
Reforestación productiva contra la deforestación
Plantación de moringa de Hills Garden en Córdoba.
En la tarea de recuperar los bosques y selvas de Colombia, la fabricación de productos naturales y cosméticos a partir de especies nativas es un renglón que comienza a tomar auge.
Por: Catalina Brugman
Camilo Bueno, ingeniero de profesión, es uno de los dueños de la empresa Caryo, que se estableció en una finca familiar que se encuentra a 20 kilómetros de San Martín, capital ganadera del Meta. “Nuestra finca también fue hasta hace seis años 100 por ciento ganadera. Entonces decidimos empezar a remplazar el ganado por árboles de cacay, ya que la industria ganadera se ha caracterizado por su falta de innovación, baja productividad, falta de oportunidades laborales para mujeres y la deforestación de la selva colombiana. El ganado vacuno es de las principales fuentes de gas metano, uno de los mayores causantes del calentamiento global. Por el otro lado, los árboles de cacay absorben el CO2 de la atmósfera, reduciendo el efecto invernadero. Decidimos tomar el riesgo de meternos en una industria desconocida y desafiante, y después de seis años, podemos decir que ha valido la pena”.

El cacay (Caryodendron orinocense) es una especie del noroeste de Suramérica que en Colombia se encuentra en departamentos como Vaupés, Guaviare, Meta y Putumayo. La producción proviene del cacay silvestre, y de árboles sembrados, lo que se ha venido desarrollando desde hace diez años. La cosecha de Caryo proviene de árboles plantados en la finca. Hoy día cuentan 7.000 y adelantan un proyecto de conservación de abejas melíponas, que ayudan a polinizar los árboles. También obtienen aceite de la cosecha de fincas de indígenas de Meta y Guaviare, quienes recolectan el fruto de los árboles del cacay silvestre.
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