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Educación

Cómo la pandemia cambió la educación para siempre

La educación híbrida busca combinar la presencialidad, la virtualidad y lo remoto.

“En diferentes escenarios y discusiones académicas, se corrobora que la educación híbrida es una oportunidad para el sector, para ese cambio esperado en el modelo educativo, aunque existen limitantes estructurales para que sea permanente”

Padre Harold Castilla, rector de Uniminuto

El pasado 11 de marzo de 2022 se cumplieron dos años de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia por el coronavirus 2019 (Covid-19). Gracias a los esfuerzos del Gobierno nacional y de la población en general, hemos transitado gradualmente del pánico y la incertidumbre generada por la crisis sanitaria, con profundos impactos socioeconómicos, a un escenario de retorno progresivo a la presencialidad, y a la reactivación de la economía, en lo que muchos han llamado la “nueva normalidad”. Ahora bien, esta “nueva normalidad” se está pareciendo mucho a la “antigua normalidad”, a aquella que vivíamos antes de la llegada de la pandemia.

Tras un periodo de confinamiento, la implementación de diferentes medidas asociadas a bioseguridad y el distanciamiento social, varias olas o picos de contagios —que trajeron enfermedad y muerte—, el plan nacional de vacunación avanzó desde hace un año para darle al país la esperanza de superar esta emergencia. A pesar de las restricciones y las dificultades de una población golpeada en su salud y sustento, muchos de los sectores siguieron activos, y la educación no fue la excepción. Transitamos de una educación remota de emergencia, y no virtual como muchos dicen, a un retorno gradual y en alternancia a la presencialidad, con aforos limitados y actividades específicas en aulas especializadas, a un pleno regreso en 2022, enmarcado en la Directiva Ministerial No 9 de 2021. Y es que llama la atención que, en estas orientaciones para la prestación del servicio público de educación superior, no se promueva de manera explícita lo aprendido en la pandemia, y todo tenga que llevarse bajo el rigor normativo, limitando la innovación curricular, pedagógica y didáctica que primó en los escenarios educativos para garantizar la continuidad en la prestación del servicio a los niños, adolescentes, jóvenes y adultos de Colombia.

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