
Murió Alex Zanardi, el hombre milagro que desafió todas las vueltas de la vida
En la noche del primero de mayo murió Alex Zanardi, el italiano que vivió por fuera de toda lógica y que desafió como nadie los límites del cuerpo.
La noche del primero de mayo murió Alex Zanardi. Tenía 59 años. Su familia lo anunció al día siguiente en un comunicado sin adornos: “Alex falleció en paz, rodeado del amor de su familia.” No dijeron de qué. No era necesario. Zanardi llevaba seis años muriendo despacio, desde ese día de junio de 2020 en el que su handbike chocó de frente contra un camión en la Toscana. Traumatismo craneal severo. Lesiones neurológicas. Coma. Recuperó la consciencia en el 2021, pero las secuelas nunca lo soltaron.
Ese fue el tercer gran golpe de su vida. El primero lo tuvo en 2001, cuatro días después del 11 de septiembre, en el circuito de Lausitzring, Alemania. Zanardi lideraba una carrera de la CART cuando otro monoplaza lo embistió a 320 kilómetros por hora. El choque partió su carro en dos. La operación que le salvó la vida implicó amputarle ambas piernas por encima de las rodillas. Después de seis semanas hospitalizado y quince cirugías, empezó a rehabilitarse.
Lo que vino después convirtió a Zanardi en una leyenda cuya vida, con seguridad, veremos en documentales de las grandes plataformas. Volvió a correr. Primero en un BMW de competición modificado para que pudiera manejarlo sin piernas — el acelerador y el freno en el volante — con el que ganó cuatro carreras entre 2005 y 2009. Luego encontró el paraciclismo, donde escribió el mejor epílogo para una vida fuera de todo orden lógico (y biológico). Dos oros en Londres 2012. Dos más en Río 2016. Campeonatos mundiales. En 2003, regresó al circuito de Lausitzring para completar en un auto adaptado las 13 vueltas que le habían faltado el día del accidente. Leyenda.

La primera ministra italiana Giorgia Meloni lo despidió diciendo que Zanardi fue “capaz de convertir cada desafío de la vida en una lección de valentía, fortaleza y dignidad”, y Stefano Domenicali, presidente de la Fórmula 1, habló de alguien que “siguió mirando hacia adelante, siempre con una sonrisa y una determinación inquebrantable.”
Murió por la noche, con tres vidas distintas en un mismo cuerpo, a la vez glorioso y roto.
Su carrera antes del accidente
Alessandro Zanardi llegó a la Fórmula 1 en 1991 con la escudería Jordan, pasó por Minardi, Lotus y Williams, y acumuló 44 Grandes Premios, sin ganar ninguno. Su falta de gloria en Europa se compensó en Estados Unidos: en la CART ganó los campeonatos de 1997 y 1998 con el equipo de Chip Ganassi, acumuló 15 victorias en 66 carreras, y se convirtió en uno de los pilotos más queridos del paddock norteamericano. Su celebración estampa, el carro girando en círculos sobre su propio eje, quemando las llantas y llenando el asfalto de humo, seguirá siendo la firma personal de una de esas leyendas que nunca se olvidan.
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