia y el suicidio, y se caracterizan por expresar orgullo nacional y adoptar posturas nacionalistas. En las sociedades seculares, estas prácticas tienden a ser más aceptadas y se otorga mayor espacio a estilos de vida diversos y a decisiones fundamentadas en criterios científicos y burocráticos.
En Colombia, estos cambios se han hecho visibles de distintas maneras. Hace 44 años la homosexualidad era penalizada; hoy, tras transformaciones culturales profundas, no solo existe mayor aceptación social, sino que las personas sexualmente diversas cuentan con derechos reconocidos como el matrimonio (2013) y la adopción (2015).
Según la Encuesta Mundial de Valores de Comfama, Grupo Sura, WVS, INVAMER y la Alcaldía de Bogotá, la familia y el trabajo siguen siendo los pilares emocionales y culturales más fuertes para las personas en el país: el 99 por ciento y el 97 por ciento de los encuestados los consideran factores muy importantes. La medición también mostró que la importancia atribuida a los amigos disminuyó frente a 2018, mientras que la de la religión aumentó.
La encuesta, creada en 1981 y aplicada en más de 100 países —que en Colombia mide los valores sociales desde 1995— permite comprender la transición del país desde valores tradicionales ligados a la moral y a la supervivencia material, hacia los valores fundamentados en la razón, la ciencia, la experiencia y el pensamiento crítico; y los valores de autoexpresión como la libertad personal, la participación, la tolerancia y la igualdad de género, entre otros.
Otro ámbito de transformación es el rol de las mujeres. A principios del siglo pasado, pocas accedían a la educación, no tenían derecho al voto y sus posibilidades estaban limitadas a las labores domésticas. Hoy, aunque persisten desafíos señalados por los movimientos feministas, hay avances significativos en acceso a la educación y a posiciones de liderazgo. En la encuesta, el porcentaje de personas que cree que, si la mujer gana más que su marido, se generarán problemas pasó de 45 por ciento en 2018 a 38 por ciento en 2024. Además, el 93 por ciento considera importante que las niñas continúen estudiando si quedan embarazadas y el 90 por ciento cree que deben decidir cuándo casarse.
Las prioridades también varían según la clase social: en los estratos medios y altos predominan el interés por el trabajo, la política y el tiempo libre; en los sectores menos favorecidos adquiere mayor relevancia la religión.
La confianza, otro valor fundamental, ha experimentado cambios. Hoy se concentra sobre todo en los círculos cercanos, mientras que la conexión con las instituciones públicas se debilita. Esta tendencia varía por región: en el Caribe la gente confía más en la Iglesia, la televisión y la radio; en el Centro-Oriente, en la Policía, las Cortes, el Congreso, los funcionarios, las empresas y la OMS; en la Región Cafetera, en los Gobiernos locales, las cajas de compensación y los bancos; en Bogotá, en Naciones Unidas y Mercosur, y en el Sur-Occidente, en el Presidente.
La fotografía que deja esta medición muestra a un país en movimiento: uno donde conviven valores tradicionales que se mantienen firmes —como la centralidad de la familia o la relevancia de la religión— con transformaciones graduales en asuntos como la igualdad de género, la diversidad y la manera en que se deposita la confianza.
Esa coexistencia de cambios y permanencias revela que Colombia no avanza de forma uniforme, sino a ritmos distintos según la región, el nivel socioeconómico y las experiencias de cada grupo social. Identificar esos matices no solo permite entender mejor las tensiones del presente, sino también los desafíos que enfrentarán las instituciones y la vida pública en los próximos años, en un país donde los valores continúan acomodándose. Por eso este será el foco del análisis que CAMBIO junto a COMFAMA, Grupo Sura, WVS, INVAMER y la Alcaldía de Bogotá profundizarán en 2026, para seguirle el pulso a una sociedad que se redefine a través de lo que cree, valora y proyecta.
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