
“Ni un solo trago si va a manejar”: el urgente llamado de la Alcaldía de Bogotá
Las cifras de siniestralidad por alcohol revelan una tragedia persistente, durante la temporada decembrina, la Administración Distrital lanzó una campaña que apela al autocuidado, la responsabilidad colectiva y la protección de la vida en las vías.
Diciembre llega a Bogotá cargado de luces, mercados navideños, novenas, conciertos y encuentros familiares que la ciudad espera durante todo el año. Sin embargo, también es el mes en el que una decisión equivocada puede cambiarlo todo. Por eso, la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, y la Secretaría de Movilidad lanzó un mensaje directo, sin ornamentos ni matices: “ni un solo trago si va a manejar”.
Las cifras no dejan espacio para la indiferencia. En lo corrido de 2025, 18 personas han muerto y 192 han resultado heridas en siniestros viales provocados por conductores en estado de embriaguez. El diciembre anterior fue aún más devastador: 59 fallecidos y 1.971 lesionados, en su mayoría motociclistas. En una ciudad que se mueve a toda hora, cada viaje puede ser el último si alguien decide conducir después de beber.
La Administración insiste en que la prevención debe empezar antes del primer brindis. Planear el regreso, entregar las llaves desde el inicio de la noche y no permitir que nadie que haya tomado se acerque al volante son acciones sencillas que salvan vidas. Ninguna celebración —por más esperada, emotiva o simbólica que sea— vale una tragedia.
Conducir en estado de embriaguez no es un “riesgo personal”: es poner en peligro a peatones, ciclistas, pasajeros, motociclistas y a cualquier persona que comparta la vía. El alcohol, incluso en pequeñas cantidades, multiplica por cinco la probabilidad de un siniestro, disminuye la atención, ralentiza los reflejos y genera la peligrosa sensación de que se puede controlar el vehículo sin problemas.
En ese contexto, Angélica Martínez, subsecretaria de Cultura Ciudadana y Gestión del Conocimiento de Bogotá, recordó que el autocuidado es un acto colectivo.
“En Bogotá no podemos seguir normalizando decisiones que nos cuestan la vida. Conducir después de tomar es un riesgo evitable que sigue dejando familias rotas y oportunidades truncadas. Por eso hoy el mensaje es claro y sin matices: si vas a manejar, ni un solo trago. Cuidar la vida en la vía es una responsabilidad individual, pero también un compromiso colectivo. En esta ciudad, protegernos es la mejor decisión que podemos tomar”, destacó.
Unidos para frenar las muertes evitables al volante
Los datos históricos refuerzan la urgencia. Entre 2020 y 2024, Bogotá registró 100 siniestros fatales asociados al alcohol, de acuerdo con el Anuario de Siniestralidad Vial. Para la Secretaría de Movilidad, cada uno de estos casos representa más que una estadística: son vidas interrumpidas y familias marcadas para siempre. “Ninguna muerte en la vía es aceptable, todas son evitables”, recordó su secretaria, Claudia Díaz Acosta.
Ese es el espíritu con el que, este diciembre, el Distrito lanzó una campaña de cultura ciudadana enfocada en salvar vidas. No se trata solo de mensajes —aunque estos importan—, sino de transformar comportamientos. En palabras de Santiago Trujillo, secretario de Cultura, Recreación y Deporte, la responsabilidad se construye entre todos: decidir cómo volver a casa, acompañar a quienes celebran con nosotros y elegir no manejar si hemos bebido.
Las recomendaciones son claras y directas:
- Planear el regreso antes de salir de casa.
- Entregar las llaves antes del primer trago.
- No dejar que nadie que haya bebido maneje.
- No manejar si tomó, no tomar si va a manejar. No hay excepciones.
Esta es, finalmente, una invitación colectiva. La seguridad vial no depende solo de operativos o controles, sino de decisiones cotidianas que cada ciudadano toma al cerrar la puerta de su casa. Es un pacto social que implica detenerse, respirar y elegir el camino seguro.
Bogotá quiere que diciembre siga siendo un mes de encuentros y abrazos, no de tragedias ni de silencios que duelan. Que enero nos encuentre completos, sin ausencias irreparables. Por eso, la ciudad insiste con la fuerza que merece la vida: “Ni un solo trago si va a manejar. Una mala decisión puede costarnos la vida”.
*Contenido elaborado con apoyo de la Alcaldía de Bogotá.
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