
Cilia Flores, la ‘primera combatiente’ que prefería la discreción
Cilia Flores camina con Nicolás Maduro, sujetados por agentes de la DEA
A la esposa de Nicolás Maduro le debe impactar tanto la captura por parte de Estados Unidos como el hecho de que su rostro esté ahora en todos los medios de comunicación del planeta. A pesar de haber llegado a ser una de las mujeres más poderosas de Venezuela, evitaba los focos y manejaba los hilos del poder con bajo perfil.
Por: Armando Neira
Cilia Flores tenía grandes problemas con los periodistas. La oposición sostenía que mantenía una animadversión visceral hacia la prensa, a la que censuró abiertamente movida por su ideología, mientras que sus allegados explicaban que había motivos más cándidos: le daba mucha vergüenza que le tomaran fotos o, simplemente, que se hablara de ella.
De ser esto último cierto, para la esposa de Nicolás Maduro el impacto de la captura por parte de Estados Unidos debe ser tan abrumador como saber que su rostro está hoy en todos los medios de comunicación del planeta.
A pesar de su bajo perfil, supo manejar los hilos del poder para tejer una red que protegía a Maduro, quien consideraba propio de las oligarquías llamarla “primera dama”, por lo que la bautizó como “primera combatiente”.
Regístrate para seguir leyendo
Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.
¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
Lea los comentarios













