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Alirio Castillo
"México lindo y querido", motivo de inspiración permanente en el quehacer empresarial discográfico de Alirio Castillo.

Alirio Castillo, el ‘capo’ del cartel de los ‘Corridos Prohibidos’

Alirio Castillo lleva 30 años avivando la caldera de la banda sonora del narcotráfico y la sangrienta violencia del conflicto armado en Colombia. De ‘La Cruz de Marihuana’ a los corridos de Armando Benedetti, Carlos Lehder, Yeison Jiménez y ‘El Mencho’.

Por: Ricardo Rondón Chamorro

“Un corrido no es serio si no lleva, por lo menos, un muerto atravesado”, dice Alirio Castillo. La descarnada y explosiva escena de la serie Breaking bad donde aparece una tortuga en el desierto de Chihuahua avanzando con la cabeza decapitada del informante Danny Trejo (alias 'Tortuga'), como advertencia mortal del cartel mexicano de la metanfetamina a los ‘soplones’ de la DEA, inspiró La Balada de Heisenberg, corrido interpretado por Los Cuates de Sinaloa.

El tétrico plano secuencia y el corrido sinaloense siguen fijos en quienes han visto y repetido la galardonada serie, porque, donde la sombra de la mafia se hace visible, música y letra están prestas a acompañar los siniestros relatos de los capos de la droga, caso reciente, el del poderoso y temible mexicano Nemesio Oseguera Cervantes, alias 'El Mencho', patrón del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), dado de baja en un cinematográfico cerco policial.

La cruz de marihuana
La Cruz de Marihuana, del Grupo Exterminador, primer éxito de Corridos Prohibidos, cubierta del álbum de su aniversario 30. Ilustración de Angie Castillo

Que lo diga el letrista, compilador y promotor musical santandereano Alirio Castillo, quien completa 30 años avivando la caldera de su aventurero tren discográfico, Corridos Prohibidos, vertiginoso y trepidante inventario de cientos de historias de cabecillas de grupos armados ilegales y de legendarios narcotraficantes.

Sin proponérselo, sus Corridos Prohibidos han generado noticias de primera plana en los diarios más importantes de Colombia, y en The New York Times. Como esta melodía agresiva del delito ha sido censurada en la radio, Alirio Castillo le ha dado varias veces la vuelta a Colombia en todos los medios posibles, para llevar sus corridos a pueblos remotos, y, contra todo riesgo, en solitario, promocionarlos y venderlos en fondas, tiendas, cantinas y lenocinios.

El Cartel de los Corridos Prohibidos

Los Corridos Prohibidos de Alirio Castillo inspiraron la tesis doctoral en Ciencias y Humanidades del profesor venezolano Carlos Valbuena Esteban, licenciado en Letras de la Universidad Central de Caracas, y la maestría en Literatura Comparada, de la Universidad Complutense de Madrid. El ambicioso trabajo investigativo, orientado en el seguimiento y análisis de los narcocorridos colombianos y mexicanos, derivó en el libro El Cartel de los Corridos Prohibidos (2006), punto de partida de sus conferencias posteriores, hasta su fallecimiento en 2013.
En su libro —cuya cubierta está ilustrada por una 'Cruz de Marihuana' (que tiene una anécdota especial), primer hit y piedra angular de Corridos Prohibidos en sus treinta años de historia, letra original de José Alberto Sepúlveda, interpretada por el Grupo Exterminador, de Guanajuato—, el profesor Valbuena escribe de Alirio Castillo, a quien acompañó en sus correrías por Colombia: “Alirio Castillo es, por antigüedad e importancia, el primer productor y promotor colombiano de música norteña, un género musical cuyo vertiginoso crecimiento y particular aceptación en Colombia merecería una atención más detallada por parte de sociólogos y estudiosos de la cultura musical. Lejos de ser una mercancía subsidiaria del narcotráfico y la guerra, los Corridos Prohibidos son un agudo reflejo de los temas y actores que agobian a la población, y un punto de reflexión colectiva, por encima de la frivolidad y la banalización”.

