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Poder constituyente y democracia asamblearia

El filósofo y catedrático Óscar Mejía Quintana explica desde la teoría cómo se ha desarrollado la democracia liberal y cómo se forma su relación con conceptos que han tomado vigencia en la actualidad como el poder constituyente y el poder constituido.

Por: Óscar Mejía Quintana

El dispositivo de la democracia liberal

Lo que conocemos como democracia liberal fue una propuesta, no hay que olvidarlo, de la burguesía revolucionaria de los siglos XVII y XVIII (Locke, Segundo tratado sobre el gobierno civil, 1791) que poco a poco derivó en un dispositivo ideológico-político que se impuso en las sociedades occidentales y algunas de las antiguas áreas de influencia colonial europea. En esencia, la democracia liberal incluye, en sus versiones presidencialista y parlamentaria, y de acuerdo con Robert Dahl (Poliarquía, 1971), elecciones libres e imparciales de funcionarios, sufragio inclusivo, derecho a ocupar cargos públicos, libertad de expresión, variedad de fuentes de información y autonomía asociativa.

Pero el dispositivo ‘democracia liberal’ fue aparejando dos nociones complementarias que paulatinamente han sido subsumidas, o incluidas en un conjunto, junto a ella. La primera, que podemos denominar poder constituido –es decir, todo el andamiaje institucional del Estado y la sociedad civil (esta última también una propuesta vertebral de la burguesía revolucionaria en su momento)– que por lo general se identifica con el estado de derecho o estado constitucional, el statu quo social inclusive, sus elites y/o tecnocracias dominantes.

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