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Carlos Antonio Velez y Nestor Lorenzo
Carlos Antonio Vélez y su acérrima crítica a Néstor Lorenzo. Créditos: Colprensa.
Deportes

Carlos Antonio Vélez y su empeño en apostarle al fracaso

El periodista Juan Francisco García, con la sufrida clasificación de la Selección Colombia al Mundial de 2026 como música de fondo, analiza el discurso de Carlos Antonio Vélez, a quien califica como el detractor número 1 de Néstor Lorenzo y su selección. Opinión.

Por: Juan Francisco García

El personaje que durante décadas ha montado Carlos Antonio Vélez debe leerse como uno de nuestros peores arquetipos: el “apostador del fracaso”, como lo describió con audacia y precisión el técnico Néstor Lorenzo en la rueda de prensa previa al partido contra Venezuela. 

La retórica del sempiterno Vélez tiene como principio fundacional la impostura de sofisticación, análisis y clarividencia. Su discurso (insufriblemente) pausado, enfático y socarrón logra que los más crédulos sientan que escuchan los designios de un juez implacable y preclaro que, con la cabeza fría del sabio, ve lo que nadie ve y dice lo que nadie dice.

Fraude: el ejercicio “crítico” de Carlos Antonio, por reduccionista, vanidoso y autorreferencial, es más bien elemental y efectista. Valiéndose de un lenguaje pseudotécnico y lleno de vaguedades, su fórmula consiste en fijar –con obsesión y con veneno– unos postulados supuestamente fácticos y objetivos que repite y repite y repite como un loro esquizofrénico. 

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Carlos Antonio Vélez, el crítico número 1 de la Selección Colombia. Créditos: Portada

Que James Rodríguez no marca y además es el que impone la convocatoria de sus amigotes. Que Néstor Lorenzo, avatar de Pékerman, es un técnico perezoso, obtuso y complaciente que solo logra resultados favorables contra equipos débiles. Que en la Selección Colombia la mayoría de los puestos están hipotecados para los mismos de siempre y que a este cuerpo técnico, rosquero y mediocre, lo que menos le importa son los méritos deportivos. Que Colombia es un equipo desequilibrado que no ha logrado entrar en la ‘modernidad’. Todo esto, claro, edulcorado con sus divagaciones mordaces y refranes espinosos. “La vaca ladrona no olvida el potrillo”, dijo para explicar su fallida sospecha de que Lorenzo le iba a ordenar a los suyos hacer un pacto con Venezuela y dejarse ganar… 

Así las cosas, después de oírlo, además de indigestarse con su sarta de obviedades –que James Rodríguez no marca, que Venezuela nos hizo tres goles y hubiera podido hacernos más, que esta eliminatoria es la más fácil de la historia– el oyente no aprende ni profundiza en absolutamente nada. La ‘modernidad’, el ‘equilibrio’, la ‘mentalidad’ complaciente’ el ‘desorden táctico’ y demás conceptos “científicos” del filósofo-periodista se quedan en ideas etéreas que él “ya ha explicado demasiadas veces”. 

Néstor Lorenzo
Néstor Lorenzo: el criticado técnico que nos llevó a la final de la Copa América y terminó tercero a las eliminatorias del Mundial. Crédito: Colprensa.

Como el sabio ha visto miles de partidos de eliminatorias, sabe que los escasos dos días que hay para preparar cada partido, con jugadores que llegan exhaustos y desde muy lejos, se traducirán indefectiblemente en errores, inconsistencia y altibajos. Por eso salvo Argentina, el mejor equipo del mundo, todas las selecciones de Suramérica hicieron una eliminatoria plagada de incertidumbre y sufrimiento. Lo sabe y entonces dispara, fecha a fecha, sus vaticinios irrefutables, sus juicios sobre la poca eficiencia goleadora o el desorden defensivo, sus irrefutables “yo se los dije, yo lo advertí”. 

Después del partido de Venezuela, sin sonrojarse, se adjudicó entre líneas que la convocatoria de Luis Suárez, la gran figura del partido, se debió a que desde hace meses él viene “sensibilizando al país” sobre el goleador. Hasta que Lorenzo no pudo más que darle la razón, renunciar a su rosca, y ponerlo a jugar. ¡Ja! Como si no fuera una absoluta obviedad para todos a los que nos gusta el fútbol que Luis Suárez debía, e iba, a tener su oportunidad y consagración. 

Su fórmula gana en blanco y gana en negro: si Luis Suárez no hubiera jugado y no hubiéramos contado con su tino goleador, habría denunciado con mala leche y en Palabras mayores que eso es lo que pasa cuando no se siguen sus hallazgos. Pero como jugó, anotó cuatro goles, fue la figura y rompió récords en la eliminatoria, orondo y autosuficiente, dijo en los micrófonos que Lorenzo por fin le había hecho caso. Este es solo el ejemplo más reciente de cómo opera su discurso que le funciona en la acción y en la omisión. 

Ser un cazador de errores y un apostador de fracasos en una competencia como esta, es una apuesta segura y de alta rentabilidad. Miren cómo sufrieron el Uruguay de Marcelo Bielsa y el Brasil de Ancelotti, el técnico más ganador de la historia. Carlos Antonio Vélez lo sabe mejor que nadie: que no haya duda de que redoblará la mezquina apuesta en el Mundial.

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