
¿Qué hay detrás del retroceso de Colombia en los Juegos Olímpicos de París?
Medir la participación de Colombia va mucho más allá de contar las medallas obtenidas. La falta de política pública, el caos del Ministerio del Deporte, la falta de escuelas de formación de técnicos y deportistas, la precariedad de los clubes y las ligas departamentales, y la escasa inversión privada explican el retroceso en Francia.
Ganar una medalla olímpica, no importa si es con pasaporte chino, alemán o colombiano, es una proeza. Talento superior, disciplina espartana, apoyo multidisciplinario hacen parte de la fórmula que el atleta debe seguir para conseguirlo. Pero también hace falta mucha plata. Competir y destacarse en unos Juegos Olímpicos supone una inversión alta y sostenida. Competencias nacionales e internacionales, ciclos de formación en el extranjero, todo un equipo técnico que rodee al deportista, implementos de entrenamiento y competencia, nutrición, seguros: la caja registradora nunca deja de sonar.
En ese escenario, ganar una medalla olímpica en un país en vía de desarrollo como Colombia, donde el deporte es una de los rubros más bajos en el presupuesto de inversión, es una proeza al cuadrado. Por eso hacer un diagnóstico del papel del país en París 2024 tomando como referencia solo la consecución de medallas es un error. No somos China. No somos Estados Unidos. No somos Australia.

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