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Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo

¿El expresidente Juan Manuel Santos se la juega por Sergio Fajardo?

Juan Manuel Santos, Sergio Fajardo. Fotos: Colprensa.

En un video, el premio Nobel de Paz lanza un mensaje críptico acompañado de una imagen de la encuesta de Cifras y Conceptos, en la que se muestra que el centro es hoy la primera fuerza política del país, con el 45 por ciento del electorado. Análisis.

Por: Armando Neira

Los expresidentes son protagonistas de la campaña electoral en Colombia. Al encuentro del fin de semana en Rionegro, Antioquia, entre Álvaro Uribe Vélez y César Gaviria Trujillo —realizado con la consigna de impedir que el petrismo se mantenga en el poder después del 7 de agosto de 2026— se sumó, en las últimas horas, un video de Juan Manuel Santos Calderón. En este, el exmandatario muestra una de las gráficas de la encuesta de Cifras y Conceptos y pregunta: “¿Piensan lo mismo que yo?”.

El premio Nobel de Paz exhibe la imagen en la que, según esta firma encuestadora, el 45 por ciento de los colombianos se declara afín ideológicamente al centro político. Si esto se tradujera en votos, esta corriente ganaría las elecciones, pues, según la misma encuesta, supera por 13 puntos a la derecha (32 por ciento) y duplica a la izquierda (22 por ciento).

La intención de voto en esta medición muestra que Sergio Fajardo tomó distancia frente a otros aspirantes que también se autodenominan de centro, como Claudia López, Roy Barreras, Juan Manuel Galán y Aníbal Gaviria.

Se trata de una pieza más de comunicación del premio Nobel de Paz dentro de una serie de mensajes audiovisuales en los que ha abordado diversos temas, como el test para detectar a un populista o los logros del centro. En todos se observa una línea coherente de pensamiento en defensa de la búsqueda de consensos y de la necesidad histórica de tomar distancia de los extremos.

Pero, ¿por qué se puede interpretar que Santos le está haciendo un guiño a Fajardo? Por razones políticas y de afinidad personal. Fajardo coincide con Santos en que uno de los grandes problemas que impiden que el país avance es el sofocante clima de polarización. Además, comparte con el exmandatario un estilo de negociación que combina el garrote con la zanahoria. Ambos cree que es posible iniciar procesos de paz con irregulares siempre y cuando se tengan unas Fuerzas Armadas bien equipadas y con la moral en alta.

Aunque hay un hecho personal, en esta ocasión no es marginal. Fajardo vive con la excanciller María Ángela Holguín, considerada una de las mujeres más destacadas de la diplomacia colombiana y quien trabajó durante los dos gobiernos de Santos.

Desde la perspectiva del expresidente, expresada en sus videos, los logros en materia económica, diplomática, de seguridad y desarrollo —alcanzados entre 2010 y 2018— se consiguieron gracias a una orientación política de centro.

La ‘Tercera Vía’ a la colombiana

Quienes comparten de cerca con Santos le han escuchado decir en entrevistas, charlas y conferencias que la ‘Tercera Vía’ está más vigente que nunca: “En lugar de extremismos o populismos, la fórmula debe ser: el mercado hasta donde sea posible, el Estado hasta donde sea necesario”, dicen los teóricos de esta corriente.

Afinidad ideológica de los colombianos.
Afinidad ideológica de los colombianos, según la encuesta de Cifras y Conceptos.

La ‘Tercera Vía’ es una herencia que Santos tomó del entonces primer ministro británico Tony Blair. Él fundó el New Labour (Nuevo Laborismo), cuyo fundamento teórico fue desarrollado por el sociólogo Anthony Giddens de la London School of Economics —donde Santos estudió una maestría en economía y administración pública —, y que en esencia era una respuesta al neoliberalismo de derecha promovido por el thatcherismo y al socialismo de los viejos laboristas.

Ya en el terreno nacional, y aunque el expresidente ha reiterado que no está involucrado en candidaturas ni en la definición de mecanismos para escoger aspirantes, sus allegados reconocen que sí está trazando una línea sobre lo que, a su juicio, Colombia debe hacer para superar la polarización. “Eso no es una línea partidista, sino un propósito por el bien del país”, afirman quienes comparten con él sus reflexiones.

