Ir al contenido principal
Mayil Georgi en Macondo
Mayil Georgi Nieto.

Mayir Georgi Nieto, actriz colombiana radicada en Italia, lleva el mensaje de Macondo por el mundo

Presentará su monólogo ‘Por una banana’ en cuatro festivales internacionales: los de Egipto, Albania, Benín y España. Esta obra se estrenó en Roma durante el Women’s Festival y combina realismo mágico, historia y participación del público.

Por: Eduardo Arias

Actuar, enseñar, motivar y dialogar. A lo largo de dos décadas, esos han sido los pilares de la carrera de Mayil Georgi Nieto, actriz, dramaturga y gestora cultural que ha logrado realizar numerosos proyectos culturales, educativos y comunitarios en favor de los migrantes colombianos que llegan a Europa.

Su obra teatral Por una banana, homenaje a Gabriel García Márquez, se presenta en estos días en varios festivales de teatro en Egipto, Albania, Benín y España. Cuenta la historia de Isabel una mujer que cuenta cómo la llegada de la empresa bananera cambió para siempre la vida en su comunidad, y recuerda cómo la explotación de los recursos naturales suele destruirlo todo a su paso y deja heridas profundas. Isabel es una representación de la resistencia y la importancia de preservar la memoria.

Mayil Georgi Nieto estudió en la Academia Superior de Artes de Bogotá (ASAB, hoy denominada Facultad de Artes ASAB de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas), y continuó su formación en Italia y Francia. Ha colaborado de manera permanente con la Accademia dei Filodrammatici de Milán. Ha realizado giras por toda Europa y ha llevado su trabajo hasta Japón. Su repertorio teatral incluye obras como Re-cordis – Un canto por la paz, un espectáculo contra el racismo; Prófugos de Parga, Sotto un cielo straniero sobre migración y guerra; Le Recluses/ Le Rinchiuse, y La Reine de Marbre. También ha trabajado en cine y televisión. Ha sido modelo de reconocidas marcas internacionales y desarrolla desde Italia proyectos pedagógicos y comunitarios, con énfasis en población migrante. CAMBIO habló con ella acerca de su trabajo.

Mayil Georgi en el escenario

CAMBIO: ¿En qué consiste el monólogo Por una banana?

Mayil Georgi Nieto: El monólogo Por una banana es una obra que nos sumerge en el universo del realismo mágico de Gabriel García Márquez, rindiéndole homenaje a través de la voz de Isabel, un personaje presente en gran parte de sus relatos. Con ella entramos en Macondo, ese lugar donde lo real y lo fantástico se entrelazan, mientras la comunidad espera el entierro del Doctor, cuya muerte ha sido esperada durante más de diez años como si su sombra aún pesara sobre el pueblo.

Isabel, con su memoria viva, comparte cómo la llegada de la compañía bananera transformó para siempre la vida de Macondo. Nos revela un episodio borrado de la historia oficial de Colombia, la masacre de las bananeras, cuya verdad ha permanecido silenciada durante décadas. Su relato no sólo es denuncia, también es premonición: un aviso sobre el impacto devastador del imperialismo y el abuso de los recursos naturales, preludio del narcotráfico y de las heridas profundas que marcan a su comunidad.

La reciente sentencia del 11 de junio de 2024, al dar visibilidad a los sucesos de ‘las bananeras’, resuena con fuerza en este monólogo, pues lo convierte en un ejercicio de memoria viva y de justicia simbólica. Para mí, además, esta historia tiene un valor íntimo: mi propia historia familiar me impulsó a querer dar a conocer unos hechos que en Europa siguen siendo prácticamente desconocidos.
El espectáculo no sólo se limita a contar, sino que invita a la participación activa del público, que se convierte en parte de la narración y de la resistencia. En ese espacio, Isabel representa a todas las voces silenciadas, a las mujeres que cargan con la memoria y la dignidad de un pueblo que se niega a olvidar.

CAMBIO: ¿Cómo será presentar esta obra en países donde se habla árabe, albanés y francés como lengua franca?