Alirio Castillo joven
Alirio Castillo, jovencito , entrega el Disco de Oro al artista español José Vélez (Vino Griego) por las exitosas ventas del álbum Grandes Éxitos, en 1982

El cuate ‘Yupinos’

Jesús Guadalupe Elías Arroyo, conocido en su México natal como ‘Yupinos Elías’, está vinculado, desde los 15 años, de la mano de su padre, Martin Elías Franco —renombrado letrista, productor y radiodifusor musical—, al género Regional Mexicano, en su oficina de Tepic, Estado de Nayarit, epicentro de la Rivera Maya.

‘Yupinos’, hoy de 35 años, continúa el legado de su padre, en funciones de editor musical y gerente de su propio sello, versado en cultura del Norteño Clásico, el Regional Mexicano, los Narcocorridos y el Corrido Tumbado, la ola arrasadora del momento, con más de 200 artistas y agrupaciones de Estados Unidos, México, Colombia y Guatemala, y un promedio de 400 compositores.

Le pregunto a ‘Yupinos’ cómo se ha mantenido el corrido narco en México, a partir de la censura de la legislación.

—Se sigue vendiendo en la clandestinidad —dice—, que es donde más se vende lo prohibido, pero las productoras se han multiplicado en formato 100 por ciento digital. He hecho más de 3.000 lanzamientos en plataformas.

—¿Cómo se blindan?

—Protegemos la industria a través del Instituto Nacional de Derechos de autor (INDAUTOR), que cubre plataformas como Diesel, Pandora, Amazon Music, Spotify, YouTube Music, entre otras. La demanda de bandas, intérpretes y cantautores es cada vez más fuerte, y no da espera.

—Del corrido clásico, ¿cuáles son los más agresivos?...

—De clásicos de la mafia están los de La Banda del Carro Rojo, de los Tigres del Norte; el del Chapo Guzmán (cuando le dieron gancho), de Los Tucanes de Tijuana; otro sobre El Chapo, El Señor de la Montaña, de Los Canelos de Durango; El M Grande, dedicado al ‘Mayo’ Zambada, del Potro de Sinaloa; El Señor de los Cielos (Amado Carrillo), de Ariel Camargo y Los Plebes del Rancho; La Reina del Sur, de Los Tigres del Norte; y Fiesta en la Sierra, éxito de los Tucanes de Tijuana, entre muchos otros. Para el volumen 30 de Corridos Prohibidos, de don Alirio Castillo, grabamos seis corridos: La Pista Secreta (Cartel de Medellín), original del Grupo Exterminador, en un álbu, interpretado por La Belikada de la Capital; La Cruz de Marihuana (Grupo Exterminador), grabada por el Grupo Dictamen; y El Corrido de Carlos Lehder y Los más Poderosos, del Grupo Doble Región.

—¿Qué opinión le merece Alirio Castillo como abanderado en Colombia de la producción y distribución de la música norteña, que es la entraña del sentir popular mexicano?

—A don Alirio Castillo lo conocí en 2023 en Guadalajara, Jalisco. Le grabé Otoniel, letra de él, interpretada por Chuyín Serrano. Para nosotros, el señor Castillo es pieza clave en la producción y distribución de música regional mexicana para Colombia, y por su interés permanente de recopilación, actualización y promoción en el mercado. En sus más de 30 años ha logrado posicionar un buen número de melodías, agrupaciones e intérpretes con su sello discográfico.

Rey Fonseca
Rey Fonseca, polifacético autor, productor e intérprete bogotano, colaborador desde el inicio de 'Corridos prohibidos'.

Rey Fonseca

Nacido en el barrio San Carlos de Bogotá, en el hogar de un técnico electricista, una ama de casa y cinco hermanos, Rey Fonseca es, quizás, uno de los artistas de vocación más versátiles y vigentes en cultivar la cultura popular en Colombia, en un abanico de géneros. En esas anda desde la adolescencia, cuando desistió del colegio, en décimo grado, para entregarse a la música.

Inició con tropical bailable y luego se pasó al regional mexicano, que lo cautivó y le quedó sonando, hasta hace 15 años, con su banda Los Renegados cuando, cumplido ese ciclo, optó por explotar sus facetas de productor, compositor, arreglista, intérprete y caza talentos. Rey es ejecutor empírico de 21 instrumentos, entre ellos acordeón, percusión, piano y trompeta.

Como creativo y voz, Fonseca ha sido uno de los fecundos pilares en el trasegar de Corridos Prohibidos. De su pluma han sido exitosos más de 60 corridos, entre ellos: El Carro Negro, El Sapo, Mañana me matan, El Extraditado y Narco Aurelio, caricatura del lavaperros que sueña con ser el patrón, rodeado de beldades y lujos.

Rey Fonseca se refiere de Alirio Castillo como “un sinónimo de la terquedad. Un hombre persistente en su proyecto, más allá de sus pérdidas y ganancias, que es el juego impredecible de la música, donde Alirio juega sus fichas con pasión y obsesión”.

Alirio Castillo de frente
Frente a 'El Frente', el periódico santandereano donde Alirio, siendo niño, inició su carrera periodística como auxiliar de rotativas.

“Mi vida es un corrido”

Alirio Castillo (Bucaramanga, 1955) es un corrido de 347 páginas, como se titula su libro confesional: el mayor de 13 hermanos, hijo de una fregadora de ropa y de un padre de esos que salen de la casa por la noche a comprar cigarrillos y jamás regresan. Alirio sufrió la orfandad cuando apenas contaba siete años, que le fueron suficientes para emprender una insólita maratón, de mil maneras.

Trabajó arriando ganado. Alcanzó a cursar hasta tercero de primaria, haciendo segundo y tercero en el mismo año. Se aburrió de lidiar con vacas y se empleó en oficios varios en una casa de familia. El patrón trabajaba como maquinista en el periódico El Frente. Alirio le pidió que le diera chance como ayudante de rotativas. Allí, de overol, untado de grasa de linotipos hasta la coronilla, y con la felicidad henchida de ver parir la edición de cada día, empezó su carrera empírica de periodismo.

La cubierta de Mi vida es un corrido fue ilustrada por Angie, su hija publicista. Ahí aparece Alirio en su niñez huérfana, pero no derrotada, sentado sobre un paquete de periódicos, en la penumbra de una calle tenebrosa de la zona de tolerancia de Bucaramanga, atestada de prostitutas y malandros al acecho, con los ejemplares de El Frente aún olorosos a tinta fresca. Putas y criminales fueron sus primeros clientes. De ellas se ganó el cariño maternal, y, de los rufianes, respeto y admiración. En El Frente, leyendo y preguntando a sus mayores, aprendió el decálogo de la redacción.

Hizo su debut como periodista de espectáculos a los 17 años. De El Frente dio un salto al Diario de la Frontera. En doña Ligia Echeverría, esposa del fundador Luis Parra Bolívar, y diplomática, Alirio encontró su hada madrina. Por ella se encarriló como reportero y columnista de farándula. Allí creció y se ilusionó con ser corresponsal de la revista Antena que, en la década de los 80, era la publicación más acreditada de entretenimiento popular.

En Bogotá lo recibió Henry Holguín, director de Antena, avezado periodista despojado de escrúpulos, el mismo que se inventó en el Amazonas la noticia de la machaca. De Holguín, Alirio Castillo aprendió las tretas para buscar, entre costuras, la fina hebra periodística que asegurara la venta masiva de un artista estelar, o del que apenas despegara, y de paso, la asombrosa rapidez con que 'El Enano' enrrollaba y encendía tabacos de marihuana.

Yupinos
Yupinos" Elías, editor musical, productor y radiodifusor mexicano, aliado en las grabaciones de Alirio Castillo.