Para Juan Manuel Santos, sin embargo, hay un punto definitivo para que el país avance. Desde su perspectiva —respaldada por cifras, tendencias y opiniones de observadores internacionales—, la génesis de los problemas actuales en materia de seguridad, desarrollo agrícola, deterioro ambiental y polarización es la falta de implementación del Acuerdo de Paz, un esfuerzo con el que él consiguió desarmar a la guerrilla más vieja y poderosa del continente: las Farc.

Es en esta línea donde se está moviendo el expresidente. Sin embargo, surge de manera natural el interrogante sobre a quién apoyará en este contexto. Y es ahí donde aparece el nombre de Fajardo, quien, según la misma encuesta, ha logrado una ligera ventaja frente al casi centenar de competidores en intención de voto. Solo comparten por ahora ese lugar de privilegio Iván Cepeda, por la izquierda, y Abelardo de la Espriella, por la derecha.

“Más allá de si es Fajardo o cualquier otro, Santos busca conservar su legado de paz y distanciarse de los extremos, en especial del de la derecha”, señala una fuente cercana.

La defensa del Acuerdo de paz, la clave del apoyo de Santos

En efecto, el apoyo de Santos se determinará por una condición clave: la implementación del proceso de paz. Como ha reiterado en entrevistas recientes, para superar los extremos el país no puede seguir el camino ni de Petro ni de Uribe, según quienes lo escuchan de cerca. A uno lo señala de ponerle trabas a la paz, al otro de haberla abandonado.

Santos se encuentra en una situación singular frente a estos dos líderes. Por un lado, ha tendido una rama de olivo para reconciliarse con Uribe, pero el expresidente antioqueño no ha considerado esa posibilidad y, por el contrario, aprovecha cualquier circunstancia para confrontarlo. Incluso llegó al extremo de criticar a Santos por asistir a las honras fúnebres del joven senador Miguel Uribe Turbay, víctima de un mortal ataque el 7 de junio en un mitin electoral.

Intención de voto, según Cifras y Conceptos.
Intención de voto, según Cifras y Conceptos.

El nobel de Paz acudió junto a su esposa, María Clemencia Rodríguez, y su hijo Esteban a la Catedral Primada. Su presencia, en la ceremonia fue vista por Uribe como una provocación. “En esta hora de dolor aumenta mi tormento al ver en la distancia la hipocresía de Santos, que devolvió el poder a los criminales”, escribió en su cuenta de X el jefe natural del Centro Democrático. Él, en cambio, no asistió al sepelio, pues en ese momento cumplía una condena de prisión domiciliaria por soborno y manipulación de testigos.

Mientras tanto, Santos ha mantenido un discurso crítico y argumentado con Petro desde su administración. Sin embargo, no ha logrado desmontar entre sus detractores la idea de lo que llaman “petrosantismo”.

En su círculo cercano aseguran que esa versión es infundada, pues Santos no apoyó ni votó por Petro. “Los exfuncionarios del Gobierno Santos que han hecho parte de la administración Petro son personas con criterio propio; no forman parte de un ‘santismo’ que, de hecho, no existe”, insisten.

Santos ataca a Petro

En abril de este año, Santos lanzó una de sus críticas más severas al presidente Petro por el deterioro del orden público, aunque también expresó su tranquilidad por la fortaleza institucional del país. Señaló que, en distintos escenarios, le han preguntado si el próximo año habrá elecciones, y siempre responde con un tajante “sí”, pues —aseguró— Colombia cuenta con Fuerzas Armadas “leales a la Constitución, que en ningún caso permitirán una ruptura de la democracia”.

Santos compartió su visión sobre la situación de seguridad en el aula máxima de la Universidad Militar Nueva Granada, en Bogotá, donde manifestó su alarma por el hecho de que “hoy hay más de 400 municipios que, según la ONU, están controlados por bandas criminales”.

