
Más buñuelos y menos basura
Navidad es una época en la que se dispara el consumo. Pero... ¿gastar y comprar sí trae la felicidad que prometen los anunciantes? María Clara Salive reflexiona al respecto y propone alternativas para ser felices en Navidad sin caer en la espiral el consumismo desaforado.
Por: Maria Clara Salive
En estas fechas de trancones interminables y gente comprando como si se fuera a acabar el mundo, pienso en el pobre planeta. Pero bueno, al margen de que la gente crea que comprar va a aliviar el estrés de un año difícil, hoy quiero hablar de las tradiciones de estrenar ropa, en la medida que veo que están cada vez más de moda, como en Estados Unidos, los sacos horribles con motivos navideños que la gente adquiere para usar una vez al año y que de seguro desecharon las pasadas vacaciones.
Sin embargo, los rituales son importantes y absolutamente necesarios. Los carnavales, por ejemplo, son una oportunidad para emborracharse y subvertir el poder antes de iniciar la Cuaresma de Semana Santa.
La gente necesita encender velitas y sentir que se le ilumina el camino a ellos y a la virgen María. Por lo menos en Bogotá, si tenemos la suerte de que no llueva, podremos llegar a conocerle la cara al vecino, lo que mejora la soledad de los viejos y la seguridad de los niños.
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