
ANT devuelve la Ciénaga de Corralito a campesinos y pescadores, tras 40 años de lucha
La intervención del Gobierno Petro no solo restablece derechos sobre la tierra a las comunidades, sino que reabre un ecosistema clave para la vida económica y ambiental del Bajo Sinú.
Tras 40 años de disputas por la tierra, marcadas por amenazas, persecuciones, desplazamientos y asesinatos contra comunidades campesinas y de pescadores que habitan alrededor de la Ciénaga de Corralito, en el municipio de Cereté (Córdoba), por parte de estructuras criminales paramilitares y narcotraficantes, el director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), Juan Felipe Harman, lideró la aprehensión material de 188 hectáreas que atraviesan este cuerpo de agua y que estaban en poder de la ilegalidad.
La ANT considera que esta recuperación es un acto de justicia agraria y de reparación a los derechos de pescadores y campesinos del departamento de Córdoba, muchos de ellos asesinados por las Autodefensas Unidas de Colombia y sus aliados por defender el uso de la Ciénaga de Corralito.
Esta intervención forma parte de la estrategia Misión Córdoba, con la que el Gobierno del presidente Gustavo Petro busca recuperar 50.000 hectáreas de ciénagas, reducir riesgos en las riberas del río Sinú y fortalecer el ordenamiento territorial alrededor del agua.

Libre tránsito por el ecosistema
Los dos predios recuperados, conocidos como Lote 1 y Lote 2, que suman 188 hectáreas en la vereda Los Venados, estaban siendo administrados por la Sociedad de Activos Especiales (SAE). Las estructuras criminales que los ocupaban restringían el acceso de las comunidades al ecosistema.
En la aprehensión material se constató que estos predios estaban vinculados a la Sociedad Agropecuaria Hato Santa María Ltda., incluida en la denominada Lista Clinton, tras comprobarse su relación con la red criminal de Daniel Rendón Herrera, alias Don Mario, así como con su representante legal, Camilo Torres Martínez, alias Fritanga.
“¡Esta tierra sí es mía!”
Las 188 hectáreas recuperadas en Cereté fueron entregadas a las asociaciones Asopissico, Asoparcer y Asoparcico, conformadas por familias que resistieron los conflictos por la tierra, y además resultaron gravemente afectadas, perdiendo gran parte de sus pertenencias durante las inundaciones registradas en Córdoba el pasado mes de febrero.
Una de las beneficiarias, la campesina Neris León, agradeció a la Agencia y señaló que las lluvias le ocasionaron la pérdida total de sus cultivos de plátano, yuca, arroz y maíz.
“Nuestro compromiso con la ciénaga es mantenerla, no hacer un mal uso, protegerla al máximo, porque es una lucha de más de 40 años que llevamos para poder usarla en beneficio de la naturaleza y toda la comunidad. Por fin podemos decir: ‘¡esta tierra sí es mía!’”, expresó León.
Restauración hídrica y justicia agraria
En cumplimiento de las instrucciones del presidente Gustavo Petro para atender la emergencia por las inundaciones en Córdoba, la ministra (e.) de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Irene Vélez Torres, y el director Juan Felipe Harman, lideraron el inicio de las labores de remoción de jarillones irregulares que obstaculizaban el flujo natural de las aguas en la Ciénaga de Corralito.
“En el Bajo Sinú estamos restableciendo los flujos naturales del agua para recuperar el equilibrio del ecosistema y mejorar las condiciones de vida de las comunidades. Estas acciones hacen parte de la reforma rural anfibia, con la que buscamos devolverle al agua su espacio y garantizar a campesinos y pescadores el acceso a las ciénagas y a la tierra que les fue despojada”, señaló la líder de la cartera.
Se trata de un proceso que articula la recuperación ambiental del sistema de humedales del Bajo Sinú con la entrega de tierras a comunidades campesinas de la región, como parte de una intervención integral orientada a restablecer el equilibrio hídrico y garantizar soluciones de fondo a las poblaciones afectadas.

El director Juan Felipe Harman confirmó que la articulación entre las entidades del Estado y las comunidades no solo permitió avanzar en la intervención, sino también reconocer y delimitar los conflictos agrarios que históricamente han afectado la Ciénaga de Corralito.
“Tras más de 40 años de disputas por el uso de este cuerpo de agua por parte de campesinos y pescadores, y luego del proceso de reglamentación y deslinde adelantado por la Agencia, hoy se logra recuperar el acceso a este espacio fundamental para la vida y el sustento de las comunidades rurales”, señaló Juan Felipe Harman.
La intervención con maquinaria amarilla permitió la apertura del jarillón norte, de aproximadamente 1,2 kilómetros de longitud, en cuatro secciones. Esto significó el restablecimiento efectivo del flujo natural del agua entre el río Sinú y la Ciénaga de Corralito, sin generar afectaciones para las comunidades aledañas y garantizando la recuperación de la funcionalidad ecológica del ecosistema.
“Nos cumplieron humanitariamente”
De esta manera, la tierra y el acceso a la Ciénaga de Corralito en Cereté quedan en manos de quienes durante 40 años lucharon por el agua y el territorio. Son familias campesinas que sufrieron muchas pérdidas con el frente frío de febrero y hoy tienen un nuevo comienzo: tierra para trabajar y agua para volver a vivir como comunidad anfibia, un mensaje recurrente del Gobierno del presidente Gustavo Petro.
Otro afectado por las inundaciones, pero beneficiario de la entrega de tierras, Rogelio Pérez Pico, expresó sobre la recuperación de la Ciénaga de Corralito: “Es importante porque de ahí es donde sale el alimento para los adultos, los jóvenes y los niños. Primero que todo, darle un buen uso y cuidar el humedal. Estamos agradecidos con Dios, con el señor presidente Petro y con el señor director de la Agencia Nacional de Tierras. Nos cumplieron humanitariamente”.
Lea los comentarios


