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Hybris
'Hybris', de La Quinta del Lobo. Foto: Christian Perilla.

La Quinta del Lobo cumple 15 años dedicados a la innovación

El colectivo La Quinta del Lobo cumple 15 años de actividades en el arte de vanguardia con propuestas que combinan música, ‘videomapping', cine expandido, teatro y una buena dosis de ciencia y tecnología. El pasado 27 de septiembre estrenaron en el Planetario Distrital '52 Herzios', este viernes presentan 'Hybris' en el Teatro Jorge Eliécer Gaitán y entre el 9 y 19 de octubre estará en temporada 'Habūb', escrituras de arena y agua en la sala Fanny Mikey del Centro Nacional de las Artes Delia Zap

Por: Eduardo Arias

La Quinta del Lobo es un proyecto artístico bastante difícil de definir, ya que sus obras y propuestas se mueven indistintamente por diversas disciplinas. En ellas se entrelazan imagen y música, y en ocasiones a ellas se suman la danza y otras manifestaciones del arte, así como la ciencia y la tecnología, ya que en sus obras esas dos disciplinas muchas veces cumplen una función protagónica. En su página web se definen como “un ensamble interdisciplinario transmedia de artes escénicas y formatos expandidos”, lo que da apenas una idea muy vaga de lo que realmente han llegado a ser, tal como lo demuestra la diversidad de sus propuestas. Aunque tengan algunos puntos en común, cada obra es muy diferente a la anterior y a la que la sigue. Habūb y 52 herzios, sus dos últimas obras, están muy alejadas la una de la otra, al menos desde el punto de vista formal.

Esta agrupación está celebrando 15 años de existencia, en los que sus dos principales motores han sido Carmen Gil Vrolijk, videoartista, y Camilo Giraldo, músico. Ella es la directora artística y dramatúrgica del proyecto, él es el director musical. Por la Quinta del Lobo han pasado gran cantidad de músicos, actores, bailarines… cada una de sus obras requiere artistas muy específicos, desde 2016 trabajan en todos sus proyectos con Juanita Delgado cantante, improvisadora y performer y desde 2020 con Juan Carlos Echeverry, tenor lírico.

La Quinta de Lobo surgió como una evolución, una nueva búsqueda a partir de RetroViSOR, un proyecto que Carmen Gil venía explorando con Camilo Giraldo. Fue un grupo de música que fusionó ritmos colombianos y latinoamericanos con acid jazz, electrónica y beats. En sus presentaciones involucraban proyecciones en vivo. Retrovisor comenzó en 2004 y trabajó hasta 2015. “Tenía mucho que ver con la cultura VJ”, dice Carmen Gil. “Uno de los temas que a mí siempre me interesó mucho era la posibilidad de trabajar video en vivo” Con RetroVISOR publicaron dos discos y un DVD: “Si bien la música era muy de rumba, alegre, de mover masas, nosotros veníamos con otras búsquedas”. Búsquedas relacionadas con su formación académica. Carmen Gil estudió arte (en la actualidad es profesora en el Departamento de Arte de la Universidad de los Andes) y también realizó un posgrado en literatura. Por su parte, Camilo Giraldo viene de la música académica y clásica y como compositor tenía otros intereses.

El punto de quiebre llegó en 2009 cuando se encontraron con Iván Benavides (músico y gestor cultural) y con L’ Explose, una agrupación muy destacada de danza contemporánea. A Benavides le propusieron componer la música para una obra de L’ explose. Como no podía comprometerse sugirió a RetroVISOR, un grupo que él había conocido al oír el CD Amazonas S.O.S. “Se le ocurrió que podíamos hacer una propuesta interesante para trabajar con L’ Explose. En ese momento nosotros veníamos haciendo unos montajes pensando un poquito en videomapping (técnica audiovisual que proyecta imágenes, animaciones y video sobre superficies reales, como edificios, esculturas o vehículos) y proyecciones en el espacio. Ahí nos cruzamos con L’ Explose”. Participaron en la obra La razón de las Ofelias, que habla sobre la esquizofrenia femenina. Camilo hizo toda la música original para la obra y ella diseñó el material audiovisual. “Era bellísimo porque la escenografía iba cambiando con el video. Había un papel de colgadura que se derretía muy lentamente a lo largo de toda la obra”.

Ese mismo año Carmen Gil comenzó a trabajar como profesora de planta en la Universidad los Andes. Antes había sido profesora de cátedra en varias universidades, pero en los Andes no tenía que elaborar proyectos de investigación solamente para publicarlos en papers o libros, sino que también debía desarrollar obras. “Los Andes ha sido una de las universidades pioneras. Nosotros tenemos que plantear un proyecto de creación como profesores y yo pensé en formar una compañía”: Después de darle muchas vueltas al nombre con Giraldo y Ricardo Gallo, un músico muy versátil, se decantaron por La Quinta del Lobo, que en la música anterior a la afinación actual o temperada genera una disonancia. “Nos parecía muy bonita esta idea de buscar la perfección en medio de la disonancia y que nunca era posible encontrarla”.
En esa primera reencarnación trabajaron con Lina Gaviria, luego estuvieron Luisa Hoyos y Pilar Hernández, con quienes hicieron Vanitas libellum (El libro de las vanidades) con Giraldo y Gallo.

