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La inflación en Colombia cerró julio en 4,94 por ciento y agosto podría marcar un nuevo pulso: ¿se mantendrá cerca del 5 por ciento o comenzará a ceder hacia la meta del Banco de la República?
Economía

¿Subirá o bajará la inflación en agosto? Esto anticipan las encuestas y los expertos

Tras cerrar julio en 4,94 por ciento anual, el mercado espera con atención el dato de inflación de agosto. Las encuestas del Banco de la República y Fedesarrollo ya dan pistas, pero los expertos consultados por CAMBIO también proporcionan sus propios matices y alertas que podrían cambiar el rumbo de las proyecciones.

Por: Juan David Cano

El 2025 ha sido un año de contrastes para la inflación en Colombia. Tras un arranque con cierta moderación, los precios han mostrado resistencias a bajar con fuerza. El Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló en los primeros siete meses del año una variación cercana al 5 por ciento anual, con julio cerrando en 4,94 por ciento, de acuerdo con el DANE.

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La cifra, aunque inferior a la registrada en el mismo mes de 2024, que fue de 6,86 por ciento, confirmó que el proceso de desinflación avanza lentamente. Sectores como alimentos y bebidas no alcohólicas (0,82 por ciento en julio) y restaurantes y hoteles (0,35 por ciento) siguieron marcando la pauta alcista, mientras que rubros como vestuario o transporte aportaron alivios parciales. Esta combinación ha impedido que la inflación se instale de manera firme dentro del rango meta de 3 por ciento que fijó el Banco de la República.

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La inflación se mantiene en el radar: tras cerrar julio en 4,94 por ciento, agosto pondrá a prueba si el costo de vida en Colombia logra romper la barrera del 5 por ciento. Crédito: Colprensa.

Con este telón de fondo, el dato de agosto genera una expectativa que precisamente se refleja en las encuestas económicas, que buscan medir cómo los analistas leen el pulso de la inflación en el corto y el mediano plazo. CAMBIO revisó dos de ellas: la del Banco de la República y la de Fedesarrollo.

Las encuestas de expectativas

La Encuesta Mensual de Expectativas (EME) del Banco de la República funciona como un termómetro rápido de lo que anticipan los analistas financieros. Esta detalla de manera puntual cuál será el comportamiento del IPC en el corto plazo y también las expectativas de los analistas para los próximos años.

Para agosto, la EME apunta a una ligera aceleración de la inflación. Los 41 analistas consultados por el Banco de la República, entre bancos, sociedades comisionistas de bolsa, corporaciones, fondos de pensiones y universidades, esperan que, en promedio el IPC registre un aumento de 0,19 por ciento durante el mes, con un rango entre -0.04 y 0.39 por ciento.

Si bien la EME no detalla la proyección de la inflación anual para el mes, sí muestra el pronóstico para fin de año. El consenso del mercado apunta a un 4,94 por ciento, lo que muestra que refleja que el consenso del mercado es que la senda de reducción de la inflación no será lineal y que pueden aparecer meses de repunte.

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La inflación es el aumento general y sostenido de los precios de bienes y servicios en una economía durante un período de tiempo. Crédito: Colprensa.

Por su parte, la Encuesta de Opinión Financiera (EOF) de Fedesarrollo ofrece una visión más amplia, con estimaciones tanto para agosto como para el cierre de año. Según el informe, los analistas esperan que la inflación anual de este mes alcance el 5,07 por ciento, dentro de un rango entre 4,99 y 5,13 por ciento.

Para diciembre de 2025, el panorama tampoco es alentador. Los analistas proyectan un nivel de 4,94 por ciento, el mismo que pronostica la encuesta del Banco de la República. En otras palabras, incluso en un horizonte de varios meses, las expectativas siguen fuera del rango meta, lo que muestra que el mercado no prevé una convergencia rápida hacia el objetivo del Emisor.

En ambos casos —Banco de la República y Fedesarrollo— los resultados revelan que la economía colombiana aún no logra sacudirse del todo las presiones inflacionarias y que, por quinto año consecutivo, la inflación cerraría por fuera del rango meta del Emisor, entre 2 y 4 por ciento. Alimentos, servicios indexados y un tipo de cambio volátil siguen presentes en las preocupaciones de los analistas, y eso explica por qué sus pronósticos no son del todo optimistas.

Lo que dicen los expertos

El consenso de las encuestas marca la pauta, pero son las voces de los expertos las que terminan de darle matices al debate. Y ahí las proyecciones se diversifican: algunos anticipan una aceleración marcada de la inflación en agosto, mientras otros ven un comportamiento más contenido.

