
“El consejo para padres y docentes: escuchen a los jóvenes sin juzgarlos”, dice Christina Salmivalli, una de las invitadas centrales al encuentro sobre salud mental
El 14 y el 15 de octubre se realizará en el Gimnasio Moderno el Summit Educare, un gran foro sobre la salud mental y la convivencia en los colegios. Santiago Espinosa, escritor y educador, conversó con la finlandesa Christina Salmivalli, una de sus invitadas centrales al evento.
Por: Santiago Espinosa
¿Qué es lo que más les preocupa a los educadores? Las respuestas son muy distintas en cada colegio, incluso en cada salón, que es como un mundo en miniatura. Lo que es más o menos nuevo, a pesar de las diferencias, es una preocupación creciente por la salud mental y la convivencia. Estudiantes deprimidos o ansiosos, hiperconectados. Conflictos o agresiones escolares crecientes. El Gimnasio Moderno, (con el apoyo de la CAF y en asocio con Sanumbe), ha convocado a un gran encuentro en el teatro del colegio, para abordar estas problemáticas.
Durante dos días, 14 y 15 de octubre, expertos internacionales, maestros, padres, estudiantes y familias, podrán compartir sus experiencias con los asistentes. SegúnJuan Sebastían Hoyos, rector del colegio y organizador del evento, “este Summit es un espacio de reflexión, de aprendizaje y de conversación sobre la convivencia escolar, la educación emocional y la salud mental…. un encuentro, en esencia, sobre los temas más complejos que estamos afrontando los colegios en Colombia en este momento”. Hoyos es un convencido de la educación del carácter, diceque es importante trabajar en la prevención y en la educación socioemocional de los estudiantes, fortalecer su autoestima, sus habilidades sociales y todas aquellas cosas “que le dan sentido a sus vidas”. El evento, que contará con la presencia de varios expertos internacionales, está abierto a todos los educadores del país
A propósito del tema de la convivencia escolar, la educadora finlandesa Christina Salmivalli, una de las invitadas centrales a este Summit, y actualmente líder del programa KiVa, que tiene presencia en 25 países, conversó con Cambio.
SANTIAGO ESPINOSA: Usted es una de las invitadas centrales al EduCare Summit, un evento organizado por el Gimnasio Moderno y que tiene el apoyo de la CAF. ¿Qué expectativas tiene de su viaje a Colombia? ¿Qué es lo que más la emociona de participar en este encuentro?
Christina Salmivalli: Estoy muy emocionada de estar allá, con muchas ganas de compartir con los maestros y con los directivos de Colombia, y con los estudiantes también. Espero aprender de los educadores colombianos sobre los desafíos específicos que enfrentan y, por supuesto, me entusiasma hablarles sobre el programa antibullying KiVa, implementado en 25 países, incluyendo ahora a Colombia.
S.E: KiVa es uno de los programas más influyentes sobre el Bullying en el mundo. Cuéntenos cuáles son las principales conclusiones de este proyecto. ¿Realmente el Bullying está aumentado en los colegios del mundo, o son prácticas soterradas que solo hasta hace unas décadas han llamado nuestra atención?
C.S: Las principales conclusiones de KiVa son sencillas y prácticas. La primera de ellas es que el bullying **es un fenómeno colectivo: el comportamiento de quienes lo observan —aquellos que apoyan, incentivan, ignoran o defienden— influye considerablemente en su persistencia.**Una segunda conclusión es que la prevención, cuando está basada en la evidencia, funciona en todas las escuelas: para abordar el problema se necesitan lecciones de prevención universales, combinadas con intervenciones específicas para casos específicos de acoso. La tercera conclusión es que la implementación es clave. Para que funcionen estas prácticas deben implementarse sistemáticamente, y los resultados obtenidos deben monitorearse de manera continua. Las tendencias de aumento del acoso escolar suelen ser exageradas: en muchos países el acoso ha disminuido en los últimos 10 a 20 años, gracias a la legislación, a las prácticas contra el acoso y a una mayor conciencia de los actores. Sin embargo, después de la pandemia, hemos observado una nueva tendencia al alza, lo que es preocupante y debe abordarse de manera oportuna. Y, por supuesto, las nuevas tecnologías han cambiado el panorama: el acoso en línea y la exposición constante a situaciones similares pueden aumentar el alcance y el daño potencial del acoso.
S.E: En Colombia el reporte de los casos es alarmante. En Bogotá, por ejemplo, las agresiones escolares han tenido un aumento del 37%. ¿Este aumento es similar en el resto del mundo? ¿Podemos hablar de una emergencia socioemocional como resultado de la pandemia?
C.S: Cada país muestra tendencias diferentes. En muchos lugares la pandemia interrumpió el aprendizaje social de los niños, quienes pasaron largos periodos alejados de la vida escolar estructurada, y de la orientación diaria de profesores y compañeros sobre el respeto y los límites. Esta interrupción, sumada al aumento de la ansiedad y la exposición digital, ha incrementado las necesidades socioemocionales. No usaría una etiqueta global única para todos los lugares, pero sin duda debemos prestar atención al aprendizaje socioemocional y al apoyo a la salud mental en las escuelas.
S.E: Usted mencionaba ahora la exposición digital. Jonathan Haidt habla incluso de una generación ansiosa, como resultado del uso de estas tecnologías en los adolescentes. ¿Deberíamos prohibir los celulares en las aulas? ¿Qué podemos hacer en los colegios frente a las redes sociales?
