
Represión, exilio y dictadura: la Venezuela de Maduro a un año del fraude electoral
El 28 de julio de 2024 Venezuela vivió una jornada electoral que marcó un punto de quiebre en su historia política: Nicolás Maduro consolidó su permanencia en el poder mediante un fraude electoral ampliamente denunciado. Lo que siguió fue una escalada de represión, la cancelación del orden constitucional y la profundización de una crisis multidimensional que ha empujado al país a una deriva “neototalitaria”.
Por: Rafael Croda
Hace un año, el 28 de julio de 2024, el chavista Nicolás Maduro perpetró un fraude electoral que le ha permitido permanecer en el poder a un costo muy alto para la sociedad venezolana, no sólo por la ruptura del orden constitucional y el surgimiento de un gobierno de facto, sino por el cúmulo de crímenes cometidos por la fuerza pública.
Una coalición de organizaciones civiles agrupadas en la iniciativa Derechos Humanos de Venezuela en Movimiento (DDHH-Venezuela en Movimiento) documentó que, en el último año, se han registrado 24 asesinatos de manifestantes en las protestas contra Maduro; al menos siete detenidos por razones políticas murieron durante su reclusión, y 36 más están desaparecidos.
Los ejecutores de la represión son policías, guardias nacionales, efectivos del Ejército, agentes de los servicios de inteligencia y contrainteligencia y los “colectivos” chavistas paramilitares que, junto con los tribunales de justicia y la Fiscalía –en ambos casos bajo control de Maduro—, se encargan de sancionar con severidad cualquier disidencia.
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