
Los niños amputados de Gaza corren más riesgos sin atención especializada
Médicos y trabajadores humanitarios afirman que el colapsado sistema médico de Gaza no está en condiciones de ofrecer a los niños los complejos cuidados de seguimiento que necesitan para salvar sus huesos dañados, aún en crecimiento.
La pierna izquierda de Noor, de once años, fue arrancada casi por completo cuando una explosión sacudió su casa en Jabalia, Gaza, en octubre. Ahora es posible que tengan que amputarle la pierna derecha, en la que lleva una pesada barra de metal y cuatro tornillos perforados en el hueso.
“Me duele mucho (...) Tengo miedo de que tengan que cortarme la otra pierna”, dice desde la cama del hospital, mirando fijamente su aparatoso dispositivo de fijación.
“Antes corría y jugaba, estaba muy contenta con mi vida, pero ahora que he perdido la pierna, mi vida se ha vuelto fea y me he puesto triste. Espero poder conseguir un miembro artificial”.
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