
Gerald Ford, el portaaviones más grande del mundo que llegará al Caribe: detalles del buque de Estados Unidos
Estados Unidos envió el portaaviones Gerald R. Ford al mar Caribe en una maniobra que busca aumentar la presión sobre las redes del narcotráfico en América Latina. Conozca los detalles sobre este buque.
Por: Gabriela Casanova
El secretario de Guerra Pete Hegseth envió al mar Caribe el portaaviones Gerald R. Ford para reforzar la estrategia militar de Estados Unidos contra el narcoterrorismo ejercido por carteles de la droga de América Latina que, según Washington, pretenden transportar cargamentos ilícitos a Estados Unidos. Así lo confirmó el portavoz principal del Pentágono, Sean Parnell, en un comunicado publicado en X.
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“La mayor presencia de fuerzas estadounidenses en el área de responsabilidad del Comando Sur de Estados Unidos (USSOUTHCOM) reforzará la capacidad de Estados Unidos para detectar, monitorear y desmantelar actores y actividades ilícitas que comprometen la seguridad y la prosperidad del territorio estadounidense y nuestra seguridad en el hemisferio occidental”, escribió el funcionario.
El buque es desplegado un día después de que Estados Unidos atacara una embarcación en la que iban a bordo presuntos 'narcoterroristas' del Tren de Aragua en el mar Caribe. Desde septiembre, Washington ha ejecutado un total de diez bombardeos a naves de este tipo en el Atlántico y el Pacífico, con un saldo de 43 muertos.
Así es el portaaviones Gerald R. Ford, “el más letal del mundo”
El Gerald R. Ford (CVN-78) es una nueva clase de portaaviones de propulsión nuclear, considerado por el Gobierno estadounidense como la “plataforma de combate más capaz, adaptable y letal del mundo”.
Según información aportada por el Congreso de Estados Unidos, este buque, bautizado en honor al 38.º presidente de ese país, fue adquirido en 2008 por unos 13.300 millones de dólares y puesto en servicio en 2017. Su primer despliegue completo y extendido fue en 2023, tras retrasos por obras en los elevadores de armas y correcciones de otros problemas técnicos a bordo.

La Dirección de Pruebas y Evaluación Operacionales del Departamento de Defensa de Estados Unidos indica en un informe que el Gerald R. Ford está destinado, entre otras funciones, a “operar en un papel de apoyo o asistido con una fuerza expedicionaria marítima conjunta o aliada en respuesta a crisis”, así como a “llevar la guerra al enemigo mediante operaciones ofensivas conjuntas multimisión”. Particularmente, para cumplir el último punto, este portaaviones debe:
- Operar y apoyar aeronaves para atacar a las fuerzas enemigas en tierra, en el mar o sumergidas.
- Proteger a las fuerzas amigas de los ataques enemigos mediante el establecimiento y mantenimiento del control del espacio de combate.
- Participar en operaciones sostenidas en apoyo de Estados Unidos y sus aliados.
Según el informe, el buque está basado en el casco del portaaviones clase CVN-68 Nimitz, aunque con cambios de diseño destinados a mejorar la capacidad para lanzar, recuperar y dar servicio a las aeronaves.

El documento indica que para esta nave se redujo la capacidad de tripulación necesaria en aproximadamente un 15 por ciento. Además, se incluyó una nueva planta de energía nuclear que aumenta la capacidad eléctrica para alimentar sus sistemas, como las catapultas del sistema electromagnético de lanzamiento de aeronaves (EMALS) y el sistema electromecánico avanzado de frenado (AAG).
También menciona que cuenta con una cubierta de vuelo más grande y eficiente, con estaciones adicionales de repostaje de combustible para aviones, así como ascensores de armas rediseñados, espacios de manipulación de armas y almacenamiento de municiones, lo que evidencia una clara mejora en la seguridad y el rendimiento de las armas en comparación con la clase Nimitz.
Asimismo, destaca “características mejoradas de supervivencia”, como una mayor protección para los polvorines y otros espacios vitales; sistemas y componentes de misión resistentes a los impactos; y sistemas, tanto instalados como portátiles, de control de daños, extinción de incendios y achique destinados a fortalecer la respuesta y la recuperación ante incendios, inundaciones y daños de combate.

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