C.S: Retirar los teléfonos durante el horario escolar probablemente mejore la atención y el aprendizaje. Pero las prohibiciones por sí solas no son suficientes. Las escuelas deben combinar reglas claras con una alfabetización digital, y deben trabajar en habilidades socioemocionales como la autorregulación y la empatía en línea. También las escuelas deben establecer rutinas para los momentos sin tecnología; y crear actividades sociales significativas como clubes, uso supervisado de pantallas, etc. Es importante que los estudiantes participen en el diseño de las reglas, para que se sientan responsables y no solo castigados. Finalmente, las escuelas deben cooperar con las familias para fomentar unos hábitos saludables frente al uso de los dispositivos, tanto en el colegio como en la casa.
S.E: La cifra de suicidios también está aumentando en Colombia. Esta es una situación que por supuesto nos preocupa mucho. ¿Qué podemos hacer los colegios, y las familias, para priorizar la salud mental de nuestros jóvenes? ¿Qué consejos le daría a un padre de familia, o a un maestro?
C.S: Las escuelas deben contar con rutas claras, que les ayuden a remitir a los estudiantes que necesiten un acompañamiento en su salud mental. Los profesores, por su parte, deben capacitarse para reconocer las señales de alerta. El consejo para padres y docentes podría ser: escuchen a los jóvenes sin juzgarlos, tómense en serio las señales de alarma, desvincúlenlos en lo posible de la responsabilidad, y actúen con prontitud para conectar al joven con una ayuda profesional, cuando este la necesite. También les recomendaría que tengan rutinas saludables (dormir, hacer ejercicio), que traten de aumentar los tiempos de desconexión frente a pantallas, y que fomenten en los jóvenes actividades compartidas, en las que puedan socializar de manera directa.
S.E: Estos años también han supuesto muchos fenómenos externos que naturalmente afectan a los colegios: el regreso de la guerra en el mundo, con Gaza y Ucrania, la polarización de los políticos en las redes sociales. ¿Qué podemos hacer los educadores en un mundo tan polarizado y violento? ¿Cuál es la responsabilidad de los políticos en el clima de las escuelas?
C.S: Los educadores deben fomentar el pensamiento crítico, la empatía y el diálogo respetuoso, enseñando a los estudiantes a evaluar la información, a discrepar sin deshumanizar, y a apoyar a sus compañeros vulnerables o atemorizados. Las escuelas también son lugares para practicar habilidades democráticas: debates estructurados, alfabetización histórica y mediática, proyectos que fomenten la cohesión social. Los políticos y las figuras públicas deben evitar exacerbar las tensiones; desafortunadamente, hoy en día, muchos parecen actuar de forma contraria. Creo que los políticos deberían ser modelos a seguir en cuanto a cómo se discuten los desacuerdos de forma constructiva, y en cómo los competidores pueden entablar una comunicación respetuosa.
SE: Existe la expresión, supongo que en Europa es igual, de que estas nuevas generaciones son unas generaciones más frágiles que las de sus padres o abuelos. Se usa incluso la expresión “generación de cristal”: niños o niñas tan sobreprotegidos que tienen menos tolerancia a la frustración. ¿Está de acuerdo con esta afirmación?
C.S: Los jóvenes de hoy se enfrentan a presiones diferentes, y muchas veces mayores, que las de generaciones anteriores: comparaciones sociales excesivas (especialmente en el contexto digital), un mercado laboral en constante evolución, ansiedad por el cambio climático y otras formas nuevas de presión social. En lugar de etiquetar a los jóvenes como “frágiles”, deberíamos centrarnos en fortalecer sus recursos para afrontar estos nuevos desafíos.
S.E: Finlandia es un motivo de esperanza, un ejemplo de que vale la pena priorizar la educación. En su opinión, ¿cuáles son las claves del milagro finlandés?
C.S: Entre los temas clave que podrían mencionarse se encuentran: la confianza y la autonomía profesional del profesorado y su formación selectiva (la docencia es una profesión respetada y bien formada); la equidad como principio fundamental (poca variabilidad entre escuelas); un enfoque en el bienestar y el juego en la primera infancia; y la minimización de las pruebas de alto impacto. Nuestro sistema (el finlandés) confía en los educadores para que tomen decisiones pedagógicas e invierte en su desarrollo continuo.
S.E: Colombia tiene varias leyes que buscan regularizar el trabajo socioemocional en los colegios. Si usted pudiera darle un consejo al ministro de educación de Colombia, ¿Cuál sería?
C.S: ¡Que invierta más recursos en los profesores! Las políticas sólo tienen éxito cuando los docentes cuentan con los conocimientos, el tiempo y el apoyo necesarios para ponerlas en práctica.
S.E: Una de las claves de Finlandia, como lo ha mencionado usted ahora, ha sido devolverle a los maestros un lugar de reconocimiento en la sociedad. Si pudiera mencionar a un maestro o una maestra que le cambió a usted la vida, ¿cuál sería, y por qué?
C.S: Cada maestro, con sus pequeñas acciones cotidianas, puede marcar un antes y un después en la vida de un niño. Probablemente la clave sea creer en él, ver su potencial y brindarle apoyo emocional cuando lo necesite.
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