
Dayro Moreno: el goleador rumbero
A sus 38 años, Dayro anotó el gol 225 de su carrera y se convirtió en el goleador histórico del fútbol colombiano: ¿Cómo un jugador fanático de la rumba y del licor, a quien el temperamento le ha jugado malas pasadas, sobrepasó a todos los delanteros que han jugado en Colombia?
El fenómeno llegó a la oficina de presidencia del Once Caldas con sus papás, Hilda Rosa y Eidaniel, y con su tío José Jairo. Tenía 16 años y el pelo muy largo. Hablaba poco. Juan Carlos Quintero, presidente del club, confió en las enfáticas recomendaciones que le habían hecho llegar y pagó 7 millones de pesos de la fecha –año 2001– por el pase del jugador adolescente. No sabía –¿cómo podía saberlo?– que jamás cerraría un trato tan exitoso. Y tan delirante.
Si un delantero hace muchos goles, su valor en el mercado está asegurado. Si además de hacer goles tiene un talento especial para asociarse, crear espacios y hacer jugar a sus compañeros, como un número 10, el valor se pone muy al alza. Si a los muchos goles les suma velocidad, gambeta y picardía, estamos hablando de un activo inestimable. Si de la mitad de la cancha para adelante puede jugar por la derecha, por la izquierda y por el centro, en todas las posiciones de ataque, somos testigos de un fenómeno. Uno entre millones.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios










