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Aída Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda del Pacto Histórico; Paloma Valencia, candidata a la presidencia por el Centro Democrático
Elecciones Colombia 2026

Las vidas cruzadas de Aída Quilcué y Paloma Valencia

Aída Quilcué, fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda del Pacto Histórico; Paloma Valencia, candidata a la presidencia por el Centro Democrático

De manera muy distinta, Álvaro Uribe ha marcado para siempre el destino político de las dos mujeres que hoy están en el centro de atención de la carrera electoral en Colombia. Esta es la historia de dos dirigentes nacidas en un territorio atravesado por la confrontación.

Por: Armando Neira

Álvaro Uribe Vélez dejó una huella imborrable en la vida política de Aída Quilcué y Paloma Valencia. Eso sí, de manera muy distinta: una desde el temor, la otra desde la admiración.

Aída Marina Quilcué Vivas (Páez, Cauca, 2 de febrero de 1973) es una lideresa indígena del pueblo nasa, de izquierda, y fórmula vicepresidencial del candidato Iván Cepeda por el Pacto Histórico. Su paisana, Paloma Susana Valencia Laserna (Popayán, 19 de enero de 1978), es de derecha y candidata oficial a la Presidencia tras ganar, el 8 de marzo, la consulta interpartidista La Gran Consulta por Colombia.

Ambas son, además, senadoras. La primera ocupa una curul en representación del Movimiento Alternativo Indígena y Social (MAIS), y la otra del Centro Democrático. “Conozco a Aída Quilcué porque además de ser colegas como congresistas, fuimos parte de la Comisión de Paz. Es una mujer recia, talentosa e íntegra”, dice Paloma.

Quilcué Vivas estudió hasta noveno grado de bachillerato porque, según su testimonio, tenía pocos recursos y tiempo: desde muy joven se dedicó a la defensa de su pueblo. “Mi vocación fue trabajar con la comunidad”, recuerda. Valencia es graduada en Derecho y Filosofía de la Universidad de los Andes y tiene una maestría en Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York.

La consejera mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) reconoce a Manuel Quintín Lame Chantre como un ancestro fundamental en su vida y que le dejó de herencia la dignificación del proceso indígena. Quintín Lame (1880–1967) fue uno de los líderes indígenas más influyentes en la historia del país, un pionero en la lucha por la recuperación de tierras y un defensor inquebrantable de su comunidad frente a los abusos de los terratenientes. Por ello fue encarcelado 108 veces.

Orgullo y prejuicio

La hija del excongresista Ignacio Valencia López y de Dorotea Laserna creció en una casa donde se respiraba el poder. Es nieta de Guillermo León Valencia, presidente de Colombia entre 1962 y 1966, y bisnieta del poeta y excandidato presidencial conservador Guillermo Valencia. Aunque en un principio pensó en dedicarse a la ficción, luego cambió de rumbo. “La literatura recoge el mundo que existe; la política sirve para escribir el mundo que queremos”, dice.

Paloma Valencia deposita su voto durante las elecciones de este domingo en Colombia.
Paloma Valencia deposita su voto durante las elecciones de este domingo en Colombia, junto a su hija Amapola. Foto: Campaña.

Durante los mandatos de Uribe (2002-2010), el abismo entre sus destinos se hizo más profundo. “Fui uribista, soy uribista y seré uribista”, le dijo a CAMBIO sin dudarlo la aspirante a la Presidencia. 

Recuerda que durante sus años de estudiante quería dedicarse a las letras, pero que su vida cambió al escuchar a ese líder que, según ella, sacó a Colombia del precipicio en momentos en que en varios escenarios internacionales se diagnosticaba al país como un Estado fallido.

Para ella fue fundamental la política de seguridad democrática impulsada por el presidente para revertir la sensación de que las Farc iban a ganar la guerra. Desde entonces, asegura, no hay un líder en la historia reciente que esté a la altura de Uribe.