El grupo arrancó entonces con el apoyo de la Universidad de los Andes. “La pregunta de cómo la academia se inserta en estos lugares de creación es muy interesante Es pensar en la academia como algo rico y vivo y no como algo anquilosado”.

El paso a las grandes ligas

El apoyo institucional les permitió pasar de la autogestión, propia de los proyectos independientes, a tener acceso a equipos y a aportes económicos. El proyecto arrancó y ganaron premios, participaron en el Festival Iberoamericano de Teatro. Carmen Gil recuerda que Colombia tiene una tradición robusta en ciencia combinada con tecnología, como sucede con la obra de la compositora Jacqueline Nova y la escultora Feliza Burstyn. “Desde los stenta ha habido una exploración muy interesante en el videoarte con creadores como José Alejandro Restrepo, Gilles Charlambos, María Teresa Hincapié… Con la llegada de lo digital y con esa generación en la que crecí apareció una posibilidad de autonomía y de autoproducirse. Eso nos ayudó mucho también. Habiendo yo estudiado arte en los Andes con un énfasis en medios electrónicos y artes del tiempo, soy de la primera generación que trabajó con eso, teníamos un conocimiento que ya venía desde los noventa”. Eso ayudó a encontrar unas herramientas y unos materiales para poder trabajar que para ella fueron muy interesantes. “Nunca ha sido fácil, pero tampoco ha sido tan difícil porque siento que al buscar la voz vanguardista y pensar en cómo reinventar los proyectos y cómo encontrar esa voz hay un eco muy interesante de gente muy curiosa, de un público que se ha ido formando alrededor de estas escenas en los últimos tal vez 15 o 20 años”.

Estos procesos coincidieron con el auge de la cultura VJ/DJ que ya estaba en la música y que empezaba a ser parte, de los espacios escénicos de performance, danza y teatro. “No había reglas claras y nos aproximamos mucho a gente que tenía otros conocimientos. Gente de teatro, de danza y ahí empezamos a crear los proyectos. Nosotros también nos hemos movido mucho en el mundo de las convocatorias, de las becas, de los mercados, de los circuitos y ahí es donde empiezan a aparecer las alianzas”. 

Habüb
'Habüb'. Foto: Facultad de Artes Universidad de los Andes.

Su segunda obra se llamó Los cuentos de la manglería. La hicieron en asocio con Sanfoka Danza Afro Contemporánea, de Medellín. El proyecto ganó una beca de gran formato de Idartes, se presentó en el Teatro Mayor y en el teatro Jorge Eliecer Gaitán. Lo iniciaron en 2014 y se estrenó en 2015. “Ahí nos empezamos a preguntar mucho por cómo hablar con los otros y no de los otros. Y también estaba la pregunta de qué es ser colombiano y de cómo se construyen las identidades”. A propósito, una pregunta constante de la Quinta del Lobo ha sido cuál es la voz de su generación, los que crecieron en los años ochenta y noventa, que accedieron a un mundo mediatizado, atravesados por el videoclip, una influencia de lo popular pero también de lo colombiano junto con lo europeo y también lo norteamericano. “Somos privilegiados porque fuimos a universidades, pero por otro lado también somos muy conscientes de que no somos blancos, somos mestizos y estamos atravesados por una tradición y por una forma de relacionarnos con lo afro y con lo indígena y con las raíces y que es importante preguntarnos eso cómo se hace”. 

Empezaron a pensar otras obras desde lo vanguardista y experimental pero su principal estrategia fue trabajar de manera horizontal. “La forma de trabajo de La Quinta del Lobo es tejer. Todas las obras son originales y están atravesadas por esa pregunta de quiénes somos y de cuál es nuestra voz, pero también están muy atravesadas por la naturaleza. La manglería habla de la tradición de navegar el manglar, de los mitos, de las leyendas, de la diáspora, de la violencia, de la tala, de la guerra, pero siempre está la naturaleza, está el manglar. Luego hicimos Hybris, que es una obra que habla de cambio climático. Está inspirada en la paradoja del grolar, que es un cruce entre el oso grizzly y el oso polar y es una metáfora sobre el Antropoceno”. 

Infinitos surgió de un colibrí que ella vio cantando en plena pandemia. “Fue una obra creada en residencia artística en el Teatro Colón cuando estaba vacío en plena pandemia. La idea era invertir el teatro y también encontrar el infinito en la cáscara de nuez, muy a lo Hamlet y a lo Borges en El Aleph”. Fue un proyecto transmedia, que empezó como una página web que luego se volvió filmes para web y luego mutó a una intervención de performances y mapping de 360 grados cuando reabrió el Teatro Colón en 2021.

