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Néiser Villarreal y Valente Pierani.
Colombia se medirá ante Argentina para estar, por primera vez en su historia, en una final de un Mundial de la categoría. Néiser Villarreal y Valente Pierani, figuras, no estarán en el partido.
Deportes

¡A matar al “padre”!: Colombia vs. Argentina en la semifinal del Mundial Sub-20

Además de jugarse el paso histórico a la final del Mundial Sub-20, Colombia se juega otra posibilidad inédita para empezar a cortar la superioridad histórica de Argentina.

Por: Juan Francisco García

Es tan simbólico como concreto: Argentina, en fútbol, es nuestro “padre”. Lo ha sido históricamente y lo sigue siendo en el presente, con la amarga final de Copa América en Estados Unidos que nos ganaron en tiempo extra como el último hito incontestable. La paternidad es tan latente, que seguimos entonando sus cánticos en las tribunas de todos los estadios, nuestra jerga futbolera está completamente argentinizada y no son pocos los compatriotas que en el Mundial –sin esconderlo demasiado– alentarán con más fuerza al país de Messi y Maradona. Que sigamos regodeándonos en el famoso 5-0, lejos de ayudar, profundiza el diagnóstico. 

Es cierto que el abismo deportivo entre ambos países se ha estrechado y que cada vez los gauchos miran con más respeto y admiración el talento para moldear el balón que pulula en nuestras ciénagas, comunas y llanos. Es un hecho que enfrentarnos se les ha convertido en una de las pesadillas que plantea el continente. Fueron cientos de miles los argentinos que, tras el gol maradoniano de Luchito Díaz en el Monumental hace un par de meses, después de putearlo, se pararon para aplaudirlo. Somos, pues, un hijo rebelde y díscolo que parece haberse determinado a matar al padre. 

Y esto, como lo advierte el psicoanálisis, toma tiempo, consistencia y coraje. No se mata al padre de un hachazo: se le tramita y da muerte desde el símbolo y la materia, una y otra vez, hasta diluir su halo asfixiante. Después de aquel 5-0 en el que Maradona nos aplaudió de pie nos ha faltado pulso, juego, valentía, picardía y suerte para superar la adolescencia y creernos capaces. A escasos minutos estuvimos de lograrlo en Miami con el mundo entero de testigo, diez minutos nos faltaron para ganarles en su casa en esta eliminatoria: nuestro signo parece ser el ‘casi’. 

A escasos minutos estuvimos de lograrlo en Miami con el mundo entero de testigo, diez minutos nos faltaron para ganarles en su casa en esta eliminatoria: nuestro signo parece ser el ‘casi’.

Los jóvenes de la sub 20, entonces, además de jugarse la posibilidad de entrar a una final por primera vez en una Copa del Mundo de la categoría, se juegan en Chile una batalla simbólica, para ellos, sin precedentes. Es en estos partidos en los que empieza a negarse –y a torcerse– la inercia histórica. Es en las fases finales de los mundiales cuando se da la sana posibilidad de desoír a la autoridad y cogerla, literalmente, a patadas. Es en estas citas escasas cuando pueden aparecer mutaciones genéticas y psicológicas. 

De competirles a ganarles. De imitarlos a superarlos. De admirarlos a eliminarlos.

Y no: no es ponerle un peso de más a los jovencitos que apenas empiezan a tramitar las exigencias de la competencia de élite. Es exigirles surcar lo más rápido posible el camino que merecen y por el que lo han dejado todo. ‘Palo torcido no endereza’, dice el adagio. Acostumbrarse a ganar desde chicos. Crecer erguidos, estirados, altivos, como Barrera, Néiser, Kéner, Jordan García, Rentería. Es ahora.

https://cambiocolombia.com/deportes/articulo/2025/9/carlos-antonio-velez-y-su-empeno-en-apostarle-al-fracaso/

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