
Balance económico del gobierno Petro: entre avances sociales y desequilibrios fiscales
El gobierno Petro entró en la recta final. Mientras el presidente saca pecho por los resultados en temas como la reducción de la pobreza y el desempleo, los resultados en términos de crecimiento económico e inflación no son los mejores. Entre tanto, el gran problema que aún no logra solventar el presidente es el manejo de las finanzas públicas.
Al gobierno de Gustavo Petro le queda un año, la recta final para concretar sus proyectos bandera, para mejorar la ejecución en varios frentes y para poner a tono varias de sus políticas. Si bien el último año de cualquier gobierno tiene un tinte político, pues el país se pone en ‘modo electoral’, los resultados en el frente económico también marcan buena parte de la agenda y son uno de los aspectos más relevantes al evaluar la gestión del gobierno de turno.
Petro, quien recibió el país en una coyuntura postpandémica, ha tenido que sortear una economía que se ha ido desacelerando luego del rebote que mostró el producto interno bruto (PIB) en 2021 y 2022, mientras la inflación se ha reducido poco a poco, el desempleo también se ha estabilizado y el país ha mostrado una reducción importante en las cifras de pobreza. Entre tanto, en el frente fiscal la situación no pinta bien: las cuentas públicas no cuadran, la deuda y el déficit fiscal van en aumento y las finanzas del gobierno no ayudan a la gestión del presidente.
La economía no depende solo del presidente. Cualquier gobierno está expuesto a choques externos que pueden modificar o presionar sus planes, también están limitados por los tiempos que toman en surtir efecto algunas políticas y otros elementos coyunturales.
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