Ir al contenido principal
photologuephotos2024-10copjpg
Ministros del Gobierno en la inauguración de la COP16 en Cali.
Medio ambiente

COP16: ¿un tiempo que ya pasó?

Ha pasado una semana desde que se inició la COP16, en Cali, Colombia. La ciudad y su alcalde, Alejandro Eder, cumplieron: seguridad y reconciliación. También ha brillado la ministra de Ambiente y presidenta de la COP, Susana Muhamad. Pero aún nada se decide. Carrera contra el tiempo.

Por: Olga Sanmartín

De alguna manera, todos lo percibimos. El tiempo está pasando más rápido; o mejor, en la misma unidad de tiempo, están pasando mayor cantidad de sucesos. “Ya el matemático y lingüista Alfred Korzybski –escribe la antropóloga e historiadora Alexandra Bejarano– había observado en los años treinta del siglo pasado que la cantidad de información se venía duplicando a un ritmo exponencial. Usando el año 1 d.C. como punto de partida, notó que tomó unos 1500 años para que el conocimiento humano se duplicara por primera vez, lo que coincidió con el apogeo del Renacimiento. La siguiente duplicación ocurrió en solo 250 años, hacia 1750, y para 1900, el conocimiento había crecido ocho veces desde el punto de partida de la medición. Siguiendo esta idea, Terence McKenna (filósofo e historiador) ha señalado que 'podemos propagar esa tendencia hacia el futuro y ver que llegará un día en que experimentaremos más cambios en una hora que en los últimos veinte o treinta mil años (...) un lugar donde las reglas normales se quiebran'”.

La Conferencia de las Partes (COP) nació hace unos 30 años, y desde entonces se han llevado a cabo 16 COP, incluida esta, la 16, que vivimos en Cali, Colombia. En cada una de ellas se han firmado una serie de protocolos y compromisos por parte de los 196 países que han ratificado el acuerdo para tomar acciones para frenar la devastación de la vida diversa en el planeta, y que “propenden por la conservación de la biodiversidad, el uso sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa de los beneficios resultantes de la utilización de los recursos genéticos”. O sea, que conserven la vida en todas sus formas. La meta para 2030 es que al menos el 30 por ciento de los recursos biodiversos deben estar protegidos. Sin embargo, hemos caminado a destiempo. Mientras que la pérdida de biodiversidad crece de manera exponencial, dándole la razón a Terence McKenna, las acciones para detenerla parecen correr a paso de tortuga, como en el año 1 d.C.

Hasta el momento, ninguna meta se ha cumplido. Hace dos años, en la COP15, que tuvo lugar en Montreal, Canadá, en 2022, los países se comprometieron a crear un marco global de 23 metas para frenar la pérdida de la biodiversidad, y acordaron que en la próxima COP, la 16, presentarían un plan para ser implementado en cada país. Hasta hoy solo 35 de los 196 países que forman parte del convenio han presentado las metas del Marco Kunming Montreal, guía sobre lo que debe hacerse de aquí a 2030 para disminuir la pérdida de especies y ecosistemas, o sea para conservar la biodiversidad de la que depende el ser humano, y no al contrario. Estados Unidos, un gigante de la contaminación, hasta el momento no ha ratificado los acuerdos de la COP pero manda una suerte de comitiva para “evaluar” lo que sucede en cada encuentro, no se sabe muy bien para qué.

Regístrate para seguir leyendo

Ingresa tu correo para continuar disfrutando de nuestro contenido.

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión

Finalización del artículo

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales