
La selección somos todos: ¡Vamos, Colombia!
Este domingo, la selección jugará uno de los partidos más importantes de su historia. Sus grandes figuras, y esa camiseta amarilla, que hoy brilla como nunca, cuentan también la historia de un país y de una hinchada.
“El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes”. Esta frase, atribuida al mítico entrenador italiano Arrigo Sacchi, ya no aplica a estas alturas del partido y de la copa. Es imperativo reformular el axioma, que ha estado estático durante años. En vísperas de nuestra tercera final de Copa América en 108 años, hoy procede decir: el fútbol alimenta, como nada, las cosas importantes. Quizá las más importantes: la amistad, la familia, la solidaridad, el gozo, la ilusión, la quimera, la pertenencia, la autoestima, el deseo, el juego, la redención, el optimismo.
El glorioso miércoles pasado, la redacción de CAMBIO vio el partido acompañada por el uruguayo Damián Osta, creador de La Diaria, el segundo periódico más importante de Uruguay. Antes del pitazo inicial –al que le seguiría un parto de 99 minutos–, Damián nos dijo que estaba sorprendido con el río de camisetas amarillas por las calles. La latencia febril que sintió en el ambiente gracias a la Selección Colombia le pareció inédita y hermosa. Lo dijo Damián, que vive en Uruguay, para tantos el país más futbolero del mundo. Y ahí estábamos, pues, ya no como colegas sino como amigos, gracias a la taquicardia compartida que la ficción redonda genera.
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