Desde el Grupo Bolívar, el director ejecutivo de estudios económicos Andrés Langebaek estima que la “proyección para la inflación de agosto es de 0,17 por ciento, lo que llevaría la variación anual a 5,07 por ciento” en agosto. El economista atribuye este repunte principalmente a “las contribuciones en la división de restaurantes y hoteles, debido al alza en las comidas fuera del hogar, además de la división de alimentos y bebidas no alcohólicas en donde las frutas frescas tendrían un papel importante”. En su escenario, el cierre de año estaría en 4,98 por ciento, con alimentos, arriendos y restaurantes como los protagonistas de las presiones persistentes.

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Andrés Langebaek y Felipe Campos prevén un repunte apoyado en alimentos y restaurantes. Crédito: Colprensa.

Más arriba se ubica la previsión de Felipe Campos, de Alianza Valores. Según explica, su previsión para la inflación mensual “es de 0,24 por ciento y en la interanual de 5,15 por ciento”. Su diagnóstico es claro: los alimentos seguirán siendo el principal factor de tensión, con un alza anual proyectada de 6,02 por ciento, arrastrando consigo a las comidas fuera del hogar.

Campos también menciona la indexación de los arriendos como un riesgo adicional, aunque reconoce que regulados como luz y combustibles “continuarán mostrando un comportamiento favorable a la baja que atenúe las presiones alcistas”. De cara a diciembre, anticipa un rango entre 4,7 y 5,0 por ciento, con un valor probable de 4,84 por ciento, aunque no descarta que un repunte en costos agropecuarios o en el gas lleve el indicador más arriba.

En contraste, otros se inclinan por un dato más contenido. Camilo Pérez, del Banco de Bogotá, sostiene: “Estamos esperando un resultado bajo de 0,11 por ciento y cuando digo bajo es inferior al consenso de los analistas que está alrededor del 0,23 más o menos”.

Para él, dos factores clave juegan a favor: alimentos más moderados (entre 0,4 y 0,5 por ciento mensual) y una caída en la energía, en particular en Bogotá, de alrededor del 3 por ciento. Con ese escenario, la inflación anual llegaría a 5,01 por ciento, una aceleración frente a julio, pero más leve que lo que prevé el consenso. Aun así, Pérez advierte que el panorama general es de estancamiento: “se mantendría ese comportamiento lateral (…) muy cerca del 5 por ciento, algo por debajo quizás, pero confirmando riesgos latentes en materia de inflación, sobre todo motivados por el componente de servicios, que si bien continúa moderando, lo hace a un ritmo bastante lento”.

La visión de Carolina Monzón, de Banco Itaú, también apunta a un dato bajo en términos mensuales. “Estamos esperando una inflación mensual del mes de agosto de un 0,13 por ciento”, explica. Según ella, la vivienda sería el principal componente al alza, aunque con el contrapeso de un componente energético a la baja. Restaurantes seguirían sumando presión, mientras que los alimentos mostrarían una variación “muy moderada o prácticamente nula”. Con este escenario, advierte que la baja base estadística de agosto de 2024 —cuando la inflación mensual fue de 0 por ciento— provocará un rebote en la tasa anual hasta 5,04 por ciento. Además, espera que las inflaciones básicas, excluyendo alimentos, ronden el 0,14 por ciento mensual, reforzando la idea de que las presiones de fondo siguen vivas.

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Agosto será un mes decisivo: el mercado busca señales claras de si la inflación sigue estancada en torno al 5% o empieza a converger hacia la meta. Crédito: Colprensa.

Finalmente, Jhonatan Torres, de Values AAA, introduce un matiz cambiario. Según él, “la inflación puede estar variando entre el 4.6 al 4.8 por ciento para finalizar el año”. Para agosto no espera “mayores cambios”, dado que “los precios de alimentos y arriendos no se han visto afectados ya que la tendencia del dólar sigue estable”. Su lectura es clara: mientras no haya un repunte en la divisa, la inflación se mantendrá en rangos similares a los actuales. Sin embargo, advierte que el escenario podría cambiar “sujeto a cambio de políticas económicas y conflictos geopolíticos”.

Los pronósticos configuran un mosaico de escenarios: desde los que esperan un dato fuerte de 0,24 por ciento mensual y una inflación interanual sobre el 5,1 por ciento, hasta quienes proyectan apenas 0,11 por ciento y un resultado más controlado. Pero incluso en los escenarios más benignos, la inflación colombiana permanece atascada en el entorno del 5 por ciento anual, lejos del rango meta del 3 por ciento.

Con todo, el debate no es si agosto marcará un repunte o una pausa: la verdadera discusión está en cuánto tardará la inflación en romper esa barrera psicológica del 5 por ciento y acercarse de forma sostenida al objetivo del Banco de la República del 3 por ciento. En esa incertidumbre se mueven las apuestas del mercado, y agosto será una pieza más en un rompecabezas que aún no termina de armarse.

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