
¿Qué tan buena o mala idea es dolarizar un país?
Con la llegada de Javier Milei a la presidencia, Argentina volvió a abrir el debate sobre la dolarización. Los expertos reconocen ventajas para el control de la inflación y los choques cambiarios, pero también los peligros de perder la política cambiaria.
La elección de Javier Milei como presidente de Argentina para los próximos cuatro años llegó acompañada de una de las propuestas bandera del economista y político para su país: la dolarización. Milei propone dejar de lado el peso argentino para que el dólar estadounidense se convierta en la moneda de curso legal; y –de paso– eliminar el banco central. Sus ideas han abierto nuevamente un debate en la región.
Este no es un camino nuevo en América Latina. Ecuador lo transita de manera oficial desde el año 2000); El Salvador lo implantó en 2000, y Panamá lo tiene desde 1904. Según los expertos, la dolarización tiene sus pros y sus contras dependiendo de varios factores.
Munir Jalil, economista jefe para los países andinos del banco BTG Pactual, asegura que la dolarización es una herramienta de política extrema, que históricamente ha sido adoptada de forma transitoria o definitiva por países que han llegado a grandes desequilibrios macroeconómicos, como una alta inflación, un tipo de cambio sin control y actividad económica seriamente afectada.
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