Quilcué recuerda, en cambio, esos años con dolor. Cuenta que en ese momento el mandatario acusaba al movimiento indígena de ser parte de las Farc. Por eso, ella organizó la Minga Indígena de 2008, en la que participaron miles de indígenas que marcharon en señal de protesta.

En esa movilización su esposo, Edwin Legarda, perdió la vida. Según narra, recibió tres disparos de fusil por parte de soldados en la carretera que comunica a Inzá con Totoró. Lo llevaron a un hospital de Popayán, pero falleció el 16 de diciembre de 2008. Desde entonces, afirma, ella y su hija han sido víctimas de amenazas de muerte y atentados. “Yo sabía que Uribe no me iba a perdonar”, acusa.

No a la estigmatización

Con su poder de convocatoria, ese año logró que la Minga de resistencia indígena, social y comunitaria —a la que se sumó el paro de corteros de caña— bloqueara buena parte del sur del país para que fueran escuchados. En busca de una solución, ella invitó al presidente Uribe a reunirse con los manifestantes en La María. “Lo único que queríamos era que no nos señalaran como miembros de las Farc”, dijo entonces.

La situación en esos días era de fuerte confrontación social. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) señala en un texto titulado ‘La Minga y Uribe’ que, tomando como argumento las acciones de hecho sobre la vía Panamericana, “el territorio de convivencia fue atacado con tanquetas, helicópteros, gases lacrimógenos y balas. El territorio de La María fue convertido en un campo de batalla”. 

El candidato presidencial Iván Cepeda y su candidata a la vicepresidencial Aída Quilcué. Foto: Prensa Aída Quilcué.
El candidato presidencial Iván Cepeda y su candidata a la vicepresidencial Aída Quilcué. Foto: Prensa Aída Quilcué.

Los enfrentamientos entre la fuerza pública y los manifestantes se prolongaron por más de cinco días. Posteriormente se presentaron denuncias de atropellos a la comunidad por parte de la fuerza pública, que permaneció en el lugar hasta el 2 de noviembre.

El presidente Uribe ordenó que la Policía permaneciera en La María, al considerar que desde allí se planeaban atentados contra el orden público. La Minga, por su parte, sostenía que buscaba realizar una manifestación pacífica, pero que había sido atacada.

Un hecho mediático puso en duda las versiones del Gobierno. La Minga logró que un video fuera difundido por CNN. En las imágenes se observa a un policía disparando contra los manifestantes. Esto obligó al presidente a hacer una alocución para reconocer el hecho y lamentar que, por falta de información adecuada, “la política de seguridad democrática pierda credibilidad ante el país”, aunque no desautorizó ese tipo de acciones, según recoge Indepaz.

La Minga en directo

Como el Gobierno se negó a retirar a la Policía de La María, la Minga decidió trasladarse hacia Cali y Bogotá. Entonces, el presidente Uribe se comprometió públicamente a acudir a La María, en Piendamó, y allí se realizó un debate abierto al país —transmitido por Señal Colombia— con la participación de toda la Minga.

Los temas discutidos fueron el resarcimiento del buen nombre del CRIC y del movimiento social, el respeto de los derechos humanos, la liberación de la madre tierra y el acatamiento de la declaración de la ONU sobre los pueblos indígenas, entre otros.

Uribe, por su parte, tras más de seis horas de debate, les dijo a los indígenas que, con el compromiso de no realizar bloqueos ni acciones violentas, retiraría a la fuerza pública de La María, Piendamó, lugar del encuentro. “Pero que este sitio no se utilice para lanzar desde aquí bloqueos de carretera, invasiones de fincas ni acciones violentas”, señaló.

Las heridas, dice Indepaz, quedaron abiertas. “Dada esta historia reciente, el expresidente Uribe tiene toda la experiencia para decir ‘ojo con la Minga’, y el movimiento social de la Minga tiene toda la experiencia para decir ‘ojo con Uribe’”.

