
Sobre el origen de la desilusión con la democracia
Dos analistas expertos en el tema, el exministro y académico Alejandro Gaviria y la doctora en Ciencia Política Sandra Borda, se aventuran a descubrir los factores que llevaron a los pueblos a perder la fe en este sistema político y advierten que la recuperación de la ilusión democrática, perdida por los extravíos de la economía y por las expectativas frustradas, no será fácil. Pero, también, sugieren hipótesis que pueden inspirar el diseño de eventuales soluciones.
A lo largo y ancho del mundo, la democracia se encuentra en crisis. Según un estudio del Centro para el Futuro de la Democracia, a mediados de los años 90 del siglo pasado la gran mayoría de los países miembros del sistema internacional estaba satisfecha con el comportamiento de ese sistema político. Desde entonces, el porcentaje de individuos que se declara insatisfecho con él ha crecido en más de 10 puntos porcentuales, de 47.9 a 57.5%. Este nivel, señala el estudio, es el más alto de insatisfacción desde 1995. El año de inicio de la crisis o de lo que el estudio denomina la “recesión democrática global” es 2005: desde este momento, la proporción de ciudadanos insatisfechos ha aumentado en al menos una quinta parte de la población.
El quiebre empieza en el mundo desarrollado y es explicado principalmente por las democracias más populosas: la insatisfacción en Estados Unidos, Brasil, México, Reino Unido, Sudáfrica, Colombia y Australia es históricamente alta. Naciones menos populosas como Suiza, Dinamarca, Noruega, Países Bajos y Luxemburgo, se han movido en dirección de un aumento en la confianza cívica en sus instituciones. Asia, por su parte, también ha evitado la crisis de la democracia que afecta al resto del mundo.
En el caso particular de América Latina, hay un aumento casi simultáneo en todos los países en la insatisfacción con la democracia alrededor de 2012, que coincide con el fin del ciclo de materias primas, el fin de la expansión económica y los problemas de corrupción que crecieron en medio de la abundancia: los casos del Lava Jato en Brasil, la condena al expresidente Rafael Correa del Ecuador por corrupción y sobornos, las múltiples acusaciones contra varios de los gobiernos en Argentina y las persistentes acusaciones relacionadas con el Agro Ingreso Seguro durante la administración Uribe, en Colombia, son sólo algunos de los ejemplos de los escándalos de inmoralidad que, en esta coyuntura, contribuyeron ostensiblemente al deterioro de la confianza en la democracia.
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