El capo de los corridos

Alirio Castillo, que aún no completaba los 20 años, se radicó en la capital, y escribió sus primeras columnas y reportajes para Antena en una máquina de escribir Torpedo, que adquirió por 25 pesos en un remate de compraventa. Cumplido ese ciclo, y con los contactos que hizo en ese periplo farandulero, logró engancharse en la prestigiosa compañía Philips, de discos y electrodomésticos, cuyo edificio y rutilante aviso sobresalía en la rotonda de Las Américas del barrio Puente Aranda, en la capital.

El peladito huérfano, con apenas tercero de primaria, que arreaba ganado, hacía oficio en casas de familia y en la madrugada vendía periódicos en la zona feroz del crimen y los prostíbulos, llegó con el tiempo a ocupar en Philips cargos que envidiaban ejecutivos cancheros de la compañía, como la jefatura local de Promoción y Publicidad, y la gerencia nacional de Promoción y Ventas.

En 1991, con la experiencia adquirida y los ímpetus de querer ser el propietario y gerente de su propia empresa, con ahorros y liquidación se hizo a una oficina en San Andresito de la 38, que luego rotó por otros puntos de Bogotá.

Al comienzo, el asunto de los negocios como representante musical en solitario no fue nada fácil, pero batalló hasta ver impreso el anhelado logo de su propio sello, Alma Producciones, de su producto Corridos Prohibidos, inspirado en el álbum _Corridos Prohibido_s, de Los Tigres del Norte, publicado por Fonovisa, en 1989.

Con sus “70 mayos”, Castillo sigue escribiendo su leyenda como el capo de la música norteña en Colombia. No frena en su diligente trabajo de composición, producción y promoción de su producto estrella, hoy con su álbum de aniversario de Corridos Prohibidos Volumen 30, que incluye 23 temas, 21 de ellos inéditos y dos covers, que ya se encuentran en plataformas.

Hay que destacar que, en este novedoso álbum, hace su debut como letrista del regional mexicano el periodista, escritor y compositor Jorge Éric Palacino Zamora, oriundo de Analoima, Cundinamarca, con la oda norteña Vive tu Voz, en memoria del fallecido ídolo de la canción popular Yeison Jiménez.

Alirio Castillo con Mercedes Sosa
Alirio veinteañero, a órdenes de la discográfica Philips, recibiendo a Mercedes Sosa en el aeropuerto El Dorado de Bogotá.

De su novelesca vida artística en los capítulos de bonanzas y vacas flacas, de los gozosos y dolorosos en las trincheras del bandidaje, y de sus anécdotas de hazañas en antros y mancebías —como lo narra escueto en su libro—, donde sintió el olor de las castas y el calor de las impuras, Alirio Castillo habló largo y tendido con el reportero de CAMBIO, en escenarios bogotanos como la cantina La Catedral de Pablo Escobar (en Puente Aranda), El Museo del Tequila (de la Zona T), y en su apartamento de Castilla, donde reside con su esposa, su hija Angie y su amado nieto Mateo.

—Maestro Alirio Castillo, con pesos y contrapesos, ¿qué balance ofrece a la fecha, luego de 30 años de batallar como letrista, productor, compilador y promotor de un proyecto musical, polémico y controvertido, como Corridos Prohibidos?

—Fue La cruz de Marihuana el corrido que me arrastró hace 30 años a este mundo desconocido, y del cual no pienso salir. En un principio fue mucho el susto, pero el mismo corrido me pedía que no lo dejara solo, y no lo voy a hacer. Corridos Prohibidos se convirtió en una serie muy agradecida: no ha sido éxito en radio, pero se sostiene como la mejor serie musical de todos los tiempos.

—¿Su proyecto musical le ha dejado más satisfacciones que capital financiero? o, como contestaría el romántico: “No me llené de plata, pero me lo he gozado”?