Hoy, Quilcué podría convertirse en la primera indígena vicepresidenta de Colombia. “Para mí es un gran honor aceptar esta propuesta, no solamente como mujer, sino como parte del proceso social en Colombia, de esas miradas diversas y distintas que tiene el país”, afirma. “Represento una comunidad con una lucha milenaria que han librado nuestros pueblos indígenas, en especial desde el Consejo Regional Indígena del Cauca y el movimiento indígena colombiano”.

Romper el techo de cristal

Valencia, por su parte, dice que quiere romper el techo de cristal y convertirse en la primera mujer presidenta de Colombia. “Miren mis manos, están limpias, ni una sola mancha de corrupción”, afirma sobre su trayectoria.

Paloma dice que es una enamorada de su departamento, que —asegura— sufre como pocos. Sin embargo, en la búsqueda de soluciones generó controversia al proponer un referendo para dividirlo en dos entidades territoriales: una mayoritariamente mestiza y otra indígena.

Un aspecto de La Minga Indígena que lideró en 2008 Aída Quilcué, hoy fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda del Pacto Histórico.
Un aspecto de La Minga Indígena que lideró en 2008 Aída Quilcué, hoy fórmula vicepresidencial de Iván Cepeda del Pacto Histórico. Foto: Colprensa.

La propuesta fue criticada por diversos sectores, que la calificaron de discriminatoria. Ella sostuvo que la Constitución de 1991 contempla la posibilidad de crear entidades territoriales indígenas y citó como antecedente la creación del departamento de Caldas a partir de Antioquia como hoja de ruta para desescalar el conflicto social. Su iniciativa se archivó, pero la situación no mejoró.

Hoy Paloma afirma que el Cauca es el modelo que Petro quisiera para Colombia: si se aplican durante mucho tiempo políticas de izquierda radical, el resultado sería similar. Allí —dice— estigmatizaron a quienes producían, señalaron a los dueños de la tierra como enemigos, impulsaron reformas agrarias que acabaron con la industria lechera y la de carne y se aliaron con fuerzas irregulares para perseguir a quienes tenían recursos. “Mataron a mucha gente y el departamento se empobreció”.

Sostiene que es un territorio marcado por el desplazamiento, con una crisis social profunda y enfrentamientos entre indígenas, afros y campesinos. Muchas empresas se han ido tras decenas de paros; no hay empleo y el principal empleador es el Estado. “Eso limita la libertad”, dice, una palabra que defiende a diario y que será una de sus banderas en caso de ganar las elecciones.

De hecho, Valencia denuncia que en varios puntos de su propio departamento los violentos han instalado vallas en contra de ella y de sus compañeros de militancia. Mientras que Qilcué también narra desde el dolor lo que ha sido su territorio. Recuerda por el asesinato de su esposo fueron condenados seis militares. En 2018, el Estado colombiano pidió perdón por lo ocurrido y el caso fue posteriormente asumido por la Jurisdicción Especial para la Paz.

Valla amenazante
Valla con una amenaza en contra de candidatos del Centro Democrático instalada en el departamento del Cauca por las disidencias de las Farc. Foto: Centro Democrático.

Y más recientemente, el pasado 10 de febrero, Quilcué fue secuestrada en el tramo entre Inzá y Totoró, en el Cauca —la misma vía donde fue asesinado su esposo—, durante casi cuatro horas. Fue encontrada por la Guardia Indígena. Este hecho fue atribuido por las autoridades a las disidencias. 

La lideresa indígena mira al futuro. Se muestra orgullosa de aspirar a un cargo en que podrá representar a las comunidades olvidadas en un camino, dice, que inició la actual vicepresidenta Francia Márquez, también caucana. Para ella el poder debe servir para darle dignidad y reconocimientos a los pueblos históricamente olvidados.

“El CRIC y Aída representan lo mejor de las tradiciones de la resistencia, la lucha social y la construcción de un país justo y democrático. Juntos vamos a recorrer este camino. Para mí es muy placentero que sea alguien de los pueblos indígenas”, dijo, por su parte, el candidato Cepeda al anunciar el nombre de quien podría convertirse en la primera mujer indígena vicepresidenta de Colombia.

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