
La inquietud de las industrias extractivas por la tributaria de Ocampo
A los productores de petróleo, carbón, gas y oro les preocupa que los cambios tributarios que los afectan desincentiven la inversión en un momento de desaceleración económica mundial y promuevan indirectamente el contrabando de combustibles.
Dos de las grandes promesas del nuevo gobierno son acelerar la transición energética y eliminar beneficios tributarios de las empresas para que, junto con el mayor aporte de los más ricos, aumente el recaudo tributario para programas sociales. Ambas promesas le pegan a quienes extraen y venden combustibles, petróleo, gas, oro y carbón.
Por un lado, la reforma tributaria crea un impuesto de 10 por ciento a la exportación de petróleo, carbón y oro no monetario que supere, para el primer año, los 48 dólares por barril de petróleo; 87 dólares por tonelada de carbón y 400 dólares por onza troy de oro.
Según el nuevo impuesto, a cada dólar adicional que se exporte en petróleo, oro o carbón se le aplicaría la tarifa del 10 por ciento. Por ejemplo, si el barril de petróleo está a 99,86 dólares –como este jueves 11 de agosto– y el precio de referencia es de 48 dólares, las empresas exportadoras como Ecopetrol tendrían que pagar 5,2 dólares por cada barril de petróleo que vendan, ya que los están vendiendo a 51,86 dólares por encima del precio de referencia.
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