
La puerta giratoria de las cárceles políticas venezolanas
Aunque el Gobierno chavista intenta que el mundo crea lo contrario, la persecución a la disidencia política y las violaciones graves de derechos humanos persisten en Venezuela, advierte Ramón Cardozo.
Por: Deutsche Welle
Mientras el mundo libre conmemoraba este 10 de diciembre los 75 años de la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos, este aniversario sirve en Venezuela como ocasión para poner de manifiesto una vez más la amplia brecha que existe entre los estándares internacionales de respeto a los derechos humanos y la dura realidad que día a día viven los venezolanos en esta materia.
Esta discrepancia se refleja de manera palpable en la evolución del Índice Global de Estado de Derecho, elaborado por “The World Justice Project” (WJP). Este índice, desde su introducción en 2015, ha evidenciado de manera consistente el debilitamiento progresivo del Estado de derecho y el respeto a los derechos humanos en Venezuela.
A lo largo de los últimos ocho años, el país no solo ha ocupado de manera permanente la última posición en la clasificación mundial del Índice del WJP, sino que también ha experimentado una caída sostenida de este índice, pasando de 0,32 en 2015 a 0,26 en 2023. Esta tendencia descendente es una clara evidencia de que la situación de los derechos humanos ha continuado deteriorándose en Venezuela.
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