
Acero, papel y gaseosas sobre rieles: la carga mueve la reactivación de los ferrocarriles en Colombia
El ferrocarril despierta una mezcla de nostalgia y frustración en Colombia. Con la reactivación que se está dando en el corredor férreo central, aquel que conecta La Dorada con Santa Marta, varias empresas se han subido al tren y están transportando sus productos por este medio de transporte.
Casi todas las mañanas, acompañado por los primeros rayos de sol, Javier Melo se levanta temprano en su casa en Santa Marta, se pone el uniforme con la parsimonia de quien repite un rito aprendido, toma la ruta que le provee la empresa y, puntual, llega a la estación de Ciénaga a las siete en punto. Solo entonces empieza realmente su jornada: la de maquinista de trenes. Todo comienza con una charla de seguridad y luego recibe instrucciones de viaje de su supervisor. A continuación, revisa los equipos y la locomotora y emprende un viaje que alcanza los 934 kilómetros a través de cinco departamentos con destino a La Dorada, en Caldas.
Melo nació en Aracataca, Magdalena, el pueblo de Gabriel García Márquez. De niño, el paso de las locomotoras se volvió una imagen cotidiana para él, pues a su pueblo lo atraviesa una vía férrea, y su casa de infancia quedaba a menos de 100 metros de los rieles. “Fue algo que comenzó como una pasión visual”, cuenta el operario, que a los 21 años se presentó a una convocatoria para formarse como maquinista motivado, en parte, por su curiosidad desde niño.
“Así comenzó mi historia como ferroviario, y han pasado 19 años”, dice el maquinista, que hoy trabaja para la empresa Transferport, que opera por todo el corredor férreo central.
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