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Medio ambiente

Adiós, petróleo… adiós

En el horizonte próximo se vislumbra la escasez de los recursos fósiles, y esto tendrá un impacto enorme en la matriz energética global, dependiente del petróleo, el carbón y el gas natural. Frente a esto, las energías renovables empiezan a ganar relevancia.

En un vistazo a 2050 incluso los análisis más optimistas vaticinan una tendencia de reducción en la disponibilidad mundial de energía fósiles. Es decir, hoy es posible predecir con cierto grado de exactitud cuándo enfrentaremos el fin del petróleo.

Esto plantea un dilema particularmente complejo, pues, al mismo tiempo, mientras disminuye la perspectiva de contar a largo plazo con energía no renovable, hoy el petróleo sigue siendo la principal fuente energética que hace funcionar el mundo. Y hasta que las fuentes renovables no logren sustituir el llamado oro negro, seguiremos dependiendo de él.

Según la Opep, la demanda mundial de petróleo en 2021 y 2022 está en 27,8 y 28,8 millones de barriles diarios respectivamente; y mientras el consumo crece, el hallazgo de nuevas reservas disminuye a nivel global. Incluso, en lo que podría verse como “raspar la olla”, cada vez es más frecuente que se recurra a los crudos pesados o a métodos como el fracking en un esfuerzo por explotar hasta la última gota.

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