M. G. N.: Presentar esta obra en países donde se habla árabe, albanés o francés será sin duda un desafío, pero también una oportunidad única. El espectáculo tiene la forma de un kamishibai, un pequeño teatro de papel japonés, y su relato funciona como un juego universal. Y. como todo juego, logra conectar con el público más allá de las palabras, rompiendo las barreras del idioma y abriendo un espacio compartido de imaginación y memoria.

En El Cairo he decidido interpretar el monólogo en español, aunque normalmente lo hago en italiano, porque es en esta lengua donde me siento más cerca de la historia que cuento y porque espero también encontrar colombianos en el exterior, para quienes la memoria de ‘las bananeras’ y de Macondo tiene un eco muy profundo. Sé que será igualmente un reto, pero el arte siempre derriba fronteras y tiende puentes.

En Benín lo presentaré en francés, convencida de que esto me permitirá conectar más directamente con un país que, al igual que Colombia, ha sufrido una larga historia de explotación. Y guardo un sueño personal: algún día poder actuar en una lengua originaria, como el quechua. Sería maravilloso llevar la memoria de Macondo a través de una lengua ancestral, que como la historia misma, resiste y perdura. El arte, en definitiva, nos recuerda que más allá de los idiomas, lo humano y lo universal nos mantienen unidos.

CAMBIO: ¿Cómo ha recibido el público italiano este trabajo tan centrado en la cultura Caribe colombiana?

M. G. N.: El público italiano ha recibido este trabajo con un gran impacto emocional, precisamente porque se trata de una historia que la mayoría desconoce. La participación activa de los espectadores dentro del espectáculo les permite empatizar con un pasado doloroso, pero también reír mientras lloran. Esa mezcla de emociones es lo que hace que la experiencia sea tan poderosa y cercana. Para muchos italianos resulta sorprendente descubrir la manera en que se hace teatro en Latinoamérica: un teatro creativo, vivo, que golpea mientras acaricia, que no deja indiferente. Ver cómo el público sale profundamente conmovido, con ganas de saber más sobre Colombia, sobre Macondo y sobre la masacre de las bananeras, me llena de orgullo y me confirma que este es un trabajo hecho con el corazòn.

Al final, ese encuentro entre culturas, donde una historia colombiana resuena en un escenario europeo, demuestra que el teatro es un puente universal capaz de unir memorias y sensibilidades.

CAMBIO: ¿Por qué razón se radicó usted en Italia?

M. G. N.: Siempre había soñado con visitar Italia, con ver la Capilla Sixtina y estar rodeada de arte. En 2004 decidí darme un año sabático. Mi carrera en Colombia crecía justo como yo quería, pero al mismo tiempo luchaba conmigo misma para no sentirme esclava de lo externo. Ya me había demostrado que podía alcanzar ciertos niveles en la actuación, y entonces me hice una pregunta esencial: ¿quiero fama o quiero libertad? Con esa duda en el corazón, hice las maletas y me lancé a cumplir un sueño: vivir sin planificar demasiado, simplemente dejarme llevar. Y así, sin proponérmelo, la vida en Europa me fue abriendo caminos. Mi pasión por los viajes, el descubrimiento de nuevas culturas y la riqueza artística que encontré en cada ciudad hicieron que me quedara. Surgieron proyectos inesperados que hicieron cada vez más difícil regresar a Colombia.

Georgi Café

CAMBIO: ¿Ha pensado regresar a Colombia?

M. G. N.: Hoy siento que volvería con gusto. El llamado de la tierrita está siempre presente. Pero también reconozco que Europa en general, con su historia, su diversidad y sus infinitas formas de arte, junto con mi amor por viajar, han sido razones poderosas para mantenerme aquí.

CAMBIO: ¿Cómo ha sido su experiencia de utilizar las artes escénicas como herramienta pedagógica?

M. G. N.: Mi experiencia utilizando las artes escénicas como herramienta pedagógica ha sido un descubrimiento profundamente transformador. Desde 2005 iniciamos un programa en escuelas italianas que emplea el teatro como medio para la enseñanza del español. A través de elcorral.it he creado espectáculos didácticos para estudiantes de todos los niveles, siempre basados en la participación, la inclusión y, sobre todo, la diversión. Los chicos no solo aprenden un idioma: descubren que el teatro no es algo “viejo y aburrido”, sino un espacio vivo de comunicación, creatividad y libertad.

