
El mapa del poder: los clanes que garantizarán la gobernabilidad del próximo presidente
Crédito: Fotoilustración Yamith Mariño - CAMBIO
Los resultados de las elecciones legislativas confirmaron que en las regiones el poder no se entrega: se hereda. Las grandes casas políticas del país lograron asegurar su permanencia en el Capitolio y obligan a tenerlos en las cuentas de la gobernabilidad para cualquiera que llegue a la Casa de Nariño.
No hay delitos de sangre, pero sí curules heredadas bajo cuestionables métodos. Las elecciones legislativas, celebradas el pasado 8 de marzo, son prueba de eso. Como si se tratara de una carrera de relevos en la que se puede ir cambiando al corredor cansado (o envuelto en problemas judiciales) por uno nuevo, durante años un buen número de clanes políticos del país han encontrado la forma de apoderarse de sillas en el Congreso. Y muchas veces apalancados en la misma estructura burocrática del Estado, en capitales de origen ilegal o en el respaldo de grupos al margen de la ley.
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La lista está repleta de apellidos que salen al ruedo cada cuatro años: Char, Barreto, Toro, Aguilar, Name, Gnecco, Blel, Jaramillo o Gaviria, entre otros. Y han entrado en el juego nuevos grupos, como los Torres, Amaya, Trujillo y Pulgar. Algunos extendieron su poder, unos consiguieron su botín a medias y otros fracasaron. Estos son los hilos de los clanes para el periodo legislativo 2026-2030.
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