“Todos los grupos criminales —el ELN, las disidencias y el Clan del Golfo— se han fortalecido. Eso también es falta de liderazgo por parte de los presidentes. Para qué nos decimos mentiras: las Fuerzas Armadas necesitan liderazgo desde la Presidencia, y eso ha faltado”, afirmó.

Según el exmandatario, las negociaciones de la llamada Paz Total han fracasado porque una negociación de paz requiere planeación: saber con quién se negocia, qué tanta fuerza tiene ese grupo, qué se ofrece, qué marco jurídico se utilizará, cómo se desarrollará la negociación y cuáles son las líneas rojas. “Nada de eso se hizo”, aseguró.

“Se metieron a negociar con 14 grupos al mismo tiempo sin tener la más mínima idea de hacia dónde querían ir”, agregó. “Por supuesto, esos grupos aprovecharon la situación y se han venido fortaleciendo, todos, y de qué manera”.

Álvaro Uribe y César Gaviria en en un encuentro reciente.
Álvaro Uribe y César Gaviria en en un encuentro reciente.

Santos ha hecho un crudo diagnóstico de la estrategia de seguridad, al afirmar que este gobierno alimentó a las disidencias. “Estamos sufriendo las consecuencias, los asesinatos de los firmantes de la paz. Las disidencias de las Farc eran un grupo muy pequeño de traquetos, porque los que no firmaron la paz estaban dedicados al narcotráfico. El primer comisionado de paz de este Gobierno (Danilo Rueda) con helicópteros del Estado, recogió a los voceros de diferentes grupos criminales que se hacían llamar disidencias y los llevó en abril de 2023 al Yarí, entre Caquetá y Meta. Allí les dieron el reconocimiento de Estado Mayor Conjunto de las Farc. Es decir, el propio Gobierno organizó a las disidencias, y miren los resultados que estamos sufriendo. Eso ha sido muy desafortunado”.

“Santos, en política, es como el torero español Manuel Benítez ‘El Cordobés’: cita al toro con la izquierda y luego ataca con la derecha”, dice el analista Pedro Viveros. “En su primera presidencia fue ungido por el uribismo y luego, cuando quiso dejar su impronta de paz en la historia del país, se inclinó hacia la izquierda”, añade.

Con esto, es fácil entender que el expresidente tiene cintura política para ubicarse en cualquier lugar del cuadrilátero político. En esta oportunidad, se le ve abriendo espacio para que exista una opción moderada real en materia electoral, y que deje de ser un albur que, cada vez que intenta consolidarse en las elecciones presidenciales, termina como una especie de “muleta política” que apoya a un candidato de izquierda —como ocurrió con Petro en 2022— o de derecha, como con Duque en 2018.

¿Qué paso dará Fajardo?

“Ese escenario hoy lo ocupa Sergio Fajardo. Ojalá que la idea de una consulta interpartidista lo persuada y evite que, por intentar consolidar el centro, olvide que, debido al fracaso en materia de seguridad y de la llamada paz total, la mayoría de los colombianos busca refugio en ideas de centroderecha y derecha. Santos, como buen lector de la política colombiana, lo sabe y, en su pragmatismo, sabrá salir victorioso con el centro… o usarlo de nuevo como ‘muleta política’”, concluye Viveros.

En estas condiciones, habrá que escuchar ahora la palabra de Fajardo para saber si, desde su perspectiva, Santos lo está apoyando y qué le va a decir.

Porque, si bien los detractores de Fajardo que militan en el petrismo insisten en criticarlo, la historia ha mostrado que, en varias ocasiones, Uribe ha adelantado que Fajardo es el candidato de Santos.

Ahora bien, Uribe dijo que en la reunión con Gaviria se acordó formar una coalición que, ideológicamente, vaya desde Fajardo hasta Abelardo de la Espriella, afirmación que el exgobernador de Antioquia pasó por alto:

“Nosotros tenemos una propuesta, estamos siguiendo un camino y vamos concentrados. Nuestro reto es ‘Adelante con Fajardo’; ese es el camino que estamos recorriendo. Yo soy respetuoso, he dicho una y otra vez que podemos ser diferentes sin ser enemigos, pero estoy concentrado en lo que estamos haciendo”.

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