—En mi vida como promotor y productor, Corridos Prohibidos me sigue dando satisfacciones. Somos inseparables. Dinero sí me ha dado, pero también me lo ha quitado. En 30 años he visto mucha agua correr; muchos se han ido y yo sigo vivo con la voluntad del creador, con mi esposa, mi hija, y ahora con mi nieto, viéndolo crecer.

—¿Cuáles han sido las agrupaciones norteñas más frecuentes en el trasegar de su marca?

—Uriel Henao, Rey Fonseca, Grupo Águilas del Norte, Los Hermanos Ariza, Grupo Mezcal, Los Hermanos Pabón, La Pandilla del Rio Bravo, Grupo Exterminador, Grupo Tornado y La Furia Norteña.

—En su ejercicio de letrista, ¿cómo se mide para que un narcocorrido no atraviese la delgada línea de la apología, y lo comprometa?

—Se escribe, se repasa, se corrige y se vuelve a repasar, hasta que diga lo que debe decir. A un delincuente o asesino de inocentes no se le puede felicitar. De un narcotraficante se narran sus fechorías, hasta el día de su muerte. Todos terminan en la cárcel o en el cementerio.

—¿Cuál es el narcocorrido más fuerte que ha escrito y que lo haya metido en problemas?

—El perseguido, pero no lo escribí yo. Lo escribió el maestro Saul Castro, un compositor del Magdalena Medio. Ese corrido lo publiqué y las AUC me llamaron para que lo sacara del mercado. Dijeron que no se hacían responsables si algo me llegara a pasar. Lo retiré temporalmente, y luego de la desmovilización de las AUC, que logró el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, lo volví a publicar.

—¿Cómo definir a Pablo Escobar en medio de las dos aguas que lo atraviesan: la del más abominable criminal en la historia de Colombia y la del antihéroe que mandó a construir un barrio con su nombre para los pobres sin techo en Medellín?

—Las buenas obras de Pablo Escobar ya nadie las recuerda. Lo que sigue vivo es su fama de criminal despiadado.

—En su largo recorrido del narcocorrido, ¿se ha encontrado cara a cara con mafiosos colombianos como los hermanos Rodríguez Orejuela, Gonzalo Rodríguez Gacha ‘El Mexicano’, Carlos Lehder o el mismo Pablo Escobar?

—Gonzalo Rodríguez y Pablo Escobar ya habían muerto antes de 1996. Los demás siguen presos. Corridos Prohibidos nació en 1996. Quise encontrarme con Carlos Lehder en la pasada Feria del Libro de Bogotá (2025). Incluso compré su último libro (Vida y muerte del Cartel de Medellín) y fui a la feria pensando que allí podría verlo en la conferencia que anunciaron, pero no fue posible: su presencia fue cancelada por medidas de seguridad.

Alirio Castillo en libros
Mi vida es un Corrido, libro confesional de Castillo, y su álbum conmemorativo en los 30 años de Corridos Prohibidos.

—La oportunidad torcida, en este país, la pintan calva: ¿Le han propuesto lavar dinero con su música?

—Nunca.

—Con todo lo pesado y cuestionado de sus contenidos musicales, ha contado con el respaldo de grandes medios de comunicación. Hasta The New York Times le ha dado vitrina. ¿Cómo lo hace?

—Me buscan y yo estoy abierto a facilitarles el trabajo. Telemundo, por ejemplo, me hizo hace muchos años un documental sobre cómo grababa, viajaba en bus con mi mercancía, llegaba a las tiendas ofreciendo mi producto, y remataba en un concierto con grupos de corridos en los llanos orientales. El periódico Folha de São Pablo (Brasil) también me hizo un extenso reportaje; incluso grabé un corrido en portugués contando la historia del narcotraficante Fernandinho Beira-Mar; lo escribió el profesor Carlos Valbuena Esteban y lo grabó el intérprete paisa Óscar Escobar, en Bogotá. The Washington Post también publicó varios artículos sobre mi proyecto. El Tiempo publicó extensos reportajes, incluso en primera página, y en su revista Carrusel, una crónica de siete páginas con portada.

