
Por una reforma integral a la educación superior
El padre Harold Castilla Devoz, rector de la Universidad Minuto de Dios, explica por qué es necesaria una reforma a la educación superior que tenga en cuenta la modernización del sector educativo, innovación, emprendimientos y revolución digital.
Por: Harold Castilla Devoz, rector de la Universidad Minuto de Dios
De tiempo atrás se ha venido intentando hacer una reforma a la Ley 30 de 1992, en particular, sobre el esquema de financiamiento de la educación superior pública; sin embargo, es importante recordar que esta norma ha sufrido, al menos, diez modificaciones para ajustarla a un sector cada vez más dinámico, que rompe poco a poco sus propios paradigmas, que se va alejando de prácticas ancladas en el siglo pasado, con tradiciones que recuerdan los monasterios medievales europeos que inspiraron la universidad occidental, y que luego dio paso a la universidad moderna, nutrida de corrientes napoleónicas, anglosajonas y humboldtianas.
Por estos días vuelven los vientos de reforma a esta ley, una oportunidad única de transformar al sector de la educación superior en Colombia, reconociendo los avances de un sistema mixto (privado-público) muy distinto al existente cuando esta fue promulgada, enriquecido por la diversidad, tipología, misionalidad y naturaleza de las más de 295 Instituciones de Educación Superior (IES) del país, con una evolución significativa de los mecanismos de aseguramiento de la calidad, de fomento, de evaluación, entre otros.
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