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Tasas de interés y BanRep
Las tasas de interés impactan los créditos y las inversiones. Crédito imagen: Fotoilustración Kim Vega.
Economía

¿Qué hay detrás de las decisiones que toma el Banco de la República sobre las tasas de interés?

Las tasas de interés nos afectan a todos, ¿pero sabía que no solo dependen del dato de inflación? Les explicamos, en lenguaje sencillo, por qué esto debería importarles.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Las tasas de interés son el tema de moda porque la Junta Directiva del Banco de la República las subió de nuevo y quedaron en 11,25 por ciento. Esa decisión desencadenó un hecho sin precedentes: el ministro de Hacienda, Germán Ávila, se fue de la junta y el Gobierno anunció un divorcio institucional con el banco central.  

¿Qué son las tasas de interés?

Básicamente son el costo del dinero: el costo de pedir prestado o la rentabilidad de ahorrar e invertir. Ese porcentaje adicional que se paga por usar el dinero en un tiempo determinado. En los préstamos y créditos, el interés es lo que se paga. En las inversiones es la rentabilidad que le queda a usted por “prestarle” dinero a una entidad.

Ahora, la tasa de interés del Banco de la República es la tasa a la que el banco central le presta o les recibe dinero a las entidades financieras, generalmente a un plazo de un día.  Ese plazo es importante, porque los efectos en los créditos o inversiones pueden tomar entre 6 y 18 meses en sentirse. 

Otras variables de la economía juegan en esa tasa, como el crecimiento económico y la inflación. Por ejemplo, si las tasas bajan, se estimula el consumo y las inversiones, porque sale más “barato” endeudarse. Si suben, por el contrario, se restringe.

¿Por qué querría limitarse el gasto si impulsa la economía? La respuesta está en la inflación, el aumento sostenido de los precios en un periodo de tiempo, que golpea especialmente a los hogares de menores ingresos. La tasa de interés es la principal herramienta de política del Banco de la República, cuya responsabilidad es preservar la estabilidad de nuestra moneda. Es decir, controlar la inflación.  

Aquí hay un dato clave. El Banco de la República tiene una meta de inflación de 3 por ciento, con un rango entre 2 y 4 por ciento. El problema es que Colombia lleva seis años por fuera de ese rango y la inflación ha comenzado a subir otra vez.

Aunque en comparación con los datos de hace dos o tres años la inflación no está tan alta, ¿por qué hay que volver a subir las tasas nuevamente si ya habían comenzado a bajar? Porque el Banco de la República no solo mira el dato puntual de inflación. 

Banco de la república
Sede del Banco de la República. Créditos: Colprensa

¿Qué variables tiene en cuenta el Banco de la República en sus decisiones?

La inflación es una variable determinante para las tasas, sí, pero el Banco mira todo lo que pasa en la economía y la tasa de interés depende de eso. La actividad económica, las cuentas externas del país, cuanto pasa en el mundo –como la guerra en Oriente Medio– y la situación fiscal. La decisión de las tasas es una mezcla gigante de variables.

Si bien la economía viene mostrando un buen comportamiento, el Banco de la República analiza, por ejemplo, si el PIB crece más por consumo, por inversión, o por gasto público.  

La inversión viene de capa caída. El consumo va bien, pero expertos señalan que la capacidad de producción local no alcanza a cubrirlo. Si la demanda es muy fuerte y la oferta no responde igual, los precios tienden a subir. Es decir: más inflación. 

El gasto del Gobierno también impulsa la economía, y se traduce en más demanda, pero la producción está quedada y la oferta no soporta esa demanda. El problema es que el Gobierno está gastando más de lo que entra y financia ese gasto con más deuda. Estamos ante un deterioro fiscal importante, sin medidas que apunten a mejorar sustancialmente ese balance.

Hay otro factor fundamental en las decisiones que toman los bancos centrales en relación con la tasa de interés: las expectativas de inflación, lo que se espera que pase con la inflación hacia adelante.

Esto es clave, porque han subido. Los agentes del mercado esperan que a futuro la inflación siga por encima de esa meta de 3 por ciento. Cuando hablamos de agentes no hablamos solo del mercado, sino de las empresas, los ciudadanos de a pie y el propio Estado. De hecho, el Gobierno ya subió su expectativa para este año a 5,8 por ciento.

Esa es la diferencia entre tener un dato de inflación “anclado” y uno que no. Por todo esto el Banco de la República toma decisiones para controlar la inflación. Los bancos centrales miran muchas variables, las tasas no solo dependen del dato de inflación.

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