—¿Cuántos narcocorridos de Pablo Escobar puede haber, empezando por Muerte Anunciada, clásico de Los Tigres del Norte?

—¿Sabes que de Pablo Escobar no volví a publicar ningún corrido? Muerte Anunciada lo grabé con Uriel Henao en el Vol. 2.

—Estamos hablando del capo del cartel de Medellín, justo en la cantina La Catedral de Pablo Escobar, ubicada a 500 metros de la Cárcel Modelo de Bogotá. ¿Le apetece tomar algo?

—Sí, tomémonos una para la sed. ¿Será que nos hace daño con tantas ganas? (risas).

—¿Le pido ¡Me Matan, Limón!, de Patricio Rey y sus Redonditos, inspirada en los últimos cinco minutos de Escobar antes de morir a tiros el 2 de diciembre de 1993, en el tejado de una casa del barrio Los Olivos de Medellín?

—¡Por favor, que suene!, Álvaro de Jesús Agudelo, alias Limón, fue el único y el último guardaespaldas que acompañó a Pablo; también murió en el operativo.

—¿En sus correrías, ancló en la Hacienda Nápoles?

—Sí, con el profesor Carlos Valbuena Esteban (fallecido), cuando estábamos escribiendo el libro El Cartel de los Corridos Prohibidos. También fui con Uriel Henao, y en ese entonces estaba todo en ruinas. Luego volví con los integrantes de la Banda Tierra Sagrada de México, a grabar unas tomas para su éxito Máxima Potencia. Ahí participé como actor secundario.

—También colaboró como actor en el vídeo del Corrido de Griselda Blanco, letra de Norberto Riveros que, en la grabación, interpreta a un narcotraficante. ¿Alejandro Rozo, su intérprete, continúa activo?

—Alejandro Rozo sigue activo: trabaja en el canto regularmente, y está dedicado de lleno a la finca raíz.

—De los intérpretes y cantores de Corridos Prohibidos, ¿puede afirmarse que Rey Fonseca ha sido el músico más prolífico, integral y frecuente que le ha aportado a su marca?

—Rey es una genialidad creativa. Cuando necesito algo muy puntual, él entra en escena.

—¿Cuántos corridos en promedio ha grabado en su historial de 30 años con este género musical?

—Me puedo estar acercando a los 900 corridos.

—También tiene corridos de la ‘guerra verde’ de las esmeraldas y de legendarios patrones del negocio de las gemas como Víctor Carranza. ¿Lo conoció?

—No lo conocí. Me hubiera gustado. Con decirte que hace pocos días fui en bus a Muzo con el audio de El Zar de las Esmeraldas, adelanto de mi nuevo álbum Corridos Prohibidos Vol. 30. De ida me imaginaba a Muzo como un lugar desértico, tipo oeste americano, y me sorprendí al encontrar un pueblo encantador. Calles limpias y empedradas, con vallas decorativas mostrando su riqueza cultural. Me dije: ‘la próxima vez vuelvo con mi esposa, mi hija y mi nieto’.

—De esmeralderos asesinados como Jesús Hernando Sánchez. heredero del negocio de Víctor Carranza, y de Juan Sebastián Aguilar, conocido como ‘Pedro Pechugas’, ¿tiene corridos?

—Solo El Zar de las Esmeraldas, interpretado por el Mariachi Reyes de Zapotiltic de Guadalajara. Allá fui a grabarlo y lo incluí en mi nuevo álbum Corridos Prohibidos Vol. 30.

—¿Cuál es el pueblo de Colombia más recóndito y fantasmal al que ha llegado con su música?

—La Hormiga (Putumayo), en tiempos de la guerra territorial de las AUC y las FARC. Ese pueblo era tenebroso. Cultivos extensos de coca. Se ingresaba por una vía de doble calzada, llena de bares botando Corridos Prohibidos a todo timbal; pero más adentro existía una calle que era como una raya divisoria. Un lado, de dominio paramilitar, y del otro, guerrillero. No se veía un alma en las calles, pero percibía que muchos ojos me estaban mirando.

