
Santiago Botero, el precandidato que propone pasarse los derechos humanos “por el forro”
Botero afirma que tomó la decisión de lanzarse a la Presidencia luego de rezar un rosario mientras estaba en Fátima. Dice que tuvo un sueño en el que Dios lo llamó. Después de esa “revelación”, cuenta, volvió a Colombia con su objetivo claro pero con propuestas cuestionables, como la de “darle balín a los bandidos”. Tiene estrategias parecidas a las de Rodolfo Hernández que, de llegar al poder, podrían poner en riesgo los derechos humanos.
Por: Claudia Quintero
Hace exactamente un año Santiago Botero, uno de los precandidatos presidenciales de esta contienda electoral, estaba en Italia. Se había casado y aprovechó su viaje en Europa para visitar la advocación de Fátima. Ese paseo resultó toda una revelación para él. “Hice un rosario y tuve un sueño: Dios me mandaba a dejar la parte empresarial, todo lo que había hecho. Dios me mandó a sacar a 27 millones de personas de la pobreza”, dijo.
Tras ese episodio pintoresco —y contradictorio con algunas de las ideas que ha expresado—, Botero volvió al país y empezó su estrategia de campaña. Sin embargo, llegó con propuestas cuestionables, como la de “darle balín a los bandidos” o “hacer cárceles como las de Bukele y permitir la cadena perpetua”. Prácticas que son abiertamente antiderechos. Incluso, el mismo Botero se atrevió a decir que a los derechos humanos “se los pasa por el forro”.
Son posturas alejadas de los avances que han tenido las democracias en América Latina y han llevado a que figuras de orillas distintas coincidan en lo fundamental: ninguna propuesta que busque hacerle frente a los problemas de seguridad o los escándalos de corrupción puede pasar por encima de la democracia y de los derechos humanos. Además, en medio de una campaña golpeada por la violencia, en la que el país reclama bajar el tono.
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