
Gobierno Petro radica nueva reforma tributaria. ¿La tercera es la vencida?
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, llevó ante el Congreso el tercer proyecto de este tipo que se radica durante el Gobierno de Gustavo Petro. Lo hace en medio de la discusión de un presupuesto desfinanciado y con alertas de “afectar el bolsillo de los colombianos”.
Tal como lo había anunciado desde hace varias semanas, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, radicó ante el Congreso de la República una nueva reforma tributaria. El proyecto por 26,3 billones es clave para el Gobierno, porque el MinHacienda está contando con esos recursos para financiar el presupuesto general de 2026, que también se está discutiendo por estos días en el Congreso y cuyo monto asciende a los 557 billones de pesos.
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Desde que el presidente Gustavo Petro estaba en campaña tenía la idea de hacer una gran reforma tributaria. Su idea, según dijo varias veces en debates y espacios públicos, era lograr un gran proyecto por 50 billones de pesos, pero esto nunca llegó a materializarse.
@MinHacienda radicó en Secretaría de @CamaraColombia el proyecto de Ley de Financiamiento.
— MinHacienda (@MinHacienda) September 1, 2025
En el evento de sellado de radicación estuvieron funcionarios de la secretaría de la Cámara, @MinHacienda al igual que parlamentarios. pic.twitter.com/tTFviSVbRj
En 2022, cuando el ministro de Hacienda era José Antonio Ocampo, el Gobierno logró el visto bueno del Congreso para una ambiciosa reforma, con una meta de recaudo por 19,7 billones. Sin embargo, tras varios meses, la Corte Constitucional tumbó uno de los ejes centrales del proyecto: la prohibición de deducir las regalías del impuesto de renta de las empresas minero energéticas. Desde ahí comenzó a patinar el recaudo que estimaba el Gobierno para 2023 y 2024.
A finales del año pasado, el Gobierno intentó tramitar otra reforma. En ese entonces el titular de la cartera de Hacienda era Diego Guevara. La idea era recaudar 12 billones de pesos para garantizar la financiación del presupuesto de este año, pero la puja entre el Legislativo y el Ejecutivo no salió bien. El Congreso le negó el proyecto y el presidente tuvo que pasar por decreto un presupuesto desfinanciado.
Con ese incidente, la discusión del presupuesto y de la nueva reforma empieza con el pie izquierdo. Aunque el monto apenas la mitad de lo que en algún momento quiso materializar el presidente en su carrera hacia la Casa de Nariño, de aprobarse sería la tributaria más grande en la historia del país.
Ante la posibilidad de que se repita la historia del año pasado, varios expertos y también los propios congresistas han dicho que es poco probable que se apruebe el proyecto.
Una de esas voces es la de la senadora del partido Alianza Verde,i5 Angélica Lozano. Para ella, es claro que se trata de la tributaria más alta de la historia y que si se llegase a aprobar, el Gobierno no ejecutaría esos recursos. “Tiene la plata en fiducias, en los bancos y tiene los niveles más bajos en ejecución. Además, viene la ley de garantías, que complica la ejecución”, aseguró.
Es una realidad que ese será el ambiente de discusión en el Congreso, además, porque aprobar una tributaria implica golpear el bolsillo de los electores y los financiadores de las campañas de los parlamentarios. Un panorama que le complica más las cosas al presidente Gustavo Petro.
“Hemos radicado la ley de financiamiento que el Gobierno presenta a consideración del Congreso de la República. Creemos que con esto cumplimos con el compromiso de que el proyecto de ley de presupuesto se tramite y discuta paralelamente con la reflexión sobre la ley de financiamiento que acompaña la propuesta de la ley de presupuesto”, dijo el ministro Ávila tras radicar el proyecto.
¿En qué consiste la reforma tributaria?
El articulado que radicó el ministro Ávila ante la Cámara de Representantes y que deberá ser debatido por las comisiones económicas del Congreso se compone de 95 artículos.
Entre los puntos centrales de la reforma hay cambios en el impuesto sobre las ventas o IVA para los juegos de azar, los licores, los vehículos híbridos, e incluso, para los combustibles. También se modifican el impuesto de renta y al patrimonio y se introducen propuestas para gravar a las iglesias, entre otros cambios.
En el caso de los juegos de azar, y cómo el Gobierno había anunciado anteriormente, el proyecto incluye en el gravamen de IVA a los juegos de suerte y azar operados por internet, ya que estos no estaban contemplados en la normativa vigente a la fecha. Esta medida da continuidad al impuesto que ya había introducido el Gobierno por la crisis del Catatumbo a inicio de año.
Con los licores, el principal cambio que propone la reforma es que el aguardiente y el ron pasan a tener un IVA del 19 por ciento y se establece que de la tarifa de IVA aplicable a estos, se ceden cinco puntos porcentuales “a favor de los departamentos con destino al aseguramiento en salud y de acuerdo con la metodología que defina el Gobierno nacional”, mientras que en la ley 1816 de 2016 este impuesto se toma como “un ingreso corriente de la nación sin destinación específica”.
Para los combustibles, el proyecto establece una tarifa de IVA de la siguiente manera:
- Para el año 2026, la tarifa del ingreso al productor en la venta de gasolina será del 10 por ciento. A partir del 1 de enero de 2027 estará gravado a la tarifa general.
- Para los años 2026 y 2027, la tarifa del ingreso al productor en la venta de ACPM será del 10 por ciento y a partir del 1 de enero de 2028 aplicará la tarifa general.
- A partir del 1 de enero de 2027 el biocombustible de origen vegetal o animal para uso en motores diésel de producción nacional con destino a la mezcla con ACPM estará gravado a la tarifa general.
- A partir del 1 de julio de 2026 el alcohol carburante con destino a la mezcla con gasolina para los vehículos automotores estará gravado a la tarifa general.
- Para todos los demás combustibles derivados del petróleo y sujetos responsables de estos bienes, se aplicará la tarifa general desde el 1 de enero de 2026.
En el caso del impuesto sobre la renta, la reforma establece una sobretasa de 15 puntos porcentuales para las entidades del sector financiero, así como una sobretasa sobre la tarifa del impuesto de renta, de acuerdo con el precio internacional promedio de referencia del carbón y el petróleo.
En el caso de las iglesias, la reforma propone que las iglesias o confesiones religiosas que obtengan ingresos provenientes del desarrollo de actividades mercantiles “serán contribuyentes del impuesto sobre la renta y complementarios del régimen ordinario sobre dichas rentas, debiendo separar sus ingresos, costos, gastos y patrimonio de las actividades que mantienen el tratamiento de no sujeto al impuesto sobre la renta”.
Así las cosas, el proyecto se alista para su debate en el Legislativo. Mientras que el ministro Ávila está apostando por una reforma ambiciosa, falta ver qué tanto margen de maniobra tiene el gobierno las comisiones económicas de Senado y Cámara, y si la tercera reforma del Gobierno pasará, o se hundirá como la del año pasado.
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