—Una de sus batallas más fuertes en la música fue contra la piratería, sobre todo con el formato CD. Había un grabador que hizo historia en el San Andresito de la 13, a quien llamaban ‘El Barbas’. ¿Qué se haría ese novelesco personaje?

—Lo conozco. Creo que sigue en sus negocios chuecos, pero no con música.

—En ese rol de promoción de artistas, sobre todo de los que apenas comienzan, ¿le tocó pagar ‘payola’?

—Se paga en este momento en todas partes, sea artista nuevo o profesional.

—Ilustre, por favor, don Alirio, a los lectores jóvenes. ¿Qué es la tal ‘payola’?

—La ‘payola’ es una realidad en todos los países. Si no pagas para sonar, no suenas. Se pagan ciertas cantidades de dinero por emisora y numero de sonadas trimestralmente. En el caso de mi proyecto, Corridos Prohibidos, no los tocan. Son realmente prohibidos. Por eso mi eslogan es: “Corridos Prohibidos, en la radio no los puede escuchar”.

—Su libro está poblado de aventuras y anécdotas. Una de ellas, la de la hechura con la propia mata de una cruz de marihuana de gran formato, para ilustrar la cubierta del libro El Cartel de los Corridos Prohibidos, del profesor venezolano Carlos Valbuena Estaban. ¿Quiere por favor recordarla?

—La portada fue una sorpresa que el profesor Carlos Valbuena tenía guardada, desde los mismos días en que empezamos a escribir el libro. Valbuena acudió a un cultivo hidropónico y ordenó 20 matas de marihuana. A mí me sorprendió cuando me dijo que mandara hacer una cruz en icopor, de dos metros. Yo no pregunté nada, simplemente fui a un almacén especializado en figuras en icopor y ordené el pedido. Al día siguiente me lo entregaron. Enseguida pasé a una dirección que me dio y me recibieron con las ramas listas para empezar a armar la foto de portada del libro, al natural. No existía la Inteligencia Artificial.

—En su catálogo hay corridos de antihéroes criollos de todos los pelambres y calañas: insurrectos de causas perdidas y bandidos comunes, mujerucas de cero en conducta, salteadores de caminos, etcétera. ¿Cuál de todos cree que se asemeje más a la leyenda del mexicano Gabino Barrera?

—El bandido más recordado de la historia nacional, y que bien merecía un corrido, fue Efraín González Téllez, el legendario ‘Siete Colores’. A él le escribimos un corrido con el maestro Humberto Diaz, director de Los Rangers del Norte.

—Usted es frentero en confesar su radical posición política de ultraderecha, y su devoción por Álvaro Uribe Vélez es tan marcada, al punto de haberle dedicado su declaración de amor en un pasaje llanero de dos páginas que publica en su libro. ¿Está confiado que el uribismo retomé el poder, hoy con las banderas de Paloma Valencia?

—No, ahora voy con Abelardo de la Espriella. A Álvaro Uribe lo quiero mucho, pero la situación del país está entrando a una etapa crítica y, si no es ‘El Tigre’ nuestro nuevo presidente, nos lleva el Putas.

—En Mi vida es un corrido usted se sincera y expone, uno a uno, sus pecados. Tanto así que le recomienda a su hija Angie que no lea el libro “para que no vayamos a tener problemas”, le advierte. El libro es de dominio público, pero ¿está “prohibido” para quienes más lo aman?

—Después del nacimiento de mi nieto, le pedí que lo leyera. Mi nieto Mateo Castillo vino a este mundo para enriquecer espiritualmente a mi familia. Ella no me ha dicho nada, pero sospecho que ya lo leyó.

—Hoy, en su edad mayor, ¿de qué vicios y pecados se ha redimido?

