
El equilibrio imposible de Paloma: seducir al centro sin soltar a la derecha dura
Paloma Valencia, candidata a la Presidencia. Fotoilustración: Kimberly Vega - CAMBIO.
En la cerrada disputa con Abelardo de la Espriella por pasar a la segunda vuelta, la candidata radicaliza su discurso y dice que Álvaro Uribe sería su ministro de Defensa. Su propia fórmula vicepresidencial, Juan Daniel Oviedo, le dice que no, y ella responde de inmediato: “Aquí mando yo”. ¿Se puede tenerlo todo?
Por: Armando Neira
En la angustiosa carrera hacia la primera vuelta, los candidatos a la Presidencia lanzan ideas que, en ocasiones, terminan estrellándose contra una realidad que trae de inmediato a la memoria hechos que eclipsan el mensaje buscado. O, peor aún, producen el efecto contrario.
Eso fue lo que le ocurrió a la candidata Paloma Valencia, quien, en su intención de poner el tema de la seguridad como eje central de la campaña, anunció que, en caso de ganar las elecciones, su ministro de Defensa sería el expresidente Álvaro Uribe Vélez. La cosa no salió bien.
Uribe fue elegido presidente de Colombia en dos ocasiones consecutivas –ambas en primera vuelta–, precisamente con la bandera de derrotar a las Farc. Sin embargo, en ese propósito su gobierno quedó dolorosamente marcado por el asesinato de 6.402 jóvenes humildes a manos de miembros del Ejército, quienes los presentaban como bajas en combate.
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