Defensa y alabanza del Mazzucato-dinamarquismo
Es probable que el insólito título de esta columna haya espantado a más de un lector. Lo es también que muchos continúen leyéndola cuando sepan que aquí no se elogia ninguna santería, ni se aplaude ninguno de los ismos que pululan, insulsos y egocéntricos, en la actual campaña electoral colombiana.
Por Antonio Hernández Gamarra
Contrario a ello, lo que aquí se defiende y alaba es una posición política, con sólido sustento técnico, que se aleja con igual espanto del Maduro-chavismo que del Uribe-zuluaguismo.
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