—A estas alturas dejé atrás mis vicios e infidelidades. Estoy unido a una Iglesia cristiana y mi nieto llegó para llenar un vacío. Mi gran preocupación es la de fallecer y dejar a mi única hija sola en su edad madura. Mateo en un regalo de Dios que vio en mí, la preocupación. Ahora solo le pido que me dé tiempo para ayudarlo a prepararse, verlo crecer, y que sea el sostén de mi hija en su vejez.

—Su destino estaba marcado por el periodismo: de niño se emplea en una casa de familia donde el jefe de casa también era el jefe de los talleres de impresión del periódico El Frente. Cayó donde era. Por favor cierre un instante los ojos, respire y díganos que retrato vivo tiene de esa época...

—La rotativa Dúplex en marcha, arrojando los periódicos impresos y yo doblándolos con un palito liso con el que los repisaba para que no ocuparan mucho espacio.

—Usted exploró y explotó todos los formatos de la música. Del vinilo grande, mediano y chico, pasando por el casete, el CD, y de un tiempo acá, el universo digital. Cómo fluye hoy su rentabilidad en plataformas, particularmente Spotify.

—Se mueve. Lo difícil es medir el éxito. Antes eran discos en 45 RPM y elepés. Todo se medía por unidades vendidas en las tiendas. Hoy son descargas y escuchas, más que todo de un audio, pero pocas veces de toda una producción de 23 canciones, como mi nuevo álbum Corridos Prohibidos Volumen 30.

—En su nuevo trabajo de Corridos Prohibidos (30 años) incluye un corrido sobre el actual ministro del Interior, Armando Benedetti. ¡Está fuerte!, pero describe tal cual, y en lenguaje incendiario y procaz, los audios del furioso alegato del político con Laura Sarabia. ¿Pendiente el corrido de Sarabia?

—El corrido de Sarabia queda para el volumen 31. Su historia apenas empieza…

—Qué otros temas inéditos hacen parte de Corridos Prohibidos 30.

Corridos Prohibidos Vol. 30 viene con 23 corridos. Un total de 21 son inéditos. La cruz de marihuana y La pista secreta son covers.

-—El corrido de 'Don Mencho', el Señor de los Gallos, estaba pidiendo pista desde octubre de 2025, cuando su letra fue grabada por la banda Doble Región. ¿Cómo le ha ido en su nueva producción de aniversario 30?

—El corrido Don Mencho, el Señor de los Gallos es objetivo en este momento, como lo es también Vive tu Voz, del compositor Eric Palacino, homenaje a Yeison Jiménez. Tengo mucha fe en este álbum, pero su comportamiento es lento. Al cabo de unos seis meses se empezarán a ver los resultados.

—El cabezote de Corridos Prohibidos 30, diseñado por su hija Angie, está como para que los supremos del episcopado colombiano se rasguen las vestiduras. ¿Está listo para responder cuando estalle el escándalo?

—La canción símbolo de mi proyecto se llama La Cruz de Marihuana y el libro El Cartel de los Corridos Prohibidos también tiene esa portada. Que sea lo que Dios quiera con su sabia voluntad.

—A propósito de deidades y sotanas, ¿cuánto hace que no se confiesa?

—(Risas) Me estoy confesando, largo y tendido, con un confesor sin sotana.

—A sus “70 mayos”, además de sus Corridos Prohibidos, ¿qué más lo puede desvelar?

—Mi compromiso de sacar adelante el proyecto Remex Music, de México. Tiene un catálogo joven, muy nuevo y envidiablemente comercial. Quiero ser el precursor de esa nueva ola del género Regional Mexicano en Colombia.

—Y hasta cuándo estima seguir botando corriente con la música.

—Hasta cuando Dios lo permita. Necesito entregarle la bandera a mi nieto Mateíto.

—Maestro Alirio Castillo, después de todo lo vivido y cantado, como en los interrogatorios de banquillo, ¿tiene algo más que agregar?

—Mi querido Ricardo, estoy seguro de que el tintero quedó desocupado.

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