
Cómo le va a Europa en la transición energética
La crisis provocada por la guerra en Ucrania ha puesto a países como Francia a pensarlo dos veces antes de continuar el salto hacia las energías limpias en el plazo previsto.
Por: Eduardo Sánchez
Para que una transición tenga éxito, sea energética o de cualquier otro tipo, es esencial asegurarse las espaldas: el abandono solo debe hacerse cuando el reemplazo puede ser activado sin mayores contratiempos. Si algo sale mal, es necesario poder volver hacia atrás, rápidamente y con un costo asumible. Cuando la transición energética es uno de los temas políticos más candentes en Colombia, puede ser interesante ver cómo esta transición se está realizando en Europa, verificando si estos principios han sido o no respetados.
La transición energética europea es esencialmente un abandono progresivo de la producción de electricidad por medio de reactores nucleares, abandono motivado por dos razones principales: la catástrofe de Fukushima en 2011 y la importancia creciente de los partidos ecologistas, especialmente entre los jóvenes citadinos.
El periodo de transición varía de país en país, aunque en todos los casos está acompañado por tres acciones a mediano o largo plazo (dos a tres décadas): campañas de economías de energía, producción de equipos con consumo de energía más eficaz y desarrollo de sistemas de producción de energías renovables. A Austria e Italia, países que habían abandonado el nuclear civil desde antes de Fukushima, se unen Alemania, Bélgica, Italia y Suiza.
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