
Democracia y autoritarismos: mirar hacia abajo para entender arriba
Viridiana Molinares Hassan y Ángel Tuirán Sarmiento, profesores de la Universidad del Norte, analizan la forma cómo se relacionan la democracia y los autoritarismos en los territorios y cómo se administra en ellos el poder político.
Metafóricamente, el poder político en Colombia se concentra en la Plaza de Bolívar, en Bogotá. Es en este espacio donde encontramos los edificios del poder: la Casa de Nariño –residencia del presidente–, el Congreso de la República, las altas Cortes, la Alcaldía de Bogotá. No obstante, nuestro país tiene una extensión de 2.070.408 kilómetros cuadrados de territorio continental, insular y marítimo, en los que encontramos una geografía diferenciada con picos nevados que se encuentran con el mar Caribe, islas, cadenas montañosas, desiertos, un extenso llano, el frío océano Pacífico y la exuberante selva amazónica que constituye un pulmón de la humanidad.
La ubicación del poder político en el centro del país puede llevarnos a pensar la democracia desde lo estatal o a partir del gobierno nacional, en algunos casos, subestimando la importancia de las dinámicas políticas y de la administración en pueblos y ciudades en nuestra extensa geografía.

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