
El coletazo del paro camionero
El Gobierno logró detener el paro, pero no a los camioneros. El problema del precio del diésel sigue siendo apremiante y no hay salida distinta que subirlo a 15.000 pesos por galón ¿O acaso estamos dispuestos a gastar dos tributarias subsidiando combustibles?
Por: Angélica Gómez
A su llegada al poder, el presidente Gustavo Petro tomó una decisión responsable y con un costo político enorme que su antecesor evadió. Aunque para cualquier economista serio era evidente que subsidiar la gasolina y el diésel generaba un hueco fiscal insostenible, el entonces presidente Iván Duque, para no asumir ese golpe en las urnas, decidió patear el balón para adelante.
En los últimos 30 años en Colombia se han tramitado 19 reformas tributarias. Muchas de ellas, más que una política macroeconómica sostenible en el tiempo, acaban siendo una colcha de retazos que no soluciona los problemas de fondo, pero sí consigue tapar el hueco del momento. La decisión del Estado de subsidiar la gasolina y el diésel le ha costado al erario 11,7 billones de pesos en 2021, 36,7 billones en 2022, y otros 20,5 billones de pesos en 2023, de los cuales 15,2 billones los causó el precio del diésel. Es decir, a excepción de 2021, cada año el país ha pagado más de lo que se recauda con una tributaria.
La primera fase de la estrategia del gobierno fue subir gradualmente el precio de la gasolina. En Colombia, un galón costaba algo más de 8.000 pesos, más o menos la mitad del precio internacional. El presidente y su ministro de Hacienda anunciaron un alza gradual de entre 200 y 600 pesos mensuales, excluyendo el mes electoral y las navidades. Un incremento en el precio del combustible le cae como una patada a todo el mundo. No se trata de una medida que afecte solo a los conductores, pues cuando sube la gasolina sube todo.
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