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La crítica marxista a la democracia colombiana

El largo y complejo recorrido que han hecho los movimientos de izquierda en la vida republicana de Colombia, desde su inicio hasta hoy, cuando está en el poder.

Por: Jorge Orlando Melo

Durante el siglo XIX, los promotores de las movilizaciones artesanales se apoyaron en la experiencia europea para criticar la democracia en Colombia. Esta fue vista, desde 1848, como ejemplo de una falsa democracia que reproducía los males europeos: suponía la igualdad de todos los hombres y les prometía el poder mediante la democracia representativa, pero escondía la profunda desigualdad social del sistema que impedía su funcionamiento real. Un ejemplo fue el ataque de los dirigentes liberales y conservadores en 1854 a la dictadura del general José María Melo, quien había decidido apoyar las peticiones de protección aduanera de los artesanos. Esta dictadura cayó a fines de ese año y fue reemplazada por el gobierno de Manuel María Mallarino y luego por el de Mariano Ospina Rodríguez, elegido por voto universal directo. Esta coalición escribió una nueva Constitución en 1858 que estableció la Confederación Granadina, reemplazando la de 1853 y confirmando el triunfo de la alianza oligárquica. Esta Constitución, basada en ocho estados agrupados por acuerdo común, condujo a la de 1863, que eliminó la ciudadanía universal concedida en 1853 y mantenida en 1858, la cual daba a todos los varones casados o mayores de 21 años el derecho al voto y a ocupar cargos públicos.

Desde 1863, en un marco federal, cada Estado definió la ciudadanía, permitiendo a las oligarquías crear el sistema que mejor convenía a su triunfo. Los liberales mantuvieron el poder en la mayoría de los estados mediante procedimientos fraudulentos o violentos, aunque permitieron que en Antioquia gobernara casi siempre el conservatismo, lo mismo que ocasionalmente en el Cauca y el Tolima. El poder regional, obtenido mediante fraude o violencia, era esencial para conservar el poder nacional, generando numerosas revueltas y guerras civiles estatales.

Especial Imaginar la Democracia

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