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Puesto de votación
En todo el país habrá 862.392 jurados de votación que fueron capacitados para esta labor por la Registraduría Nacional del Estado Civil
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Más de 41 millones de colombianos están llamados a votar este domingo 8 de marzo

Este fin de semana los colombianos llegarán a las urnas para elegir el nuevo Congreso y participar en consultas presidenciales. Mientras las votaciones avanzan en el exterior, el país se prepara para una jornada vigilada por más de 860.000 jurados de votación, además de jueces, testigos electorales y organismos de control.

A pocas horas de una nueva jornada electoral, Colombia se prepara para uno de los ejercicios logísticos y democráticos más grandes del país. Más de 41.2 millones de ciudadanos están habilitados para votar en las elecciones de Congreso de la República y en las consultas de precandidatos presidenciales, en un proceso que ya avanza en el exterior y que moviliza a cientos de miles de personas dentro y fuera de las mesas de votación.

Desde la Registraduría Nacional, el mensaje central es uno: confianza en el proceso electoral. Detrás de cada voto, dicen las autoridades, hay meses de preparación técnica, logística y administrativa para garantizar transparencia.

“Son miles de funcionarios, cientos de técnicos con gran conocimiento que por meses llevan trabajando para entregarle un proceso electoral transparente, garante, con las mejores condiciones hacia la ciudadanía”, aseguró el registrador nacional, Hernán Penagos.

El funcionario recordó que el sistema electoral colombiano involucra múltiples actores que supervisan cada fase de la jornada: jurados de votación, jueces de la República, testigos electorales, organismos de control y observadores internacionales.

“Estamos poniendo a disposición de auditores de partidos, de la observación internacional, de los organismos de control y de todos quienes están alrededor del proceso las garantías para que tengan absoluta tranquilidad”, afirmó.

Mientras tanto, las votaciones en el exterior ya avanzan, al tiempo que el material electoral continúa siendo trasladado a los distintos puestos de votación en el país. En total, 1.250.846 colombianos residentes fuera del territorio nacional están habilitados para ejercer su derecho al voto —683.287 mujeres y 567.559 hombres— en 253 puestos ubicados en 67 países. Para esta jornada se instalaron 1.387 mesas entre el 2 y el 7 de marzo y 1.945 mesas para el 8 de marzo.

En el exterior, los votantes podrán elegir su tarjeta electoral para el Senado de la República, ya sea por la circunscripción nacional o por la circunscripción especial de comunidades indígenas. También podrán votar por la Cámara de Representantes a través de la circunscripción internacional o las circunscripciones especiales indígena y afrodescendiente. Además, quienes lo deseen podrán solicitar al jurado de votación la tarjeta electoral para participar en la consulta de precandidatos a la Presidencia de la República.

Los ciudadanos que cuentan los votos

En el corazón de la jornada electoral estarán los 862.392 jurados de votación, ciudadanos seleccionados aleatoriamente para recibir a los votantes, vigilar el proceso y contar los votos al final del día.

Para Rafael Antonio Vargas, director nacional de Gestión Electoral de la Registraduría, esta figura representa uno de los pilares de transparencia del sistema.

“Son ciudadanos como cualquiera, entre los 18 y los 60 años, sorteados de manera aleatoria, que van a encargarse de la jornada de votación y de contar los votos, además de diligenciar las actas de manera adecuada para permitir el conteo de los resultados y la transmisión de estos datos”, explicó.

La diversidad de estos jurados refleja distintos sectores de la sociedad colombiana. De los designados para esta jornada democrática:

  • 331.005 son empleados de empresas privadas
  • 277.620 estudiantes
  • 129.417 funcionarios públicos
  • 101.506 docentes
  • 22.844 simpatizantes de organizaciones políticas

Su tarea es clave para el funcionamiento del sistema. Entre las 8:00 de la mañana y las 4:00 de la tarde deben atender el proceso de votación en las mesas, verificar documentos y entregar los tarjetones. Al cierre de la jornada comienza la segunda fase: el conteo manual de los votos.

“Los jurados permiten que el proceso sea verificable y transparente, porque son quienes registran los resultados mesa por mesa”, ha explicado Vargas.

Jornada de indetificación
En diferentes ciudades y municipios, la Registraduría hizo jornadas de identificación para que los ciudadanos renovaran su cédula. En Montería, debido a las inundaciones, la entidad llevó a cabo una campaña especial en la que atendieron a más de 2.000 personas que habían perdido el documento por la emergencia. Foto: Mario Burgos.

El momento clave: las actas electorales

Tras el cierre de las urnas, los jurados deben diligenciar el formulario E-14, el documento oficial en el que se registran los resultados de cada mesa.

Este formulario es fundamental porque de allí se desprende la transmisión de datos preliminares y el posterior escrutinio. Por eso, el proceso exige precisión. Según la entidad, cada número debe escribirse en su casilla correspondiente y replicarse en los tres ejemplares destinados a delegados, claveros y transmisión.

Incluso cuando un partido o candidato no obtiene votos en una mesa, las instrucciones indican que esas casillas no deben diligenciarse, una medida que busca evitar errores y agilizar el escrutinio.

La responsabilidad de los jurados es obligatoria. Quienes no asistan sin una justificación válida pueden enfrentar sanciones. Por ejemplo, los servidores públicos podrían ser destituidos y los ciudadanos particulares deberán pagar multas de hasta 10 salarios mínimos mensuales.

A cambio, quienes cumplan la función tendrán derecho a un día compensatorio de descanso remunerado dentro de los 45 días siguientes a la votación.

Vigilancia institucional

Además de los jurados, el sistema electoral colombiano contempla varios niveles de supervisión. Penagos destacó la articulación entre entidades como la Procuraduría, la Contraloría, la Defensoría del Pueblo y el Ministerio de Defensa, encargadas de garantizar que el proceso se desarrolle sin incidentes.

El buen suceso de un proceso electoral se logra en la medida en que todas las instituciones del Estado trabajen de manera articulada”, dijo.

Sin embargo, el registrador reconoció que existen riesgos que deben enfrentarse con contundencia.

“Hay hechos que son preocupantes, por ejemplo la compra de votos, la instrumentalización de la ciudadanía, la coacción a personas que no les permita votar libremente o la financiación ilegal de las campañas”, advirtió.

A esto se suma la preocupación por la seguridad en algunas regiones del país, especialmente tras el asesinato reciente de miembros de la fuerza pública que participaban en el Plan Democracia.

El llamado final: votar con tranquilidad

A pesar de estos desafíos, el mensaje de las autoridades es claro. La democracia colombiana está en marcha y el sistema electoral cuenta con múltiples controles y mecanismos de vigilancia para garantizar la transparencia del proceso.

“Lo que buscamos es que este domingo la ciudadanía vote de manera tranquila, que no se generen actos de violencia y que cualquier hecho irregular pueda denunciarse”, afirmó Penagos.

En una jornada que moviliza a millones de votantes y a cientos de miles de ciudadanos encargados de custodiar las mesas y vigilar el proceso, el desafío no es solo logístico. También es político y simbólico. Se trata de que el país confíe en que cada voto será contado, respetado y reflejará la voluntad de los ciudadanos en las urnas.

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