En otros ámbitos, como parte del proyecto Teatro Utile – Il Viaggio (teatroutileilviaggio.com), hemos trabajado con migrantes que habían sido víctimas de tortura y que estaban en tratamiento en el hospital de Niguarda. Fue un trabajo extremadamente delicado, desarrollado en estrecha colaboración con los psicólogos del centro. Los resultados fueron sorprendentes: ya en el primer encuentro los profesionales destacaron reacciones positivas que, según ellos, no habían logrado obtener ni siquiera tras un año de terapia clínica.

CAMBIO: ¿Qué resultados ha obtenido?

M. G. N.: El fruto de esa experiencia es inmenso: un grupo de pacientes que hoy, aunque cargan todavía con cicatrices difíciles de borrar, forman parte activa de la sociedad. Muchos trabajan, tienen familias y han encontrado nuevamente un lugar dentro de la vida cotidiana. Para mí, esto confirma que el teatro no solo enseña idiomas o cultura, sino que puede ser una verdadera herramienta de sanación y de integración social.

CAMBIO: Háblenos de su experiencia con niños italianos y migrantes.

M. G. N.: Uno de los proyectos que más satisfacción me ha dado como pedagoga ha sido crear un laboratorio para la restitución de la identidad, diseñado para el ente Amici di Don Bosco (AVSI) y pensado especialmente para niños colombianos adoptados por familias italianas. Estos pequeños llegan a un país que no conocen, sin idioma, con costumbres distintas, incluso con una alimentación muy diferente. En medio de esa adaptación, consideré fundamental mantener sus raíces, porque un niño no se puede arrancar de su tierra sin más: hay que cultivar los recuerdos de patria, darles herramientas para conocer su país natal y sostener en la memoria lo bello de sus orígenes.

CAMBIO: ¿Cómo ha impactado su trabajo en esas familias?

M. G. N.: Los encuentros que realizamos en este laboratorio son siempre profundamente conmovedores. Para los padres adoptivos, que en muchos casos no saben casi nada de Colombia, se convierten en una oportunidad de acercarse al país de sus hijos. Para los niños, en cambio, es un momento para reconectarse con sus recuerdos, a veces a través de algo tan sencillo y poderoso como los platos típicos que preparamos juntos, que despiertan memorias de su pasado más reciente.

CAMBIO: ¿Qué otros proyectos ha desarrollado en esa área?

M. G. N.: Además de esta labor, he trabajado también con niños italianos y con migrantes de diferentes contextos, siempre desde la convicción de que el teatro y la pedagogía son caminos de inclusión, identidad y sanación. Ver cómo los niños se apropian de su historia y encuentran en ella fuerza para crecer es, sin duda, una de las mayores recompensas de mi vida profesional.

CAMBIO: ¿Tiene previsto presentarse en Colombia?

M. G. N.: Mi mayor deseo es que Por una banana pueda presentarse algún día en Colombia. No desde la resignación de aquel viejo dicho de que nadie es profeta en su tierra, sino desde la esperanza de que el arte, cuando nace desde lo más profundo, siempre encuentra su camino de regreso a casa.

La gira

El Cairo, Egipto
2 al 6 de octubre 2025,
Cairo International Monodrama

Pogradec, Albania
7 al 12 de octubre 2025.
International Monodrama Festival Verbum Est - Eshte Fjala.

Jericho Cotonou, Benin
25 de octubre al 1 de Noviembre 2025.
Rencontre Internationale Du Theatre Monodrame – RITM

España
Vitoria, Álava, Euskadi (País Vasco), 7 de noviembre
Zigoitia. Álava, 8 de noviembre.
Oruna de Piélagos, Cantabria, 9 de noviembre,.
XI Muestra Internacional de Teatro Mujeres que Cuentan Teatro Abrego España.

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir en redes sociales