Las dos obras más recientes son Habūb, escrituras de arena y agua, inspirada en la conexión entre el Sahara y el Amazonas y que relee La vorágine, y 52 herzios, que estrenaron en el Planetario Distrital el pasado 27 de septiembre. Es un canto a la llamada ballena solitaria de 52 Hz, que canta a una frecuencia que resulta inaudible para las otras especies de ballenas que se comunican en frecuencias aún más bajas. Se considera que la ballena de 52 herzios está condenada a deambular por el mar en soledad. “Para mí 52 herzios es una visualización de un mundo invisible, ese mundo que no habla, un mundo de vibraciones, un mundo de sonidos. ¿Cómo le damos forma a eso?”

52 Hz
'52 herzios'. Foto: Facultad de Artes Universidad de los Andes.

Inclasificables por naturaleza

¿Qué es La Quinta del Lobo? ¿'Mapping', cine expandido, performance? “A veces la gente dice que lo que hacemos es música, otros dicen que es performance y es teatro, pero cuando abrimos el festival de teatro en Manizales hace un año un crítico dijo que no era teatro, que era muy bonito todo, pero no era teatro”. Más que clasificarse como un proyecto de mapping o inmersivo, lo que los mueve es la búsqueda de un equilibrio. “Nuestro tipo de arte existe en la medida en la que los distintos medios coexistan en equilibrio. La voz, la música, el espacio, las imágenes. Más que hablar solo de mapping o de un medio específico o que si lo que hacemos es multimedia o transmedia, cada obra nuestra es más una serie de provocaciones. La primera provocación de Habūb fue construir la escenografía, mirar hacia arriba. Las grandes catedrales sí están diseñadas para eso pero se nos olvida. En la era de los celulares se nos olvida mirar hacia arriba. Nuestras obras parten de provocaciones. La provocación de mirar hacia arriba, la provocación de darle sonido a un fenómeno natural o de traducir una imagen y entre todos tejemos”. Por ejemplo, 52 Herzios la tejieron en el espacio ensayo entre la cantante Juanita Delgado, el contrabajista Santiago Botero, Camilo Giraldo y Carmen Gil. “Camilo llega con unas bases, yo llego con otras imágenes y ahí empezamos a mezclar ideas entre todos”.

Las obras de La Quinta del Lobo son de nicho porque requieren de unas tecnologías específicas. “¿Cuántos domos de planetario o cuántos black boxes como el Teatro Estudio del Teatro Mayor o la sala Fanny Mikey del CNA hay en el mundo? No hay muchos”. Por esa razón muchas veces sus obras tienen que mutar de diferentes formas y en esa medida la tecnología les permite adaptarse a diferentes espacios. Después de haberla estrenado en la sala Fanny Mikey hiciero una gira por Colombia con Habūb. La presentaron en Honda, Medellín, Manizales (donde tuvieron que hacerla frontal), en Lérida, Tolima, en un espacio sin ninguna facilidad, pero pudieron adaptarse gracias a la técnica. adaptar porque en este caso la técnica nos permite justamente eso. “Yo hablo mucho de que nuestras obras también tienen unos formatos líquidos o mutantes porque se pueden adaptar a cualquier espacio”.

Letea, cantos ante la distopía es el próximo proyecto de La Quinta del Lobo. Es una obra comisionada en coproducción por el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo que estrenarán en abril. “Es una obra inmersiva que habla sobre la pérdida de la memoria y la pérdida de las libertades, muy inspirada en las distopías orwelianas, en todo eso que pensábamos que era ficción y que no lo es, también se inspira en Rita Indiana, es buscar esa voz tecno caribe, una especie de fiesta tecno electrofuturista cyberpunk caribe. Pero sobre todo es un es un reflejo de nuestro tiempo y es una alerta a la pérdida de la diversidad y las libertades. Es nuestro próximo proyecto que empezará después de que terminen nuestras celebraciones de los 15 años”.

La Quinta del Lobo
La Quinta del Lobo. De izquierda a derecha, Juana del Mar Jiménez, Juanita Delgado, Ximena Mejía, Juan Carlos Echeverry, Carmen Gil y Camilo Giraldo. Foto: Facultad de Artes Universidad de los Andes.

Las fiestas de 15 de La Quinta del Lobo

Hybris
Viernes 3 octubre 2025, ocho de la noche
Teatro Jorge Eliécer Gaitán - carrera Séptima #22-47

Habūb, escrituras de arena y agua
Centro Nacional de las Artes
Sala Fanny Mikey
9, 10 y 11 de octubre: 7:30 de la noche
12 de octubre: tres de la tarde
16, 17 y 18 de octubre: 7:30 de la noche
19 de octubre: tres de la tarde.

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